¿Es esto un Estado? ¿Es esto un país?

29/04/2012

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Venezuela, gracias al lenguaje del comandantepresidente, se ha convertido en un gran patio de bolas y en cadena.

El teniente coronel felón ante las declaraciones o acusaciones del coronel y exmagistrado Eladio Aponte Aponte dejó su reposo cubano para decir, en un tono despreciativo, burlón y de descalificación, que eso era un “caliche”, y tiene mucha razón el paciente, si entendemos que caliche en el argot periodístico es algo así como noticia que ya es sabida por todos. Y claro que es así. Lo dicho por el exmagistrado lo conocíamos todos, y cuando digo todos, me refiero al gobierno, a la oposición, a los ni-ni, a los naturales y a los extranjeros. Esta putrefacción del Estado venezolano tiene ya tiempo, hiede. Es un cáncer con metástasis en todos los poderes, pero al decirlo un coronel que hasta hace poco era presidente de la Sala Penal del TSJ, revolucionario socialista a carta cabal es, como dicen los abogados, a confesión de parte, relevo de pruebas. En un país con un Estado serio, formal, decente, respetuoso del Estado de derecho, esto hubiese provocado un terremoto con tsunami incluido. La Fiscal General, la Presidenta del TSJ, la Defensora del Pueblo, la Procuradora, los ministro, los generales y demás mencionados como indiciados, implicados o acusados, ya se hubiesen separado de sus cargos o hubiesen sido destituidos. La Fiscalía General de la República hubiese abierto de inmediato, de oficio y por noticia crimines, una amplia y profunda averiguación sobre este caso. La AN hubiese designado una comisión, integrada por todos los sectores políticos, para buscar la verdad del caso. El propio jefe del Estado, con el poder omnímodo que tiene, hubiese exigido una averiguación profunda, porque también él fue señalado en las graves acusaciones del exmagistrado y le convendría limpiar su situación, sobre todo en estos momentos. Y la oposición hubiese reclamado, exigido, gritado, la renuncia inmediata de sus cargos a todos los acusados. Y esa petición debía de ser hecha con fuerza, en la calle, con grandes marchas, concentraciones, protestas. Un país lleno de grafitis: “RENUNCIEN YA”. “LIBERTAD INMEDATA A LOS PRESOS DE APONTE APONTE Y SU JEFES”. “FUMIGUEN LA JUSTICIA”.

Pero, y siempre hay un pero, tal como gusta decir el amigo Blanco Muñoz, parece que este es un ex-país, un ex-estado. Aquí todo pasa y nada sucede. Lo primero que hizo el gobierno y su partido fue descalificar la denuncia, tildar al denunciante como miembro de la oposición. Pagado por el Imperio. Muerte al mensajero. Vendan el sofá. La Hojilla, órgano oficial del gobierno, entra en histeria. Todos los voceros con el mismo discurso. La AN aprueba un documento de desagravio para los acusados. El diputado presidente se desgañota, igual el diputado más joven y propiciador de niños guerrilleros: “La revolución no tiene rabo de paja”, “Los narcos son de la oposición”. “Aponte es familia de Capriles”. El MINPOPO del árabe lanza acusaciones de lavado de dinero a dos gobernadores de la oposición. Locura total. Potes de humo, trapos rojos. Al final llegaremos a lo mismo: ¿Quien mató a Danilo Anderson? ¿Quienes son los culpables de PUDREVAL? ¿Y del maletín? ¿Y del Plan Bolívar 2000? ¿Y las cuentas en el exterior? ¿Y la chavera? ¿Y Mackled? ¿Y los 150 mil muertos? ¿Y las invasiones? ¿Y la falta de energía eléctrica? ¿Y el deterioro de PDVAS? Los culpables son los otros, la oposición, el Imperio, la burguesía, la IV. Sin embargo todos sabemos todo. Pero nada se investiga, nadie se condena. Impunidad total. Así es el socialismo castro-comunista. Siempre ha sido así. Definitivamente, duele decirlo, no somos un país en la real acepción de la palabra. No hay un Estado como tal. Lo que hay es una caricatura de país. Un Estado forajido, narco, guerrillero, embustero, corrupto. ¿Se podrá llegar al 7-O antes de que todo explote? Difícil de responder, pero hay que hacer fuerza para llegar y devolverle a Venezuela su status de país y al Estado su seriedad constitucional. Confiemos en que el Todopoderoso nos dará un empujoncito, pero pongamos algo de nuestra parte.

