Capriles versus el Estado

30/03/2013

Por : Iván Olaizola D’Alessandro

Que la Semana Mayor nos haya servido para reflexionar sobre la inmensa responsabilidad que no espera.

Difícil campaña electoral. No es una campaña entre dos candidatos como debería ser. Entre Maduro y Capriles. No, es entre Henrique Capriles y todo el aparato del Estado, y la ayudita del comandante ido. El 80% del CNE haciéndosela fácil al heredero, con una presidenta que se soltó el moño, bueno lo del moño es un decir. Propaganda que huela a democracia, suspendida. Todos los medios de comunicación del Estado, las 24 horas, haciendo campaña a favor del impostor de la presidencia. Todos los recursos de la PDVSA “de todos” usados para costear la campaña de la fotocopia sin tóner. Todas las gobernaciones rojas rojitas haciendo lo propio. Cadenas y más cadenas. El difunto por toda la geografía nacional. La Fiscal obedeciendo órdenes para tratar de inhabilitar a líderes de la oposición democrática. Descaro total. Sin rubor alguno. Tratando de hacerle una cayapa. Pero el flaquito le echa piernas. Ahora con un discurso más aguerrido, más denuncias, mejores propuestas. Sin miedo. Recorriendo nuevamente todos los pueblos del país. Llevando una esperanza. Si hay un camino.

Ante este panorama ventajista, grosero, no propio de una contienda democrática, no queda de otra que unir esfuerzos, todos y cada uno de los venezolanos que creemos en nuestro país, que sentimos la necesidad de un cambio de rumbo, que vemos como en estos catorce años hemos pasado de un país a un ex país, como gusta decir el amigo Blanco Muñoz. Que pensamos que lo que tenemos por país es una caricatura de país. Si antes, en época del teniente coronel felón daba pena ajena ahora la vergüenza es mayúscula. Gobernados espuriamente por un payaso de pacotilla, tratando de imitar al otrora comandante en jefe. Un país con unas FANB muy lejos de aquella institución respetada. Y lo más grave, lo insólito, lo inaceptable, un gobierno cuya sede y centro de toma de decisiones está en otro país. En la Cuba comunista. En la Cuba gobernada por unos hermanos dictadores, que han confiscado por décadas la voluntad, la libertad y la vida de un pueblo. Y esto hay que cambiarlo, hay que derrotarlo. Y de seguro lo derrotaremos porque ya una buena parte de la población ha abierto los ojos. Ha tomado conciencia que de seguir por este camino dejaremos de tener patria, de tener país, perderemos hasta el gentilicio. Solo aquellos grupos tarifados, izquierdosos trasnochados, inadaptados, facinerosos, adeptos incondicionales a este estado de cosas, de este disparate, que medran de las migajas de este Estado castro comunista, serán los que todavía puedan creer en las ofertas engañosas del candidato de Fidel y Raúl.

Difícil campaña electoral. No es una campaña entre dos candidatos. Repetimos, es una campaña entre un candidato democrático y un Estado forajido. Entre el futuro promisorio y el pasado destructor. Entre la verdad y la mentira. Entre los venezolanos de bien y los saqueadores de la república. Una campaña entre los cubiches y los venezolanos. Entre la democracia y el comunismo. Una campaña electoral que la podemos ganar, la debemos ganar, la tenemos que ganar. No podemos apostar a otro resultado, no podemos aceptar una derrota. Es ahora o nunca. Pero para ello se necesita, insistimos, en el esfuerzo de todos, no valen excusas. Debemos ser 8, 10, 12 o más millones de candidatos en campaña. Acompañando a Capriles en este supremo esfuerzo. Y el 14 de abril lo lograremos. El esfuerzo de aquel 11 de abril, cuando un pueblo desarmado, marchando alegre y pacíficamente, depuso tempranamente este proceso, debe servirnos de ejemplo para esta vez, con la fuerza del voto, salir de forma definitiva de esta pesadilla. Este 14 de abril no el grito de “volvió” se convertirá en “se fueron”. Que así sea.

