Capriles Presidente

22/09/2012

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Urgente, urgente, un nuevo presidente, antes de que se termine de incendiar todo el país.

Cuando escribo este paraninfo faltan dos semanas para otro evento electoral en el país. Dentro de tres domingos estaremos acudiendo a las maquinas para pulsar en el rostro de quien queremos sea el próximo Presidente de la República. Derecho de ejercicio democrático al cual ya nos hemos acostumbrado por la cantidad de veces que lo hemos ejercido. Dos candidatos se disputan el cargo. Uno, el actual primer magistrado, aspira a ser relecto por tercera vez, el otro aglutina a toda la oposición democrática. El 7 de octubreuno de ellos será el ungido por la voluntad popular. Visto así, de forma simple, no tendría nada de trascendental. Pero hay mucho más en juego.

En esta oportunidad y de acuerdo a muchos analistas políticos y entendidos en la materia, tanto nacionales como internacionales, este será un evento trascendental, una especie de punto de inflexión en la vida democrática de nuestro país. Nos estaremos jugando, posiblemente, el destino de la República. Decidiremos entre una tendencia que trata de imponernos un régimen político auto denominado socialista y revolucionario, que no esta en nuestra carta magna, y que dada la experiencia de estos catorce años del militar golpista no presagia nada bueno, todo lo contrario, profundizar en la destrucción del país, de sus instituciones, de las libertades ciudadanas, de la democracia tal como la conocemos hasta hoy. El modelo que nos propone como ejemplo es acercarnos cada vez más al régimen fracasado de la Cuba comunista. El otro candidato, el de la unidad democrática, el Dr. Henrique Capriles Radonsky, nos propone un camino para ser transitado por todos, juntos, sin exclusiones de ningún género, en busca de una mejor Venezuela. De un país unido, de trabajo, de posibilidades por igual para todos, de concordia, de tolerancia, de respeto. Nos promete como ejemplos el desarrollo logrado por muchas de las grandes democracias del mundo, entre ellas el de nuestro vecino el gigante Brasilero.

Y la suerte ya esta echada. La calle, el pueblo en la calle, lo grita ahora sin miedo: “Se ve, se siente, Capriles Presidente”. Y es que hasta las encuestas, que inicialmente decían otra cosa, muchas de ellas un tanto amañadas, ya apuntan claramente que el triunfo en la contienda electoral del 7 de octubre será para Capriles, para el flaco como cariñosamente se le ha dado en llamar.

La campaña electoral desarrollada por el candidato Capriles ha sido quizás la de mayor intensidad jamás vista en el país. Comenzó ganando su nominación en una contienda entre pares, con participación abierta de la población en las denominadas primarias. No hubo escogencia a dedo ni en cogollos. Siguió con el gran logro, que parecía imposible, de la unificación de todos las fuerzas políticas democráticas del país, de la sociedad civil organizada, aglutinando a su alrededor a todos los sectores de la sociedad venezolana. A los jóvenes y adultos mayores, hombres y mujeres. A gente del campo y de las ciudades. De toda las clases sociales. Tocó casa por casa, sintió de cerca las inquietudes de las grandes mayorías que le habrían sus puertas. Luego fue, y sigue yendo, a todos lo pueblos de la geografía nacional, palpando la realidad del país que va a encontrar después de este desastre de gobierno. Y para que no haya dudas de la seguridad de su triunfo, ya anunció las medidas a tomar en sus primeros cien días de gobierno. Confiamos en su experiencia exitosa lograda como parlamentario, alcalde y gobernador.

Solo nos queda esperar estos pocos días que nos separan del gran evento. Estar prestos a salir a votar, sin miedo alguno, a cuidar esos votos, a que se respete la voluntad del pueblo que se expresará en esas máquinas y a cobrar civilizadamente la gran victoria. Y a partir del 8 de octubre comenzar a poner nuestro granito de arena en la construcción del país que nos merecemos y que se nos venía arrebatando.

Iolaizola@hotmail.com

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Guerra civil no, paz y alegría si.

11/09/2012

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

“En algún momento pensé que tendría que salirme de la contienda política”. No, la humanidad no se lo hubiese perdonado.

