Las alternativas

20/10/2012

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Pedro Emilio Coll iba de pasajero del metrobús cuando presenció que de un brusco frenazo se le rompió un diente al chofer. Pobre Juan Peña.


Yo, por respeto a los técnicos de la oposición, a la dirigencia de la MUD y de los partidos políticos, a los coordinadores de centros de votación y testigos de mesas y al propio candidato Capriles, me resisto a aceptar como tesis para justificar la derrota del 7 de octubre el que se haya hecho un fraude electrónico. El que se alteró el software de las máquinas, el que los expertos cubanos jaquearon el proceso, el envío de datos a través de un cable submarino desde Cuba, que votaron rusos, chinos y dobles cedulados, etc. Pura ficción y fantasía. Y no es que considere a esta gobierno pulcro, todo lo contrario, es tramposo de origen, y capaz de hacer trampa donde pueda. Igual que los otros poderes que están supeditados a los dictados y caprichos del “comandante en jefe”, es decir del teniente coronel felón, en especial el CNE que pública y notoriamente esta parcializado por la “revolución”. Pero de allí a aceptar que los arriba mencionados son tontos o gafos o se vendieron, eso es muy diferente. Se perdió porque el candidato del gobierno sacó más votos que Capriles. Y eso es lo que tienen que analizar con seriedad, a fondo, desprejuiciadamente los líderes de la oposición, la MUD. Hacer el análisis técnico pero también el político.


Hay que revisar cómo se condujo la campaña, cómo fue la participación de los partidos políticos y su dirigencia durante ese tiempo. Si se presionó suficientemente y con contundencia al CNE para evitar el descarado y grosero ventajismo del gobierno y su candidato y el uso de todos los recursos del Estado para su beneficio en la campaña. Cómo se comportó el comando de campaña del candidato y sus relaciones con la MUD. Cómo actuó la MUD. Qué tan efectivo fue el discurso del candidato. ¿Realmente se subió a los cerros y se patearon los barrios pobres y marginales para llevar el mensaje del candidato? ¿Se hizo el esfuerzo necesario para desmontar el tal “paquetazo” que el gobierno le endilgó a Capriles? ¿Se usaron los temas que realmente le hacían mella a la candidatura del gobierno? ¿Se fue suficientemente agresivo y contundente en el señalamiento de los errores del gobierno, es decir se metió el dedo en la llaga? Cómo se usaron los recursos en la campaña. ¿Realmente tuvimos testigos en todas y cada una de las mesas de votación y estaban bien entrenados? ¿Existieron y funcionaron eficientemente las operaciones mosca, satélite y galope, así las llamábamos en AD, o su equivalente? ¿Todas las auditorías de mesa arrojaron los resultados correctos? ¿Se tienen todas las actas y si es así se cotejaron con los resultados dados por el CNE?


Estas y muchas otras interrogantes deben y tienen que ser analizadas, con cabeza fría, buscar respuestas y tratar de corregir lo que haga falta, porque ya se nos viene otro proceso electoral. Proceso electoral de suma importancia y que debemos echar el resto para ganar el mayor número de gobernaciones, manteniendo las actuales y aumentándolas. Creo que podría ser posible. Ya el guayabo, la depre, el duelo, pasó. En democracia se gana y se pierde. Claro que en estos momentos no se esta muy claro si estamos o no en un régimen democrático. Hay sus dudas razonables. Pero si queremos seguir jugando con estas reglas hay que afinar las estrategias, partiendo de la base de que este gobierno es inescrupuloso, tramposo, de tendencias totalitarias y hegemónicas. Y en consecuencia montar la estrategia. Si lo hacemos bien, el 16D podemos darle un parado a la implantación definitiva del castro comunismo, epíteto que por cierto a buena parte de la oposición no le agrada usar, al menos así se notó durante la campaña. Si no creemos que sea posible lograr un proceso limpio, transparente, sin ventajismo, que permita resultados confiables, entonces debemos decirlo. La propia constitución nos señala varias salidas, varios caminos. Más importante es la República que cualquier otra cosa. No sé, digo yo.