Iolaizola@hotmail.com

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Fotocopia sin Tóner

24/03/2013

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Con plátano maduro hacemos tajadas

Arranca otra campaña electoral, la número no sé qué, ya perdimos la cuenta. Según esto deberíamos ser la democracia más perfecta del mundo conocido. Pero que va, estamos bien lejos de ello. Por más que la presidenta del poder electoral se moleste, esto se parece más a una farsa electoral que a otra cosa. Aclaro, no lo digo por el acto de votar en sí, que creo que es técnicamente solvente. Me refiero al ventajismo electoral del gobierno que es realmente grosero y al celestinaje que le hace el CNE. Un CNE, compuesto por 4 militantes del PSUV y uno que parece que no lo es, está siempre tan ocupado con los tecnicismos del proceso que no le permite ver lo que hace el poder ejecutivo. Está igualito que la GNB cuando los manifestantes son del partido oficial, viendo pa’rriba. Solo recibe órdenes y las cumple a pie juntillas. Pone la fechas que más le convenga al gobierno, me atrevería a decir que primero la consultan con los babalaos, astros, quirománticos, etc. para fijarlas. Estas que tendremos el 14A la consultaron seguramente con los caballeros de puente Llaguno. Volvió, volvió, volvió. Los circuitos electorales a la medida, el Plan República rojo rojito, el cierre del RE a conveniencia, y paremos de denunciar que podemos entrar en la fase de desaliento al voto y esa no es la intención. Todo lo contrario y esta vez más ya que como dice el refrán “la ocasión la pinta calva”.

Por primera vez desde que comenzó este carnaval electoral no se presenta como candidato el teniente coronel felón, al menos de cuerpo presente, aunque el heredero lo quiera tener de féretro presente. Pero no es lo mismo. Este candidato oficialista es una fotocopia hecha en una máquina sin tóner. Casi no se le ve, no se le oye, no se le entiende, indescifrable, en fin que es una fotocopia que hay que desechar, enviar al cesto de la basura. Y así lo haremos el 14 de abril. Por más que trate de imitar, por más que trate de usar “su nombre en vano”, que abuse de los recurso del Estado, que amenace, que insulte, que se auto erija en hijo putativo, que de cada diez palabras pronunciadas ocho sean del occiso, por más que haga lo que haga no podrá capitalizar la herencia dejada. Y aquí debo aclarar, como dice el candidato Capriles, no me refiero a herencia de obras y logros que lo que le dejaron es muy poco, me refiero a la herencia del populismo electoral, del efecto mágico, mítico religioso que conectaba al líder fallecido con sus seguidores. Este candidato de última proclama no cala. No calza los puntos. No levanta ni con harina leudante. Es un perfecto platanote, madurado con carburo o a lo mejor con papel y no precisamente con papel periódico. En cien días nos dijo lo que era. La incapacidad hecha gobernante. El país venía de mal en peor y entramos en guatepeor. Y sus propios conmilitones lo saben y lo reconocen.

Así que en esta oportunidad va la vencida. Este 14 de abril estaremos cambiando el rumbo. Enfilando el país hacia su verdadero desarrollo. Tendremos nuevamente una patria decente, de trabajo, de inclusión, de respeto, sin odios, alegre, un país de todos sin distingos de ninguna especie. Una democracia que vaya más allá del simple acto electoral. Pero, cuidado, con este CNE y con las trampas y los abusos del gobierno, tenemos que estar moscas. Por ello hay que insistir en que debemos acudir a votar, todos. Que debemos tener testigos, bien preparados, en todas y cada una de las mesas electorales. Con pantalones y enaguas bien puestas. No se puede aceptar ni un solo abuso en nada ni de nadie. Ni de la FANB ni de las las milicias, ni motorizados, ni grupos armados paramilitares del gobierno. Hay que tener todas las actas finales y sumarlas bien. Nada de aceptar resultados sin antes verificar todo. Nos estaremos jugando el país. O Venezuela o Cuba. O democracia o comunismo. Arriba ese ánimo. Optimistas siempre Este será el tercer vicepresidente que el flaquito le hará morder el polvo.

Iolaizola@hotmail.com

 

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Difícil Paraninfo

11/03/2013

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

No sé por qué me vienen a la memoria los funerales de Kim Jong Il, el presidente eterno.


