Un kamikaze contra la universidad

26/11/2011
Por: Iván Olaizola D’Alessandro. No hay leche, ni aceite, ni café, pero no importa, hay arma y uniformados; hay cubanos e iraníes, rusos y chinos. Hay “revolución socialista” y “comandante en jefe”. Continúa la revolución socialista, valga decir castro-comunista, con su tarea de destruir todas las instituciones del país y al propio país. 

En lo que más le ha costado intervenir es en las universidades autónomas, que se han defendido haciendo causa común autoridades, profesores, estudiantes, empleados y obreros.

En todos los procesos electorales, que ordena la actual Ley de Universidades, a todos los niveles, las fuerzas democráticas han triunfado derrotando, abiertamente, a los grupos que se autodenominan “revolucionarios” y que tienen todo el apoyo del régimen castro comunista del teniente coronel felón. Sin embargo en los últimos días hemos visto cómo se han intensificado los ataques contra nuestras casas de estudio. Tomas, secuestros, bombas lacrimógenas, quemas de vehículos y de instalaciones, ataques verbales y físicos en contra de autoridades, profesores y estudiantes. Todo ello con la anuencia o la vista gorda de las autoridades encargadas de la seguridad pública. Al menos eso es lo que se desprende de cómo actúan o responden ante las exigencias de la comunidad universitaria de que se averigüen esos actos vandálicos. Para ello sí aducen lo de la autonomía. Lo máximo del cinismo. 

 

Pero la gota que derrama el vaso es la actitud pública asumida por el “comandante presidente” ante una sanción disciplinaria tomada por el Consejo Universitario de la UCV, en contra de un estudiante que cometió actos graves de indisciplina y ofendió de palabras y hechos, la investidura de la máxima autoridad de la institución, la rectora. A ese joven bachiller se le instruyó, según la información de las autoridades y de los miembros del Consejo Universitario, el expediente que ordena la ley y los reglamentos de la institución y respetándole su derecho a la defensa. Pues bien, siguiendo con la política del micrófono, en cadena nacional y en un acto político, como nos tiene acostumbrado el “jefe supremo de la revolución”, llamó al joven expulsado, le levantó la mano, como a cualquier boxeador triunfador y lo proclamó héroe de la revolución: “por haberle dicho la verdad a la rectora”. Mayor irresponsabilidad de un primer mandatario de una nación, imposible. Aun cuando, en el supuesto negado, la sanción haya sido tomada de forma írrita, es inconcebible desde todo punto de vista la postura pública asumida por el jefe de Estado. Pero la cosa no se quedó allí. De inmediato, como también es norma de los funcionarios del régimen revolucionario, saltaron a emular a su “jefe”. La ministro de Educación Universitaria opinó condenando la sanción tomada por el CU de la UCV, dándole la razón al bachiller, sin conocer en absoluto el expediente y sin ni siquiera tomarse la molestia de comunicarse con la rectora para pedir alguna información sobre el caso. No, ya el comandante había hablado y había que hacerle el coro. Luego opinó la Fiscal General de la República, como poder “independiente y autónomo”, designando de inmediato a unos fiscales especiales para estudiar el caso pero emitiendo juicio a priori sobre el mismo. Y de seguro seguirán los pronunciamientos de los poderes “autónomos e independientes” del Estado. La AN, la Defensoría, el CNE, y el propio partido único. Y no nos extrañe que hasta la FAN revolucionaria y socialista emita su opinión a favor del ahora héroe nacional. 

 

Lo más grave de esta situación, aparte de la flagrante violación de los más elementales principios de respeto a autoridades legítimamente constituidas de instituciones fundamentales de la república, es que se pueda usar este acontecimiento, para tomar medidas intervencionista en contra de la UCV, para destruirla, y actuar penalmente en contra de la rectora y demás autoridades y miembros del CU. Eso está en el ambiente. Los universitarios todos, sin excepción, debemos estar preparados para enfrentar esta agresión. Bajo ningunas circunstancias podemos permitirlo. Hay que dar la pelea, con todo lo que ello pueda implicar y corriendo los riesgos que sea. No tendremos fusiles ni tanques, pero tenemos la razón, tenemos la inteligencia, el universo académico está de nuestro lado. Si lo permitimos todo estará acabado. No habrá más universidad en este país. Solo habrá “unefas” y “bolivarianas”, con cuarteles y soldados. Es el momento de llamar a cerrar filas en defensa de nuestra universidad. A un lado el miedo. 