El presidente saliente, aprovechando unas declaraciones del ex gobernador de Anzoátegui, David de Lima, quien había abandonado el chavismo pero ahora reincorporado acogiéndose a la doctrina “Didalco”, quiso de alguna manera enmendar lo que también él mismo había afirmado anteriormente, al decir que: “Él (de Lima) estaba hablando en televisión diciendo que si este plan (el supuesto plan de gobierno de Capriles) se aplicaba aquí, generaría una guerra civil, decía él, se desestabilizaría el país de inmediato. Y él tiene razón, quizás no una guerra civil, pero entraríamos en otra crisis, política, económica, social, y Venezuela se hundiría de nuevo y yo creo que sería peor. Ocurrirían cosas peores de las que ocurrieron en los ochenta y en los noventa, décadas catastróficas para el pueblo venezolano”. También en estos mismos días, en esa muy sugerís campaña electoral de convaleciente, a punta de cadenas pagadas por todos nosotros, que “El proyecto socialista es la esperanza de la especie humana” y que “El futuro de la humanidad depende de su triunfo”.

Mire teniente coronel felón, usted esta pelado de “bola a bola”. Aquí la guerra comenzó cuando usted llegó al poder y empezó a destruir el país, o a lo mejor antes, por allá cuando el tristemente célebre 4 de febrero. Allí comenzaron las muertes y en estos 14 años de “paz”, que supongo es la paz de los sepulcros, ya van más de 150 mil. Pero la guerra, su guerra, no es solo de pérdidas de vidas humanas sino también de las instituciones, de los poderes y de la infraestructura nacional. Todas las dependencias gubernamentales son un desastre; los poderes públicos se fundieron en uno solo, el suyo, y el país, ni se diga. Carreteras, autopistas, avenidas y calles intransitables. Viaductos y puentes caídos o por caerse. Empresas destruidas y paralizadas. Pedevesa en pedespieza. Escuelas y hospitales derruidos o no funcionan. Invasiones y expropiaciones. Además de la división del país, de la familia. Igualito a lo que pasa cuando hay una guerra. La mundial o las recientes. Mire y eso de crisis, crisis es la que tenemos en estos momentos. Desestabilización, no “gile” como diría un llanero, desestabilizado estamos todos. Que ocurrirían cosas peores, peor que esto imposible.

Y en cuanto a lo de que “el proyecto socialista es la esperanza de la especie human”, mire comunista trasnochado, será que usted no se enteró de lo que pasó en la URSS, de lo que pasa en Corea del Norte y en su querida cubita. Como usted gusta recomendar, estudie, pero estudie sin lumpias, como una vez le recomendó Aristóbulo. Y el colmo de la egolatría, del narcisismo, de la psicopatía, del napoleonismo, “el futuro de la humanidad depende de mi triunfo”, después de mi el diluvio. Mire arañero, los únicos que se van a incomodar por su segura derrota, son los gobiernos que lo chulean. Porque en los otros países ni se enterarán. Y aquí, en la patria de Bolívar, comenzando por el propio Libertador, lo vamos a celebrar a lo grande.

El 7 de octubre la paliza que recibirá será de pronósticos reservados. Y no se le ocurra inventar, recuerde que los militares son leales hasta que dejan de serlo. Y sus fieles seguidores en especial los del mecate de oro los verá, a los que no hayan podido volar a otros lares con sus botines, diciendo “si te vi no te conozco”. Así es la vida, así es la historia. La función tiene que continuar. Usted para el 2013 será un leproso echado al basurero de la historia. Solo un mal recuerdo de una horrible pesadilla. Y la alegría, la paz, la concordia, regresarán a nuestro país. Amén.

Iolaizola@hotmail.com

@iolaizola1


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“AMUAY SEGURO”

01/09/2012

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Vargas, FARC, narcotráfico, Aban Pearl, Viaducto, CAVIM, Planta Centro, Guri, puentes, carreteras, El Palito, Jose, Guarapiche, cárceles, Lago de Valencia, 159 mil asesinatos. Qué más pasará antes de que se vaya.


