Cómo lee la Constitución un Ingeniero

24/09/2011

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Tiempo vencido comandante en jefe, como en los toros coleados.

Se supone que el contrato social que hacen los pueblos para conducir sus relaciones de vida tanto en el plano interno, entre sus miembros, como externo, entre los demás pueblos, se plasma en un instrumento jurídico denominado Constitución. Un librito, que en nuestro país es azul y cuya última redacción data de 1999. Compendio de artículos de obligatorio cumplimiento, acatados y respetados por todos, sin excepción, redactados de tal forma que no se admiten interpretaciones personales o caprichosas. La mejor del mundo según se dijo. Por eso y ante situaciones reales vividas en esta época de “revolución” se me ocurre hace la lectura de párrafos de algunos artículos de nuestra Constitución con la formación de ingeniero.

Artículo 4.- “La República de Venezuela es un Estado Federal descentralizado…”. Yo leo que es un estado Federal, es decir no centralizado. O sea que no se le pueden quitar atribuciones y funciones a las gobernaciones y alcaldías;
Artículo 6.- “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático,..descentralizado,..alternativo, ..pluralista..”. Yo leo democrático, no “revolucionario socialista” y menos “castro comunista”. De nuevo leo descentralizado. Alternativo es decir de cambios en la conducción del Estado, no leo un presiente de por vida. Y leo pluralista, es decir no un partido único, no una única ideología;
Artículo 21.- “Todas las personas son iguales ante la ley…”. Leo que no se le puede dar un tratamiento a los rojos rojitos y otro a los de otros colores. Tascón, Maisanta.
Artículo 49.- “El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones judiciales y administrativas;..”. Yo leo “todas”, no unas y otras no;
Artículo 115.- “Se garantiza el derecho de propiedad”. Yo leo que no se puede decir, en un arranque de histerismo: “exprópiese”;
Artículo 138.- “Toda autoridad usurpada es ineficaz y su actos son nulos”. Yo leo que la Sra. Farías no puede ejercer ese cargo dado a dedo;
Artículo 143.- “Los ciudadanos.. tienen derecho a ser informados..oportuna y verazmente..”. Yo leo que si el primer magistrado nacional tiene algún quebranto de salud que de alguna manera le disminuya sus capacidades para ejercer el cargo, todos debemos saber informados “oportuna y verazmente”;
Artículo 145.- “Los funcionarios públicos …..están al servicio del Estado y no de parcialidad alguna”. O leo que no se ejerce un cargo público para servir a la “revolución”, al “socialismo” o al “comandante en jefe”;
Artículo 254.- “El Poder Judicial es independiente….”. Yo leo que no recibe órdenes de nadie, ni siquiera del “comandante en jefe”;
Artículo 296.- “El Consejo Nacional Electoral estará integrado por cinco personas no vinculadas a organizaciones con fines políticos;..”. Yo leo que no pueden estar de ninguna manera ligados a partidos políticos, de gobierno u oposición;
Artículo 324.- “Sólo el Estado puede poseer y usar armas de guerra”. Yo leo que sólo el Estado, no los colectivos, ni los círculos bolivarianos, ni la Piedrita, ni los Tupamaros y mucho menos los choros. Mi corrector de pruebas me acota “y es que esos no son ahora parte del Estado, es decir de la “revolución”. No sé Luis;
Artículo 328.- “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política…En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de personas o parcialidad política alguna..”. Será que no leo bien, pero si leo, lo que creo es que los que no saben leer son los trisoleados;
Y por último y no porque sea más o menos importante, sino porque está en la palestra, el Artículo 23.- “Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tiene jerarquía constitucional y prevalecen en el orden jurídico interno, en la mediad en que contengan normas sobre goce y ejercicio más favorables a las establecidas por esta Constitución y en las leyes de la República, y son de aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás órganos del Poder Público”. Yo así lo leo y creo que hasta los alfabetizados por la Misión Robinsón lo leen igual que yo. No hay otra lectura.

