A las autoridades y dirigencia gremial universitarias

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Parte médico: “Ingresó sin signos vitales debido a una percepción de inseguridad”

Quiero aprovechar este espacio para dirigirme tanto a las autoridades universitarias como a la dirigencia gremial de nuestras casas de estudio, en especial a los de la Universidad de Carabobo, de donde soy egresado y jubilado. El caso es que aparte de todos los problemas que aquejan a nuestras universidades, desde los de orden presupuestario hasta el acoso gubernamental a las mismas, está la situación de, no sé cómo llamarlo, si es desidia, conformidad, indiferencia, resignación o simplemente miedo de todos los que conformamos la comunidad universitaria del país.

Cuando nos tocó dirigir una universidad o desde el propio Ministerio de Educación, claro todo esto en la IV, teníamos estos problemas, no tan agudizados, pero existían, con la diferencia que las autoridades universitarias de entonces teníamos al Consejo Nacional de Universidades como tribuna para hacer denuncias y reclamos y hasta nos enfrentábamos al propio ministro que presidia ese cuerpo no importando si había o no afinidad política con él. Peleábamos nuestros presupuestos, teníamos a la OPSU como asesora y ayuda, íbamos al Congreso, se daba la pelea y al final en buena medida se resolvía la situación. Las normas de homologación y demás beneficios contractuales con los docentes, empleados, obreros y estudiantes, eran respetadas. Tanto el Ejecutivo como nosotros, las autoridades, teníamos que cumplirlos a riesgo de que el sector se paralizara y se crearan problemas de toda índole, en especial de orden público. Paros, huelgas, quema de cauchos y unidades de transporte, secuestros de autoridades y a veces hasta situaciones de vandalismo y paremos de contar. Las Asociaciones de Profesores, los sindicatos de empleados y obrero y las Federaciones de estudiantes, y encapuchados que aprovechaban la ocasión, eran los encargados de liderar estas protestas. Al final la presión hacía que el gobierno y/o las propias autoridades le buscaran solución al problema y se restituía la calma.

Hoy lamentablemente la situación es otra. Al gobierno no le importa un pito la situación de la educación universitaria, en especial la de las grandes universidades, las denominadas autónomas, Desde hace ya tiempo se reconducen los presupuestos. No se respetan los contratos colectivos ni las normas de homologación. No se otorgan recursos para nuevas contrataciones, ni para infraestructura, ni providencias estudiantiles, mucho menos para investigación, bibliotecas, laboratorios. Liceos grandes, pues. No funcionan o funcionan a medias los HCM. Es rara la clínica que acepta cartas avales. Los reembolsos por operaciones, gastos médicos, exámenes y medicinas en mora. En mi particular caso me deben más de BsF. 40.000, desde hace más de año, pagados con tarjetas de crédito, o sea con un 29% de intereses. Pero además también la postura de hoy de autoridades, dirigentes y en general toda la comunidad universitaria es “ejemplar”. Comunicados que nadie lee, paros civilizados, protestas gandhianas, y palo con nosotros. 3 años sin aumentos. Incremento pírrico a dedo por el comandante. Insultos de los ministros del sector y del propio teniente coronel felón. Amenazas y descalificaciones. La OPSU de comisario político. Y no pasa nada. Nos empobrecemos al galope, rumbo a marginales. El éxodo es grande y la calidad al suelo. Y no pasa nada. ¿Será que podremos hacer algo? ¿Protestaremos en serio? ¿Hay miedo? O será que los universitarios estamos tan bien económicamente que no tenemos para qué protestar. Misión resignación.

Iolaizola@hotmail.com

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