 

 Iolaizola@hotmail.com 


Jesucristo: ¿Comunista?

20/11/2011

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

El debate lo encolerizó de tal forma que tuvieron que aumentarle la dosis de litio.

Como buen católico, asisto casi religiosamente a la santa misa todos los domingos, en compañía de mi señora esposa. Este domingo pasado el Evangelio leído por el sacerdote fue el de San Mateo (25,14-30), que se refiere a un pasaje narrado por Jesús a sus discípulos, sobre el parecido del Reino de los cielos a un hombre viajero. Evangelio que por cierto siempre me ha llamado la atención poderosamente por lo que se pueda inferir de él, en especial en estos tiempos llamados de “revolución socialista”, en la cual su máximo y único líder, el “comandante en jefe”, insiste en identificar a nuestro señor Jesucristo como un revolucionario socialista o mejor, sin eufemismo, un comunista.

Veamos que dice el Evangelio en comento. Parábola de los talentos: “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”. Talentos aquí equivale a dinero.

Hasta donde conocemos la historia de los regímenes comunistas y la actuación de sus líderes y los resultados obtenidos, al leer con detenimiento y meditación la parábola narrada por Jesús, según Mateo, pensamos que hay una distancia sideral entre la doctrina de Cristo y el comunismo. La experiencia de la URSS y de sus satélites, la de Corea del Norte y la más cercana de Cuba, nos señalan que en el comunismo lo que impera es la actitud del último de los servidores del señor viajero. El que no le dio ningún uso, ni rendimiento al talento dado en custodia. Sin entrar en otras consideraciones, que sería necesario un estudio teológico de mayor profundidad, lo que queda bien claro de esta lectura es que no hay ningún punto de comparación entre Jesucristo como líder y la doctrina cristina y la doctrina comunista y sus líderes. Más bien hay un total antagonismo. Según el análisis bíblico del Evangelio la lectura no es para atemorizar, sino para recordar. Que el reino de Dios también tiene exigencias. Que hay que trabajar, usar lo que tienes, lo que has recibido. Los comunista lo que logran, si es que logran algo, es a través de la amenaza, quitándole a los que algo tienen, logrado con trabajo, para repartirlo entre quienes no han trabajado. Como alguien dijera: reparten la miseria. Así que “convaleciente” teniente coronel felón, bájese de esa nube. Jesucristo no es su comandante, ni nada tiene que ver con Marx, ni con el Che, ni Fidel y muchísimo menos con usted. El cristianismo es amor, es hacer cosas, es hacer el bien, es unión, es diálogo, oración, es construir. Exactamente todo lo contrario de su “revolución socialista del siglo XXI”. Comunistas nunca, cristianos siempre.

Iolaizola@hotmail.com

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Médicos o Trabajadores Sociales

12/11/2011

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Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Un cordial saludo a mis colegas ingenieros industriales en ocasión de nuestros 48 años de graduados.

Una nueva polémica se ha desatado en el país ante el anuncio del gobierno de la graduación de la primera promoción de los llamados Médicos Comunitarios Integrales. Para quienes hemos desempeñado posiciones importantes de dirección académica en nuestras universidades nos resulta incómodo intervenir en este tipo de discusión, ya que están involucrados jóvenes estudiantes que han dedicado varios años de su juventud en procurarse una profesión, sin embargo pensamos que tenemos una responsabilidad con el país, con su academia y con los propios estudiantes y sus familiares y por tanto debemos emitir algunas opiniones al respecto, aun a riesgo de que se tome como una posición política, tal como se suceden las cosas en estos años de la llamada “revolución socialista”.

