El costo de un Cáncer

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

70 años construyendo una democracia versus 13 años tratando de destruirla.

La salud en nuestro país es un problema grave. Las instalaciones hospitalarias públicas son un verdadero desastre y las privadas cuestan un ojo de la cara. El llamado Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (I.V.S.S.), como prestador de servicios de salud, dejó de existir hace ya mucho tiempo. Así que enfermarse en Venezuela es entrar en un proceso kafkiano. Y si esa enfermedad es de aquellas denominadas graves o muy graves, la cosa se pone peluda. Entre estas necesariamente se encuentra el Cáncer. Quienes desgraciadamente llegan a padecer esa enfermedad se les viene el mundo encima. Primero porque ella se asocia inmediatamente con la muerte y pasado ese primer impacto viene el problema de orden económico. Tratarse esa enfermedad en un centro público es toda una odisea y al final, si es que se logra cupo para el tratamiento, tiene que hacer algunos pagos porque en esos centros siempre faltan cosas. Si es en un centro privado la cosa se pone bien compleja. Si se tiene seguro lo más probable es que en corto tiempo se sobrepasen los límites asegurados y se tenga que recurrir a los recursos propios y si no se tiene seguro la cosa se pone de “hipoteca”. Muchos dicen que cuando se tiene a un familiar con cáncer los primeros días son para atender al paciente pero luego la preocupación se vuelve económico financiera. Pero no todos los mortales de este tropical país tienen que vivir esta desagradable situación padeciendo esa patología.

El jefe del Estado, comandante en jefe y presidente del partido y líder de la evolución socialista, lamentablemente y según sus propias palabras y el diagnóstico del Dr. Fidel Castro, está padeciendo de un cáncer. Claro que tratándose de un paciente muy especial y dentro de la norma de todo régimen totalitario, la salud del líder es un secreto de Estado. Así que a estas alturas no se sabe qué tipo de carcinoma es, en donde está el primario, si tiene o no metástasis y, según muchos mal pensados si es cierto o no eso del tal cáncer. Pero lo que sí es verdad es que el comandante en jefe se está haciendo un tratamiento. Inicialmente en Cuba y ahora en el Hospital Militar de Caracas. Para Cuba se fue en el avión del gobierno y se llevó a varios miembros de su familia y algunos de sus ministros y quién sabe cuántos otros pasajeros más. Y en el Hospital Militar se desalojó todo el piso 9 para atenderlo únicamente a él. Todo esto parece muy bien para atender la salud de un primer mandatario. Pero ¿hasta dónde debe costear todo esto el erario público, es decir nosotros, el pueblo que paga impuestos?

De acuerdo a la norma o a la tradición, no sé, el presidente de la república goza de una serie de beneficios muy especiales y particulares. Tiene vivienda, comida, protección de seguridad, para él y su familia, gastos de representación abiertos y sin límites, transportes de todo tipo, además de su sueldo, que en este caso particular es doble, por ser pensionado de la FAN y por el cargo y tantas otras cosas más que se reflejan en el presupuesto que se le asigna a la presidencia. Todo esto parce que debe ser normal, así supongo ha sido con los anteriores inquilinos de Miraflores y es posible que así sea con los colegas de todos los países del planeta. Pero ¿qué se tiene previsto para este particular caso de la enfermedad del presidente? ¿Tiene el presidente un seguro que le cubra todos los gastos que le ocasiona la enfermedad? ¿Está él costeando todos o parte de esos gastos? ¿Algunos familiares o amigos le están ayudando a costear esos gastos? ¿El gobierno cubano no le cobra? ¿Los médicos que lo tratan no le cobran? O todos esos gastos salen del Presupuesto Nacional.

Hasta donde uno conoce no hay una partida del Presupuesto Nacional que asigne recursos para este evento. No es una cuestión personal o mezquina, pero las cosas de un Estado deben, tienen, que ser muy claras, sobre todo si se refieren a cuentas. El presiente está en la obligación, sino constitucional al menos moral, de aclarar esto. Al país debe decírsele, en forma muy clara, la verdad de la enfermedad del presidente. Un parte médico se hace necesario, no una conversa coloquial de ataques, bombardeos y caballería. Y, si es del Presupuesto Nacional de donde salen los recursos para el tratamiento de la enfermedad, si en verdad es tal, aun cuando sean de los reales que se tienen debajo del colchón, si es que tiene asidero legal, debe informarse al país con toda claridad. Insisto no es una cuestión de actitud inhumana, es una cuestión de obligación, ahora sí más que moral constitucional. Por cierto que a partir de esta experiencia presidencial y supongo, que viendo lo costoso que es el tratamiento de un cáncer, se debería legislar sobre el particular. No eso de crear un Instituto del Cáncer, que ya veremos si realmente se construye, sino crear un verdadero y eficiente Sistema de Salud Pública, donde cualquier venezolano, no importa su cargo o condición pueda realizarse el tratamiento de ese tipo de enfermedad o de cualquier otra, sin tener que descapitalizarse él o su familia. Ejemplos en el mundo sobran. Personalizando el caso puedo dar fe de ello, en España, donde un familiar muy cercano padeció de un linfoma, ya a Dios gracias superado, y el costo fue de cero euros.

Iolaizola@hotmail.com

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