Ese era el título de una hoja de seguridad que se publicaba, semanalmente, cuando trabajé en la Refinería de Amuay, Creole. Su primer número salió el 20 de septiembre de 1968. Yo era Supervisor de Seguridad y contacto de Creole con la empresa Flúor, que construía la planta Hidrodesulfuradora, para bajar el contenido de azufre de los productos que se exportaban hacia el este de USA. La refinería tenía una actividad febril, el número de trabajadores de la empresa constructora y otras contratistas duplicaba a los fijos. En la península se respiraba trabajo. Una gran responsabilidad para los encargados de la seguridad de la refinería y sus trabajadores y de todas las áreas adyacentes a la misma. En los años que estuve laborando allí se alcanzaron índices importantes de seguridad. Recuerdo que cuando estábamos cerca del millón de Horas-Hombre trabajadas sin ACCIDENTES con INCAPACIDAD, martes 03/06/68 a las 2 y 15 p.m., se nos accidentó un trabajador del Grupo Mecánico, cuando esmerilaba una pieza metálica de 4” de diámetro, con heridas considerables en ambas manos y pérdida de tres falanges. Fue un accidente que ameritó una investigación que arrojó resultados que obligaron a tomar medidas correctivas y preventivas y las responsabilidades del caso. Así era la seguridad en la refinería. Así eran los programas de Prevención de Accidentes. Amuay era seguro y tengo entendido que así siguió siendo una vez nacionalizada la industria.


Traigo esto a la memoria en momentos cuando ocurre una lamentable tragedia en la Refinería de Amuay. Tragedia que sin duda es la mayor de nuestra industria y una de las más graves en ese tipo de instalaciones. Alrededor de cuarenta muertos, más de una centena de heridos y millonarias pérdidas materiales.


Pero, ¿es esta refinería, ahora revolucionaria y roja rojita, igual a aquella refinería de Amuay Seguro? No, no lo es. La información que se dispone nos señala que la Prevención de Accidentes (Prevención de Riesgos), ha dejado de ser una actividad importante. Su gerencia es más política que técnica. Lo importante es la revolución, el socialismo del siglo XXI. En los últimos años muchos han sido los accidentes ocurridos en esa refinería y en toda la industria petrolera. Accidentes con pérdidas de vidas humanas, teniendo como triste colofón esta dolorosa tragedia, que pone en entredicho la capacidad técnica y gerencial del personal que labora en esas instalaciones.


Las primeras informaciones de este “evento”, están marcadas por elogios al gobierno revolucionario, a la revolución, y felicitaciones a los que se supone son los responsables del accidente. Ya van varias cadenas del teniente coronel felón. Él mismo, dando explicaciones “técnicas” de algo que no tiene ni jinetera idea. Y obligando a algunos trabajadores, que se supone sí deben saber algo sobre eso, a decir estupideces, incoherencias. Qué dirán sus subalternos cuando los oyen. Justo cuando escribo este paraninfo el “comandante en jefe”, en la enésima cadena de estos días, pontifica sobre lo ocurrido, insultando a la oposición, a los medios privados, a escuálidos y apátridas, a los que defendieron la democracia a costa de sus trabajos, por cierto los mismos que tuvieron a Amuay Seguro y que hoy, en su mayoría, hacen que otras refinerías del mundo funcionen como funcionaba Amuay antes de ser socialista, antes de la llegada de los destructores de la patria. Irresponsables. No solo el presidente saliente sino la alta gerencia de la PDVSA socialista tendrán que responder por esto. Me pregunto: ¿Investigarán este doloroso accidente (¿crimen?) como hicimos con el accidente del esmeril? Por favor no impliquen a las iguanas, a roedores, zamuros o mercenarios, ni a la CIA o el FBI, al Imperio o al flaco. Por alguna vez, por favor, sean serios. No le pedimos que saque el pito, como hizo tiempo ha, y piii, Ramírez fuera, piii, Luongo fuera, piii, Bravo fuera (de hecho ellos estarán cesanteados a partir del 7-O). El país todo, sin distingos de ninguna especie, lo que reclama es una investigación profunda, científica, objetiva, imparcial. Son muchas vidas humanas perdidas.


Iolaizola@hotmail.com

@iolaizola1


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