Iolizola@hotmail.com

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A las autoridades y dirigencia gremial universitarias

19/09/2011

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Parte médico: “Ingresó sin signos vitales debido a una percepción de inseguridad”

Quiero aprovechar este espacio para dirigirme tanto a las autoridades universitarias como a la dirigencia gremial de nuestras casas de estudio, en especial a los de la Universidad de Carabobo, de donde soy egresado y jubilado. El caso es que aparte de todos los problemas que aquejan a nuestras universidades, desde los de orden presupuestario hasta el acoso gubernamental a las mismas, está la situación de, no sé cómo llamarlo, si es desidia, conformidad, indiferencia, resignación o simplemente miedo de todos los que conformamos la comunidad universitaria del país.

Cuando nos tocó dirigir una universidad o desde el propio Ministerio de Educación, claro todo esto en la IV, teníamos estos problemas, no tan agudizados, pero existían, con la diferencia que las autoridades universitarias de entonces teníamos al Consejo Nacional de Universidades como tribuna para hacer denuncias y reclamos y hasta nos enfrentábamos al propio ministro que presidia ese cuerpo no importando si había o no afinidad política con él. Peleábamos nuestros presupuestos, teníamos a la OPSU como asesora y ayuda, íbamos al Congreso, se daba la pelea y al final en buena medida se resolvía la situación. Las normas de homologación y demás beneficios contractuales con los docentes, empleados, obreros y estudiantes, eran respetadas. Tanto el Ejecutivo como nosotros, las autoridades, teníamos que cumplirlos a riesgo de que el sector se paralizara y se crearan problemas de toda índole, en especial de orden público. Paros, huelgas, quema de cauchos y unidades de transporte, secuestros de autoridades y a veces hasta situaciones de vandalismo y paremos de contar. Las Asociaciones de Profesores, los sindicatos de empleados y obrero y las Federaciones de estudiantes, y encapuchados que aprovechaban la ocasión, eran los encargados de liderar estas protestas. Al final la presión hacía que el gobierno y/o las propias autoridades le buscaran solución al problema y se restituía la calma.

Hoy lamentablemente la situación es otra. Al gobierno no le importa un pito la situación de la educación universitaria, en especial la de las grandes universidades, las denominadas autónomas, Desde hace ya tiempo se reconducen los presupuestos. No se respetan los contratos colectivos ni las normas de homologación. No se otorgan recursos para nuevas contrataciones, ni para infraestructura, ni providencias estudiantiles, mucho menos para investigación, bibliotecas, laboratorios. Liceos grandes, pues. No funcionan o funcionan a medias los HCM. Es rara la clínica que acepta cartas avales. Los reembolsos por operaciones, gastos médicos, exámenes y medicinas en mora. En mi particular caso me deben más de BsF. 40.000, desde hace más de año, pagados con tarjetas de crédito, o sea con un 29% de intereses. Pero además también la postura de hoy de autoridades, dirigentes y en general toda la comunidad universitaria es “ejemplar”. Comunicados que nadie lee, paros civilizados, protestas gandhianas, y palo con nosotros. 3 años sin aumentos. Incremento pírrico a dedo por el comandante. Insultos de los ministros del sector y del propio teniente coronel felón. Amenazas y descalificaciones. La OPSU de comisario político. Y no pasa nada. Nos empobrecemos al galope, rumbo a marginales. El éxodo es grande y la calidad al suelo. Y no pasa nada. ¿Será que podremos hacer algo? ¿Protestaremos en serio? ¿Hay miedo? O será que los universitarios estamos tan bien económicamente que no tenemos para qué protestar. Misión resignación.

Iolaizola@hotmail.com

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El costo de un Cáncer

13/09/2011

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

70 años construyendo una democracia versus 13 años tratando de destruirla.

La salud en nuestro país es un problema grave. Las instalaciones hospitalarias públicas son un verdadero desastre y las privadas cuestan un ojo de la cara. El llamado Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (I.V.S.S.), como prestador de servicios de salud, dejó de existir hace ya mucho tiempo. Así que enfermarse en Venezuela es entrar en un proceso kafkiano. Y si esa enfermedad es de aquellas denominadas graves o muy graves, la cosa se pone peluda. Entre estas necesariamente se encuentra el Cáncer. Quienes desgraciadamente llegan a padecer esa enfermedad se les viene el mundo encima. Primero porque ella se asocia inmediatamente con la muerte y pasado ese primer impacto viene el problema de orden económico. Tratarse esa enfermedad en un centro público es toda una odisea y al final, si es que se logra cupo para el tratamiento, tiene que hacer algunos pagos porque en esos centros siempre faltan cosas. Si es en un centro privado la cosa se pone bien compleja. Si se tiene seguro lo más probable es que en corto tiempo se sobrepasen los límites asegurados y se tenga que recurrir a los recursos propios y si no se tiene seguro la cosa se pone de “hipoteca”. Muchos dicen que cuando se tiene a un familiar con cáncer los primeros días son para atender al paciente pero luego la preocupación se vuelve económico financiera. Pero no todos los mortales de este tropical país tienen que vivir esta desagradable situación padeciendo esa patología.