Iolaizola@hotmail.com

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Si no informan especulamos

22/04/2012

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

El ventilador Aponte repartió excremento desde Miraflores hacia abajo.

Este gobierno tiene la mala costumbre, bueno igual que todo régimen que se aprecie de comunista, de no informar la verdad o mejor de desinformar. Esto es en todos los ámbitos. Las estadísticas las manipula. El INE de mi amigo Elías Elyuri, es un experto en esto. Igual el BCV, PDVSA, el CYCPC, el MINPOPO de Interior y Justicia y no se diga el comandantepresiedente. No hay cifras confiables en ninguna área y en la mayoría de ellas ni siquiera hay cifras disponibles. Las Memorias y Cuentas son realmente cuentos desmemoriados. Si uno busca las cifras de cuántos alumnos hay en el sistema educativo. No se sabe, sólo las cifras que se le ocurran al ministro de turno o al teniente coronel. Cuántos muertos hay en un fin de semana cualquiera. Vaya usted a saber. Ya no hay información oficial, los periodistas tienen que contar los ataúdes. Las cifras de soluciones habitacionales hechas es la cuenta del gran capitán. No cuadra la producción de cemento y cabillas con las de las casas. Dígame las reservas internacionales, ese es el secreto mejor guardado del caribe. El porcentaje de desempleo es tan bajo que conseguimos ingenieros manejando taxis y economistas despachando perros calientes. En índice de inflación somos campeones pero para el gobierno estamos bajitos. La mortalidad infantil es bien poquita según el gobernador de Aragua. En producción de productos agrícolas, producimos cosechas record, pero hay que importar alimentos. Según el primo del Chacal producimos más de 3 mil barriles de petróleo, pero según las cuentas parece que son cuñetes. Y así en todo los numeritos que informa el gobierno y eso que al teniente coronel le encanta la matemática.


Pero donde la gata se montó en la batea es en lo relativo a la información sobre la enfermedad del presi. De no tengo nada, solo tengo una gripecita, es que me aporré una rodilla jugando una caimanera, bueno es un cáncer pero muy escuálido y así sucesivamente. Y entre media información y no información, viajes a Cuba y viajes a Cuba y quimios y quimios y radios y radios. Y el país con rumores y más rumores. Runrunes y Tururunes. Navarretes y Marquinas. Metástasis y colostomías. Menos de seis meses pero más de dos semanas. Si va de candidato. No el candidato será otro. Las elecciones se pospondrán. Una Junta militar por si acaso. Y así el país de tumbo en tumbo. Nada se hace, nada se repara, nada funciona, nada se construye, nada se resuelve. Y tan fácil que es dar un parte médico. Decir la verdad. Simple no. Pero que va, comunistas diciendo verdades, jamás en los jamases. El 7 de octubre la verdad la dirá el pueblo.

Iolaizola@hotmail.com


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Golpe, vacío de poder o qué

14/04/2012

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Otra ofensa a la religiosidad de nuestro pueblo, otro engaño más. Dios es infinitamente bueno pero no infinitamente tonto.

Hace diez años fuimos testigos de la multitudinaria, civil y pacífica manifestación jamás vista en el país. Cerca de un millón de venezolanos nos dimos cita en el este de Caracas para machar hasta la sede de PDVSA, en Chuao, en apoyo a los trabajadores de la industria petrolera despedidos arbitrariamente por el propio Presidente de la República y exigir un cambio radical en la conducción del Estado, incluida la petición de la renuncia del teniente coronel felón. “Uh, Ah, Chávez ya se va”; “Urgente, urgente, un nuevo presidente”; “Al loco, al loco, al loco le queda poco”; “Democracia Si, Dictadura No” “No al comunismo”; “Castro y Chávez la misma cosa son”. Eran las consignas que en forma alegre ese río humano gritaba a todo pulmón. Gente de todas las clases sociales y económicas, de todos los sexos, edades y credos, de todas las ideologías y de todos los partidos. Sin armas. Un pueblo cansado de tantos desaciertos y disparates gubernamentales, de odios, amenazas, burlas, violaciones a la Constitución y leyes y deterioro institucional. Cuando alcanzamos el distribuidor de Altamira y extendimos la mirada hacia todas partes, la marea humana que vimos nos hizo erizar los pelos. Comentamos “hasta aquí llegó este señor y su tal revolución”. Mucho antes de llegar al destino final inicial ya se oían los gritos de mucha gente de “pa’ Miraflores”. Aunque no acompañaría la marcha hasta Miraflores, no me parecía nada de extraordinario ni peligroso eso por cuanto sabía de tantas veces que manifestaciones habían marchado hasta ese sitio en los 40 años de democracia.

