Plan B

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

 

Con más de 70 años y todavía con la frente en alto para decir: “AD Juventud”.

 

 

Pienso que está muy bien que estemos dentro del juego electoral. Somos demócratas y pesamos que estamos en una democracia. Tenemos a seis candidatos pateando el país buscando ser el abanderado de la unidad a partir del 12F. Contienda electoral que se desarrolla con una alta civilidad. Parecemos suizos dijera alguien. Sin embargo el otro contrincante, que es pero no es, y que no debía de tener velas en este entierro, trata de enlodar la contienda. A costilla de su enfermedad, fingida o real, con el uso y abuso de todos los poderes públicos y los dineros de todos los venezolanos, se entromete, amenaza, opina, descalifica, en fin que trata que se caiga en su terreno preferido. Los contendientes democráticos no le paran y es probable que eso lo moleste más que la quimioterapia. Claro que eso no sería preocupante, en todo caso ese ha sido su actuación en estos 13 años. No sabe gobernar, pero sabe hacer campaña. Lo preocupante es el discurso que se ha venido dando por el teniente coronel felón y sus principales voceros. Miembros del Alto Mando Militar, hermano mayor, vicepresidentes del gobierno y del partido, integrantes de los llamados colectivos y grupos paramilitares afectos al gobierno, vienen anunciando que no solo “no pasarán” sino que la “revolución no puede parar”, que “no se puede aceptar otro gobierno que no sea el de mi comandante en jefe”, que “es el socialismo o no es nada”, “es Chávez o el fin”. Y amenazas tras amenazas. Cosa que tampoco debería preocuparnos mucho, si no fuera porque ese discurso está calando en muchos sectores de la población y pareciese que en el sector castrense, o en buena parte de él, es como una orden dada por anticipado. Se está creando una matriz de opinión muy peligrosa.

Por experiencia sabemos que al “yo digo”, “yo decido” no se la agua el guarapo a la hora de imponer su criterio por encima de cualquier otra consideración. Es un tipo que cree más en la bota que en los votos, no importa cuántas elecciones haya promovido en estos largos dos lustros y medios. Elecciones signadas por el ventajismo, el uso grosero de los recursos del Estado, amenazas, listas, misiones compradoras de conciencia de los más desposeídos y hasta de los que no lo son tanto. Practica el si pierdo arrebato. La elección del referendo para modificar la constitución nos dio un indicio de lo que para él significa perder una elección. Según fuentes bastante fidedignas hubo que hacerlo entrar en razón para que aceptara el resultado adverso. Aun así la llamó victoria pírrica y de “mierda” y a los pocos días desconoció la voluntad popular al imponer por vía de hecho lo que perdió en las urnas. Lo más reciente del talente comunistas es la actuación de sus “revolucionarios” en la UCV: “perdimos entonces quemamos”. ¿Y si eso es lo que nos espera el 7 de octubre?

Las encuestas dicen que hay una buena posibilidad de que la oposición gane las elecciones presidenciales, aun siendo él el candidato y mayor probabilidad aun si él no lo es. Pero hemos pensado en ¿cuál sería la reacción del “comandante en jefe”? ¿Será cierto o una simple bravuconada lo dicho por algunos generales y el hermano mayor? Pienso que es mejor prevenir que tener que lamentar. Sin ponernos al margen de la constitución y leyes de la república se debería comenzar a diseñar un Plan B. Se me ocurre que lo primero que habría que hacer es emplazar a la FAN para que se pronuncie al respecto. Que el Plan República sea imparcial y solo para cuidar la seguridad del proceso electoral. Nada de milicianos. Buscar fórmulas efectivas que impidan el uso de los recursos del Estado en favor de la campaña del candidato del gobierno. Controlar a VTV, y demás medios del gobierno. Solicitar la incorporación de un representante de la oposición en la directiva del CNE, aunque solo sea con voz. Si el gobierno viene montando escuadras, batallones, divisiones y demás estructuras militares partidista armadas, con asesoramiento cubano, para efectos del proceso electoral que se avecina (esto es público y notorio y el propio comandante en jefe da las instrucciones pertinentes en cadena nacional), las organizaciones y partidos democráticos de oposición deberían estudiar, dentro de las posibilidades que da la constitución, cómo contrarrestar esto. Un viejo dicho dice que lo que es igual no es trampa. Debemos entender que ser demócratas no significa ser pendejos. Hay que diseñar un modelo democrático que permita ganar las elecciones en las urnas y defender el triunfo en las calles. Si el felón dice “el 7 de octubre es Chávez o los yankees”, nosotros tenemos que ripostar “el 7 de octubre es la democracia o el castro-comunismo”. Sin miedo. Así de simple.

Iolaizola@hotmail.com

 

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