El jefe del Estado, comandante en jefe y presidente del partido y líder de la evolución socialista, lamentablemente y según sus propias palabras y el diagnóstico del Dr. Fidel Castro, está padeciendo de un cáncer. Claro que tratándose de un paciente muy especial y dentro de la norma de todo régimen totalitario, la salud del líder es un secreto de Estado. Así que a estas alturas no se sabe qué tipo de carcinoma es, en donde está el primario, si tiene o no metástasis y, según muchos mal pensados si es cierto o no eso del tal cáncer. Pero lo que sí es verdad es que el comandante en jefe se está haciendo un tratamiento. Inicialmente en Cuba y ahora en el Hospital Militar de Caracas. Para Cuba se fue en el avión del gobierno y se llevó a varios miembros de su familia y algunos de sus ministros y quién sabe cuántos otros pasajeros más. Y en el Hospital Militar se desalojó todo el piso 9 para atenderlo únicamente a él. Todo esto parece muy bien para atender la salud de un primer mandatario. Pero ¿hasta dónde debe costear todo esto el erario público, es decir nosotros, el pueblo que paga impuestos?

De acuerdo a la norma o a la tradición, no sé, el presidente de la república goza de una serie de beneficios muy especiales y particulares. Tiene vivienda, comida, protección de seguridad, para él y su familia, gastos de representación abiertos y sin límites, transportes de todo tipo, además de su sueldo, que en este caso particular es doble, por ser pensionado de la FAN y por el cargo y tantas otras cosas más que se reflejan en el presupuesto que se le asigna a la presidencia. Todo esto parce que debe ser normal, así supongo ha sido con los anteriores inquilinos de Miraflores y es posible que así sea con los colegas de todos los países del planeta. Pero ¿qué se tiene previsto para este particular caso de la enfermedad del presidente? ¿Tiene el presidente un seguro que le cubra todos los gastos que le ocasiona la enfermedad? ¿Está él costeando todos o parte de esos gastos? ¿Algunos familiares o amigos le están ayudando a costear esos gastos? ¿El gobierno cubano no le cobra? ¿Los médicos que lo tratan no le cobran? O todos esos gastos salen del Presupuesto Nacional.

Hasta donde uno conoce no hay una partida del Presupuesto Nacional que asigne recursos para este evento. No es una cuestión personal o mezquina, pero las cosas de un Estado deben, tienen, que ser muy claras, sobre todo si se refieren a cuentas. El presiente está en la obligación, sino constitucional al menos moral, de aclarar esto. Al país debe decírsele, en forma muy clara, la verdad de la enfermedad del presidente. Un parte médico se hace necesario, no una conversa coloquial de ataques, bombardeos y caballería. Y, si es del Presupuesto Nacional de donde salen los recursos para el tratamiento de la enfermedad, si en verdad es tal, aun cuando sean de los reales que se tienen debajo del colchón, si es que tiene asidero legal, debe informarse al país con toda claridad. Insisto no es una cuestión de actitud inhumana, es una cuestión de obligación, ahora sí más que moral constitucional. Por cierto que a partir de esta experiencia presidencial y supongo, que viendo lo costoso que es el tratamiento de un cáncer, se debería legislar sobre el particular. No eso de crear un Instituto del Cáncer, que ya veremos si realmente se construye, sino crear un verdadero y eficiente Sistema de Salud Pública, donde cualquier venezolano, no importa su cargo o condición pueda realizarse el tratamiento de ese tipo de enfermedad o de cualquier otra, sin tener que descapitalizarse él o su familia. Ejemplos en el mundo sobran. Personalizando el caso puedo dar fe de ello, en España, donde un familiar muy cercano padeció de un linfoma, ya a Dios gracias superado, y el costo fue de cero euros.

Iolaizola@hotmail.com

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