Para quienes hemos adversado al presidente Chávez y su política, somos católicos practicantes y respetuosos de los seres humanos, se nos hace un tanto difícil expresar opiniones públicas en estos aciagos momentos. El deceso de un primer mandatario en pleno ejercicio de su cargo, es un evento muy poco común en el mundo. En nuestro país es la tercera vez que ello ocurre. Francisco Linares Alcántara el 30/11/1878, Juan Vicente Gómez 17/12/1935 y ahora Hugo Chávez. Por coincidencia todos militares. Las opiniones que se puedan emitir sobre un hombre que todavía está siendo velado al momento de escribir estas líneas, necesariamente estarían impregnadas de un alto subjetivismo. Para quienes lo seguían, creían en su liderazgo y en sus planteamientos políticos e ideológicos, es una pérdida irreparable, se va el grade hombre, el benefactor, el segundo libertador, el Bolívar dos, el Cristo de los pobres y muchas otras expresiones que hemos oído de sus seguidores con lágrimas en los ojos. Lágrimas sinceras, de pueblo, pero también una que otra lágrima de cocodrilo. Las respetamos. Para los que nunca comulgamos con sus ideas, sus planteamientos, posturas y formas de gobernar, tenemos que diferenciar, para emitir opiniones en estos momentos, entre el ser humano que llega al final de su vida y el hombre público.


Con relación al primero tenemos que expresar nuestras más sentidas palabras de condolencia a sus padres, hijos, hermanos y demás familiares y amigos y a sus seguidores por tan sentida pérdida. Que Dios lo acoja en su seno y que le dé fuerzas a sus deudas para superar estos difíciles momentos. Con relación al segundo, al hombre público, al líder de un proceso, de una revolución, al presidente del país, corriendo cualquier riesgo, mantenemos nuestra posición crítica sobre su gobierno, su obra, su llamada revolución socialista, sobre su socialismo del siglo XXI. Hemos creído y seguimos creyendo que su aparición en la política venezolana fue para trastocar todo, tal como lo escribimos la semana anterior. Se hizo un nombre público insurgiendo en contra de la constitución, violando su juramento como militar y provocando muertes inocentes. Creímos y seguimos creyendo que su obra de gobierno introdujo cosas perniciosas en la vida nacional. Inyectó odio entre los venezolanos. Dividió el país. Hizo uso y abuso de los recursos del Estado para beneficio de su proyecto. Acabó con la división de los poderes, acomodó la constitución y leyes a su medida y las violaba a su conveniencia. Hizo lo legal y lo ilegal para ganar sus elecciones y las que perdió, en sus efectos prácticos, las desconoció. Nunca fue un demócrata, usó las reglas de la democracia solo para beneficiarse de ellas. Autoritario, totalitario, demagogo, populista, intolerante, escatológico en su lenguaje. Vendió falacias y quimeras. O estás conmigo o eres mi enemigo. Practicó aquello de que el fin justifica los medios. Sus supuestos logros son opacados con creces por lo negativo de su gestión y la de sus colaboradores. Puede que suene duro en estos momentos pero la muerte de un hombre público no obliga a que cambiemos nuestro parecer sobre su obra. La seguiremos criticando. Y también pedimos respeto para esta conducta. Es muy temprano para sentencias firmes, la historia se encargará de ello. Tiempo habrá para análisis objetivos y desprejuiciados, pero el momento es de lucha. El chavismo dice “Chávez vive la lucha continúa”. “Con Chávez y Maduro triunfo seguro”. Pues bien, para los que lo adversamos y seguimos adversándolo y consideramos que su régimen fue nefasto y de continuarlo sería la destrucción total de nuestra patria, tenemos que decir “Hay que derrotar al chavismo, con o sin Chávez, la lucha debe continuar”.