Hasta donde tenemos entendido la ley de Universidades de 1958, reformada parcialmente en 1970, tiene plena vigencia, en tanto y cuanto no colida con la actual Constitución Nacional y la Ley Orgánica de Educación. En ella está claramente establecido como es el procedimiento para la creación de instituciones universitarias (artículos 8 y 10) y la creación, eliminación, modificación y funcionamiento de Facultades, Escuelas, Institutos y demás divisiones equivalentes en las universidades (numeral 4 artículo 20) y creemos que ninguno de los artículos señalados colide con los instrumentos legales citados. Haciendo memoria sabemos que la Universidad de la Fuerza Armada (UNEFA) surgió de una transformación natural del Instituto Universitario Politécnico de la FAN (IUPFAN), siguiendo el modelo de la UNEXPO, y su creación siguió los canales regulares y obtuvo la opinión favorable del CNU en su momento. Aun cuando no conocemos con exactitud el procedimiento seguido para la creación de la Universidad Bolivariana (UBV) suponemos que igualmente cumplió con lo establecido en la ley. En lo que si no estamos muy claros es cómo se crearon algunas facultades o escuelas en ambas instituciones, en especial las que forman profesionales de la salud.

Sería interesante que esas instituciones dieran a conocer los proyectos que se presentaron en su momento para solicitar la creación de esas dependencias universitarias, los estudios de factibilidad, justificación, y demás requisitos legales, y la opinión que en su momento debieron haber emitido los organismos competentes tales como los núcleos de Ciencias de la Salud, las propias facultades de medicina, la comisión ad-hoc que debió nombrar el CNU y la evaluación obligatoria que debió hacer la OPSU. Igualmente las decisiones tomadas por el CNU donde autorizaba a esas universidades para crear esas dependencias. Ello ayudaría a esclarecer muchas dudas sobre la legalidad de esa carrera.

Eso en el plano estrictamente legal, ahora la otra consideración importante es en el orden académico y profesional. Debería aclararse muy bien el pensum de estudio de esa carrera, sus exigencias, sus alcances, las credenciales académicas del personal docente, el número de unidades crédito en fin, todo lo que pueda ayudar a aclarar definitivamente la calidad y pertinencia de esos nuevos profesionales. No creo que lo más prudente sea dar respuestas políticas como las dadas por la actual ministra de la salud, la decisión tomada por la AN con la reforma de la ley del Ejercicio de la Medicina y el discurso trillado del socialismo del siglo 21. Esos jóvenes cuando tengan que enfrentar un paciente no les servirán de mucho los discursos del “comandante en jefe”. El paciente y sus familiares le exigirán salud, solución para sus males. Más que una simple aspirina y una imagen del Che. Otra solución es sincerar los verdaderos conocimientos de estos graduandos y otorgarles en consecuencia el título profesional idóneo que los habilite en una particular disciplina. Todas las opiniones de especialistas coinciden en señalar que ellos no son equiparables a los médicos cirujanos que egresan de las otras universidades nacionales. No es que sean más o menos, simplemente pareciese que tienen una formación profesional diferente. Y es posible que con un acertado título profesional sean unos buenos profesionales de gran utilidad para el país. No hacerlo es engañarlos, es estafarlos, es ponerlos a competir en condiciones desfavorables, es exponerlos a correr el riesgo de someterlos al escarnio público y de cometer mala praxis. Sin embargo si estamos equivocados sobre el particular hay una salida muy académica. Se podría realizar una evaluación o examen público, de oposición, bajo reglas bien claras, con jurados idóneos e imparciales, entre egresados en medicina comunitaria integral y egresados de médicos cirujanos. Así de simple.

Iolaizola@hotmail.com

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El ejemplo dado por dirigentes demócratas

05/11/2011

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Por: Iván Olaizola D’Alessandro

No es la enfermedad, es el pueblo en las urnas que lo sacará.

