El ejemplo dado por dirigentes demócratas

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Por: Iván Olaizola D’Alessandro

No es la enfermedad, es el pueblo en las urnas que lo sacará.

En esta época de deterioro moral y ético de la actividad política, la actitud asumida por algunos dirigentes democráticos dentro de la MUD es digna de encomio y debemos resaltarla. Todos los precandidatos, con casi ninguna excepción, tenían suficientes credenciales y derecho a aspirar a ser el abanderado de las fuerzas democráticas del país, para derrotar al “comandante en jefe” de la llamada revolución socialista, eufemismo del castro comunismo más obsoleto que nos lleva por un despeñadero. Sin embargo muchos de ellos revisaron conscientemente cuales eran sus reales oportunidades y de esa evaluación prefirieron declinar sus legítimas aspiraciones, retirándose elegantemente, sin causar trauma alguno, para apoyar a otro compañero de lucha con mayores posibilidades o quedarse como una especie de agentes libres, con suficiente moral y autóritas, para emitir juicos importantes en la conducción y orientación de la campaña electoral que se avecina y del respectivo programa de gobierno que se le deberá presentar al electorado.

El primero en tomar esa importante decisión fue Oswaldo Álvarez Paz, exitoso ex gobernador del Zulia, ex candidato presidencial y victima temporal de otro de los comandantes felones del 4F. Siguió el ejemplo otro socialcristiano, también ex candidato presidencial, que por cierto cuando compitió y llegó en segundo lugar obtuvo más votos que los que sacó el teniente coronel felón cuando ganó las elecciones en 1998, siendo el padrón electoral mucho menor, nos referimos Eduardo Fernández a quien en buen media le debemos la derrota infringida a los facinerosos del 4F cuando salió por TV a respaldar el gobierno constitucional y democrático de Carlos Andrés Pérez, el mismo que lo había derrotado electoralmente y que era su contrincante ideológico, pero que en ese momento más pudo su convicción democrática, sus principios y su respeto a la institucionalidad del país que cualquier otra consideración. Paradójicamente muchos piensan que con esa actuación enterró definitivamente toda posibilidad de dirigir este país. A lo mejor se podría parafrasear que Eduardo es el mejor presidente que jamás tendremos. Luego vimos como un hombre batallador, el único que ha derrotado al teniente coronel en la capital de la república al ser electo Alcalde Mayor, gobernador y alcalde exitoso de la etapa democrática, nunca señalado, ni por sus más acérrimos enemigos, como corrupto o cosa similar, depuso sus aspiraciones presidenciales en una actitud que lo convierte en uno de los venezolanos que definitivamente debe ser referencia obligada para tratar las cosa pública. Antonio Ledezma, mi candidato y creo que el de mayor experiencia política y administrativa en las cosas de gobierno, prefirió darse a un lado una vez conocida la decisión de su partido, porque él sigue siendo un adeco de corazón, de apoyar a otro candidato, también socialdemócrata salido de las filas del partido del pueblo, sin ningún reconcomio ni odio. Como un caballero, estoicamente, aceptó lo resuelto por AD y tomó la decisión que consideró correcta, pero no solo eso, felicitó a quien salió favorecido y se puso a la orden de la Mesa de la Unidad Democrática, sin comprometerse con candidato alguno, sin pedir nada, sin exigir nada, para trabajar a tiempo completo por el triunfo de la democracia y la derrota del castro comunismo.

También declinó su postulación la Dra. Sosa, y cuando escribo este paraninfo no sé cuál será la decisión del ex ministro y ex embajador Diego Arria y del dirigente radical Pablo Medina, pero seguro estamos que será la más conveniente para la unidad de la oposición democrática. Pero en todo caso, los candidatos de la oposición “si saben dónde están parados” y han estudiado mucho, no son lectores de tapas y contratapas de libros, ni tienen una indigestión bibliográfica, como parece ser el caso del candidato del gobierno. Y mucho menos son improvisados. Improvisado es aquel que salió de un cuartel con las armas de la república a crear el caos y asesinar inocentes. Ente Pablo Pérez, Capriles, López o María Corina, estará el próximo presidente de Venezuela. Con cualquiera de ellos regresaremos a ser un país serio, de trabajo, de desarrollo y progreso, de respeto al Estado de Derecho, a la Constitución y a los derechos humanos, con instituciones y poderes autónomos e independientes, con un ciudadano presidente, no un “comandante presidente”, se erradicará el odio y la discriminación, el color y partido único, el disparate, la locura, el adulantismo. Volveremos a ser felices.

Iolaizola@hotmail.com

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