La oposición no puede perder tiempo, mientras el gobierno usa en estos momentos todo el aparato del Estado, todos los recursos, todos los medios comunicacionales, todo el sincretismo, toda la exaltación del culto a la personalidad, del caudillo, para convertir la muerte de Chávez, sus exequias, en un gran acto político electoral de lanzamiento de su candidato, de su heredero, tal como lo hicieron con su enfermedad, hay que salir ya a la lucha electoral, a la calle, a desmontar falacias, mitos, mentiras, eufemismos, proverbialidades. Respetando al presidente muerto, pero atacando su revolución comunista. Venezuela no se puede enterrar con el teniente coronel felón. Los hombres pasan las instituciones quedan, más aun cuando esa institución es un país. Nuestro país. Repitamos aquello de venezolanos siempre, comunistas nunca.


Iolaizola@hotmail.com

 

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Un solo hombre trastocó todo

04/03/2013

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Benitín y Eneas. La dupla maravillosa.

Cuesta trabajo comprender, sobre todo para quienes hemos tenido la suerte de lograr algún desarrollo intelectual, el que una sola persona pueda trastocar totalmente la vida de un país. Pero ello ha sido así en muchas ocasiones a través de la historia de la humanidad, en especial en las épocas donde las monarquías, los totalitarismos, las dictaduras, eran la forma común de gobierno. El emperador, el rey, el zar. El jefe de la tribu. El cacique. El dictador, el militar. Un solo hombre era el omnipotente, el único en decidir. La vida y la muerte dependían de él. Su palabra era la ley. Yo soy el Estado. Solo a título de ejemplos: en el pasado siglo, Stalin, comunista e Hitler, fascista. Más reciente, Idi Amín, Gadafi, Mubarak, Al Assad. Y por aquí cerca Perón, Pérez Jiménez. Creo que la democracia como forma de gobierno nace precisamente para acabar con esa práctica. Con el advenimiento de los gobiernos democráticos deja de existir el hombre mesiánico, el todopoderoso, el único. Son equipos de hombres y mujeres quienes tienen la responsabilidad de dirigir una nación. Hay poderes distintos, independientes, autónomos. Elegidos. Lógicamente siempre debe haber un único responsable, pero la autoridad se distribuye entre todos y a todos los niveles. Eso se ha venido cumpliendo, aun con imperfecciones como toda obra humana, pero en forma general la inmensa mayoría de las democracias del mundo funciona así. Pero, y siempre hay un pero, de tiempo en tiempo surgen excepciones a esta regla. Y cuando ello ocurre todo se trastoca.

A nuestro país le tocó en suerte vivir por cuatro décadas una democracia que con toda su carga de imperfecciones fue ejemplo para muchas naciones. Pero parece que los pueblos son inconformes y en esa búsqueda de la excelencia se cae en graves errores. Y caímos. De la noche a la mañana regresamos a etapas que todos creíamos superadas. Por cambiar lo que pareció ineficiente, defectuoso, el pueblo prefirió sustituir a hombres y partidos probadamente demócratas, con imperfecciones claro, por alguien que desde su primera aparición pública dijo quién era. Por la fuerza quiso imponer sus ideas. Fracasó rotundamente. No engañó a nadie. Pero el pueblo, y de nuevo el pueblo, por la vía democrática, lo prefirió. Y en una acto soberano puso al teniente coronel felón al frente de la república. Allí comenzaron nuestros males. No entendió la esencia de la democracia, que había sido elegido para gobernar a todos, para tolerar, para respetar a todos, para ajustarse a la carta magna, para trabajar, para resolver problemas. Entendió que fue electo para mandar a unos pocos, a los suyos, para adaptar la constitución a sus caprichos, para insultar e irrespetar a todos, para crear más problemas, para hacer uso del país cual hacienda propia. Un cuartel pues. El culto a la personalidad, típico de gobiernos totalitarios, comunistas, se impuso. Se creyó con el poder de ungido para trastocar todo. Y lo trastocó todo. Tenemos un país sin pie ni cabeza. Destruido o en vías de. Y en estos postreros momentos sin saber quién gobierna, aunque la conseja general dice que el gobierno está en La Habana y que son los Castros quienes dirigen las cosas del Estado. Pero todo llega a su fin. Murió Cristo. Murió Bolívar. Y el mundo sigue girando. El fin está cerca.

Iolaizola@hotmail.com

 

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