Iolaizola@hotmail.com

 

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¿Seguro que es una Democracia?

13/10/2012

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

“Pasó el 3 y amaneció el 4. Una parte de Venezuela se cubrió de rojo y otra parte de azul. No hubo sangre, ni muertos ni heridos. No hubo golpe ni guarimba. Tanto los talibanes del gobierno como los de la oposición se quedaron con los crespos hechos. En la repartición de medallas una vez concluida la competencia el candidato del gobierno se llevó la medalla de plata y el candidato de la unidad opositora logró la de bronce. La de oro se la ganó el glorioso pueblo de Venezuela… Una vez más se demostró que la cultura democrática que se comenzó a fomentar a partir de enero de 1958 sigue intacta. Ni siquiera estos casi ochos años de intentos antidemocráticos han podido borrarla. Hasta el teniente coronel felón, ahora presidente relecto, y sus huestes, tuvieron que de alguna manera respetar las reglas del juego democrático. El relegido reconoció, en un gesto poco común en él, que la oposición y su candidato actuaron apegados a las normas, respetaron los resultados, aceptaron el veredicto popular. Y el candidato de la unidad opositora hizo lo propio”.

“El voto es la gran arma que la democracia les da a los pueblos para definir su destino. Si bien el actual régimen no entiende muy bien esto, en especial su comandante en jefe, al menos por ahora sigue respetando esa regla, sobre todo porque le ha favorecido con creces…”.

“Como muchos dijeron el 3 no se acababa Venezuela, pero sigue la duda si lo que empieza a fenecer es la democracia….El discurso del presidente Chávez en el acto de su proclamación en el CNE fue, en cierta medida, de moderación, amplitud y concordia. Actitud a que nos tiene acostumbrado después que ocurre un hecho de importancia pero cuya duración es bastante efímera….El candidato derrotado, Manuel Rosales, también manejó un discurso de bastante altura…de alguien que es esencialmente un demócrata y esta acostumbrado a competir y a ganar y a perder en ese juego..”.

“Pero a una semana de este importante y civilizado ejercicio democrático, da la impresión que de nuevo se van a encrespar las aguas. Todavía hay algunos actores que se resisten a aceptar la legitimidad del proceso electoral, que de suyo lo fue indiferentemente de las imperfecciones del mismo y del ventajismo grosero del candidato del gobierno……personeros del gobierno se niegan a darle espacio a la oposición y desconocen de alguna manera el peso de más de 4 millones de electores que no estuvieron de acuerdo con la relección del teniente coronel y de su proyecto. Pero lo más delicado es que el propio presidente relecto ha anunciado que interpreta su triunfo como un mandato popular para que instale en el país su socialismo del Siglo XXI…….Los votos que lo religieron están conformados por una heterogeneidad de consideraciones. En su mayoría provienen de los pobres que mantienen la esperanza de que les resuelvan sus problemas de supervivencia; de los misioneros, becarios y mantenidos de los programas de beneficencia; de los empleados públicos amedrentados; de los habitantes de los barrios permanentemente amenazados; de los naturalizados a la carrera; de los beneficiarios de jugosos contratos y de los que todavía creen en la proclama de amor de su comandante en jefe…….Aunque suene duro decirlo una parte importante de esos 7 millones votaron con el estomago…….El 3 no se acabó el país pero si entró en terapia intensiva la democracia. Hay que seguir en la lucha”.

Este paraninfo lo escribí en diciembre de 2006, cuando salió derrotado Manuel Rosales. Solo cambiando fechas y números se puede rescribir. Pero será así de simple el análisis que se debe hacer de todo lo que ha pasado, seis años después. No lo creo. La democracia que estaba en terapia intensiva ahora esta en sus últimos estertores. ¿Se conoce de alguna democracia con un solo gobernante por más de 14 años? O se analiza en profundidad lo sucedido para fijar las estrategias correctas o se pierde la república. Además de flores y votos creo que hace falta otro ingrediente.