En esta época de deterioro moral y ético de la actividad política, la actitud asumida por algunos dirigentes democráticos dentro de la MUD es digna de encomio y debemos resaltarla. Todos los precandidatos, con casi ninguna excepción, tenían suficientes credenciales y derecho a aspirar a ser el abanderado de las fuerzas democráticas del país, para derrotar al “comandante en jefe” de la llamada revolución socialista, eufemismo del castro comunismo más obsoleto que nos lleva por un despeñadero. Sin embargo muchos de ellos revisaron conscientemente cuales eran sus reales oportunidades y de esa evaluación prefirieron declinar sus legítimas aspiraciones, retirándose elegantemente, sin causar trauma alguno, para apoyar a otro compañero de lucha con mayores posibilidades o quedarse como una especie de agentes libres, con suficiente moral y autóritas, para emitir juicos importantes en la conducción y orientación de la campaña electoral que se avecina y del respectivo programa de gobierno que se le deberá presentar al electorado.

El primero en tomar esa importante decisión fue Oswaldo Álvarez Paz, exitoso ex gobernador del Zulia, ex candidato presidencial y victima temporal de otro de los comandantes felones del 4F. Siguió el ejemplo otro socialcristiano, también ex candidato presidencial, que por cierto cuando compitió y llegó en segundo lugar obtuvo más votos que los que sacó el teniente coronel felón cuando ganó las elecciones en 1998, siendo el padrón electoral mucho menor, nos referimos Eduardo Fernández a quien en buen media le debemos la derrota infringida a los facinerosos del 4F cuando salió por TV a respaldar el gobierno constitucional y democrático de Carlos Andrés Pérez, el mismo que lo había derrotado electoralmente y que era su contrincante ideológico, pero que en ese momento más pudo su convicción democrática, sus principios y su respeto a la institucionalidad del país que cualquier otra consideración. Paradójicamente muchos piensan que con esa actuación enterró definitivamente toda posibilidad de dirigir este país. A lo mejor se podría parafrasear que Eduardo es el mejor presidente que jamás tendremos. Luego vimos como un hombre batallador, el único que ha derrotado al teniente coronel en la capital de la república al ser electo Alcalde Mayor, gobernador y alcalde exitoso de la etapa democrática, nunca señalado, ni por sus más acérrimos enemigos, como corrupto o cosa similar, depuso sus aspiraciones presidenciales en una actitud que lo convierte en uno de los venezolanos que definitivamente debe ser referencia obligada para tratar las cosa pública. Antonio Ledezma, mi candidato y creo que el de mayor experiencia política y administrativa en las cosas de gobierno, prefirió darse a un lado una vez conocida la decisión de su partido, porque él sigue siendo un adeco de corazón, de apoyar a otro candidato, también socialdemócrata salido de las filas del partido del pueblo, sin ningún reconcomio ni odio. Como un caballero, estoicamente, aceptó lo resuelto por AD y tomó la decisión que consideró correcta, pero no solo eso, felicitó a quien salió favorecido y se puso a la orden de la Mesa de la Unidad Democrática, sin comprometerse con candidato alguno, sin pedir nada, sin exigir nada, para trabajar a tiempo completo por el triunfo de la democracia y la derrota del castro comunismo.

También declinó su postulación la Dra. Sosa, y cuando escribo este paraninfo no sé cuál será la decisión del ex ministro y ex embajador Diego Arria y del dirigente radical Pablo Medina, pero seguro estamos que será la más conveniente para la unidad de la oposición democrática. Pero en todo caso, los candidatos de la oposición “si saben dónde están parados” y han estudiado mucho, no son lectores de tapas y contratapas de libros, ni tienen una indigestión bibliográfica, como parece ser el caso del candidato del gobierno. Y mucho menos son improvisados. Improvisado es aquel que salió de un cuartel con las armas de la república a crear el caos y asesinar inocentes. Ente Pablo Pérez, Capriles, López o María Corina, estará el próximo presidente de Venezuela. Con cualquiera de ellos regresaremos a ser un país serio, de trabajo, de desarrollo y progreso, de respeto al Estado de Derecho, a la Constitución y a los derechos humanos, con instituciones y poderes autónomos e independientes, con un ciudadano presidente, no un “comandante presidente”, se erradicará el odio y la discriminación, el color y partido único, el disparate, la locura, el adulantismo. Volveremos a ser felices.

Iolaizola@hotmail.com

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