Buena parte de la marcha siguió derecho hacia el centro de la ciudad, sin ni siquiera haber oído a Carlos Ortega. Nosotros la abandonamos en las Mercedes y tomamos rumbo a nuestros hogares, convencidos de que el final del gobierno estaba muy cerca, sería cosa de horas que el teniente coronel hiciera lo mismo que hizo el 4F. Pero a las pocas horas todo cambió. Apenas llegado al apartamento y encendido el televisor vimos la primera imagen desgarradora. Un ciudadano tendido en el suelo, en el centro de la ciudad, con estertores de muerte. Luego otras y otras. Luego una cadena presidencial y en pocos momentos las pantallas partidas. En un lado el teniente coronel diciendo mentiras, insultando, amenazando, como siempre y en el otro lado las dantescas imágenes de gente corriendo, gritando, llorando, heridos y muertos, ambulancias, guardias nacionales disparando, “caballeros” en puente Llaguno haciendo lo propio. Los teléfonos repicando. Dónde estas, dónde esta fulano, lo viste, están bien, cuidado, no salgan de la casa.

Entrada la noche, los rumores se hicieron más fuertes. Se fue, renunció, lo mataron, esta preso. Al filo de la media noche una cadena. El Alto Mando militar, muy circunspectos, presididos por el general trisoleado del momento, le anunciaban al país que ante tal situación se le había solicitado la renuncia “la cual aceptó”. Al amanecer del 12, todo parecía en calma, aprovecho ese momento para escribir el paraninfo de ese próximo lunes. “Buen día Venezuela”, lo titulo y redacto: “Escribo esta columna en las primeras horas del amanecer del viernes 12 cuando ya se ha consumado lo que tenía que ser. El Pueblo, así con mayúscula, en ejercicio pleno de sus derechos constitucionales y cívicamente dio al traste con esta “revolución pacífica”. Una inmensa emoción sentimos en este momento pero también una gran rabia y pesar por las vidas perdidas –o más bien ofrendadas en el altar de la nueva patria- en las últimas horas de esta pesadilla. Despertamos y debemos retomar el rumbo, aprendiendo de los errores y disparates cometidos, viendo hacia delante y a partir de hoy lunes comenzar a trabajar duro para reactivar el país. Los militares a sus cuarteles, los maestros y alumnos a las aulas, obreros y empresarios a sus puestos de trabajo, los curas a sus iglesias es decir cada cual a desempeñar el papel que le corresponde dentro de la sociedad, como debe ser, sin que ello signifique borrar lo sucedido no, quien cometió delitos que asuma su responsabilidad pero sin retaliaciones ni venganzas ni nuevos odios, enseñándole a los que nunca comprendieron qué significa vivir en democracia que democracia es dejar que las leyes funcionen y los tribunales decidan libre, autónoma y soberanamente, con libertad y respeto entre y para todos”. Lo envío a la prensa. A media mañana me entero de que el señor Carmona sería el presidente encargado o interino o no sé qué. A mediodía, en la casa de mi partido, me entero de una primera decisión del nuevo gobierno. Un decreto derogando todo. No acudo a Miraflores en protesta ante esta violación de la Constitución. Un amigo me dice “es que estas molesto porque a los adecos no los metieron en el gobierno”, no le respondo, solo lo miro. A partir del triste espectáculo de la auto juramentación y la lectura del esperpento de decreto, las televisoras entran en mutis. Quedamos desinformados. ¿Qué pasó en ese ínterin hasta que apareciera de nuevo el teniente coronel?

No sé si fue golpe de Estado o vacío de poder o qué cosa fue, solo sé que un pueblo salió a la calle y en el más hermoso de los actos democráticos, de protesta cívica y pacífica, en uso pleno de sus derechos constitucionales había dado al traste con ese desgobierno. Alguien en algún momento cambió las cosas. Hasta hoy la impunidad cubre lo ocurrido. Presumo que el teniente coronel es el principal culpable, que personeros del alto gobierno y miembros de la FAN son culpables, que Carmona y los redactores del decreto son culpables, y muchos otros tanto del gobierno como de la oposición. ¿Se sabrá algún día con nombre y apellidos? Mientras tanto el comunismo avanza a paso de vencedores y el país se destruye a pasos agigantados. ¿Será que el 7 de octubre podremos convertir en votos aquella multitudinaria marcha y evitar que haya otro 13 de abril?

Iolaizola@hotmail.com

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