Iolaizola@hotmail.com

 

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A votar sin miedo y a conciencia

04/10/2012

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Ni el ventajismo oficial ni la demagogia presidencial lograrán bloquear la conciencia de los venezolanos

Cuando escribo este paraninfo estamos llegando a la recta final del proceso electoral. Escasos días nos separan del 7 de octubre. Ya la campaña llega a su fin, ahora solo nos queda reflexionar. Han sido unos meses de agite electoral. Un candidato lleno de juventud, alegre, recorriendo todos los rincones de la patria. Llevando un mensaje de unión, de esperanza y fe en el futuro. Oyendo más que hablando. El otro candidato aquejado por dolencias graves que le hacen incierto el provenir, pero usando todos los recursos del Estado. Insultando, amenazando, comprando conciencias, prometiendo las mismas promesa de hace catorce años. Inaugurando mentiras. Vendiendo falacias. Hablando sin hacer. Guerra sucia y guerra de encuestas. Repartiendo miedo por doquier.

No creo que sea un lugar común decir que en estas elecciones nos estamos jugando el destino de la República. No es que se pueda acabar el mundo, el país, a partir del 7 de octubre, pero sí estamos seguros de que a partir de esa fecha todo cambiará. Si gana el candidato del gobierno tendremos un país que definitivamente transitará el llamado socialismo del siglo XXI, profundizando la revolución castro comunista. Y todo ello con las consecuencias que ya conocidas. No hay engaño en esto. El mismo “comandante en jefe” así lo ha señalado. Hay a quienes esto les gusta, y a otros nos aterra. Si gana el candidato de la oposición democrática el país cambiará igualmente hacia una situación de democracia real, de respeto a la Constitución y las leyes, de independencia de poderes, de tolerancia, de libertades individuales. Y eso nos gusta a muchos y a otros no tanto.

El 7 de octubre, con el ejercicio del voto, tendremos solo dos caminos a transitar. Uno que nos lleva al socialismo, eufemismo de comunismo, y el otro que nos conduciría al sistema democrático que se practica en la inmensa mayoría de los países del mundo, en especial de occidente. En el primer camino sabemos, por experiencia, que es un camino que nos conduciría a la conculcación de la iniciativa individual, a la pérdida de la propiedad privada y de los valores más arraigados de nuestra sociedad. A una situación de repartición de la escases, del hambre. A la miseria de muchos y a la riqueza de pocos. A la veneración al caudillo, al culto a la personalidad. Al militarismo. A más cuarteles y menos escuelas. A más fusiles y menos libros. Un solo partido, una sola doctrina. El otro camino, el que nos señala el candidato de la democracia, nos conduciría a un país con porvenir, de esperanzas, con posibilidades de ascender en la escala socio-económica, de mejorar la calidad de nuestras vidas. De educar a nuestros hijos según nuestros pareceres. De muchas y diversas opiniones. De posibilidad de alternabilidad en el poder. De más escuelas que cuarteles y más libros que fusiles. Seguro que con muchos problemas pero con más posibilidades de solucionarlos. Un camino perfectible al andar.

En resumen creemos que no es un acto electoral cualquiera. Sin temor a equivocarnos el 7 de octubre esta en juego el porvenir de varias generaciones de venezolanos. Es demasiado lo que esta en juego. Los que creen en el teniente coronel felón y votarán por él deben entender que con ese voto estarán profundizando el proceso, la economía del trueque, el uso de los ingresos petroleros para llevar la revolución por América Latina, el afianzamiento del militarismo, la cubanización del país, un solo partido y un solo y permanente jefe. Los que pierdan el miedo y voten a conciencia por el candidato de la unidad democrática estaremos votando por un país con un sistema democrático perfectible, donde gobierno y oposición se puedan entender y se toleren. Un país sin odios ni rencores. Sin discriminaciones políticas. Donde se pueda invertir, trabajar, vivir, estudiar, viajar, hablar, transitar sin miedos y con un futuro no tan impredecible. No valen pues, a estas alturas, excusas de ningún tipo para no ir a votar y saber a que atenernos. Que Dios nos agarre confesados.

Iolaizola@hotmail.com

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