Será que la IV no tiene dolientes

24/06/2011

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

En la toma del Rodeo 1 hubo varias bajas, cuantas se tendrían en una guerra de verdad. Generales de 4 soles o de 18 años.

Oyendo a José Vicente Rangel en el acto de capilla ardiente del Contralor General de la República, celebrado en el salón de la AN, me surgieron muchos pensamientos. Desilusión, rabia, impotencia, tristeza. Sus palabras debían de ensalzar las cualidades de Clodosbaldo Russián, sus luchas, sus preocupaciones, sus cárceles, sus méritos académicos y sus logros profesionales. Todo ello plausible cuando un amigo, un compañero de luchas, un copartidario ideológico, abandona esta vida, en especial cuando lo hace estando en la cúspide de su actuación pública. Hasta allí respeto lo dicho por José Vicente.

Lo que sí creo no debemos aceptar o al menos no dejar pasar, el que haya aprovechado ese momento solemne, cuando se le rinde honores a un alto funcionario público, para manipular y tergiversar la historia política de los últimos tiempos, para mentir, usando medias verdades, sofismas, para justificar unas actuaciones y condenar otras. No venía a cuento denigrar de la democracia vivida entre 1958 y 1998. Respetando las ideologías de cada quien, sus posiciones y actuaciones en algún momento de sus vidas en la lucha política, no se puede aceptar que aprovechándose de un acto y un auditorio en donde no es dada la réplica, se ofenda a muchos sectores de la vida nacional. Si bien alguien dijo que la cárceles son para los hombres, no es menos cierto que en la mayoría de los casos quienes van a una cárcel es por haber cometido delito, o al menos eso se presume, con todo y lo polémica que tenga esta afirmación.

Los hombres y mujeres, aun aceptando que eran luchadores políticos, que tuvieron que ir a una cárcel o perdieron su vida, cuando gozábamos de una verdadera democracia, lo fueron a consecuencia de haber cometido delitos. Porque delito fue el haber asesinado a policías y guardias nacionales, el haber secuestrado ciudadanos, aviones y barcos, haber asaltado bancos e incendiado camiones y autobuses, quemado cauchos y propiedades públicas y privadas, haber insurgido contra la República usando las armas que se les había confiado para su defensa, donde cayeron abatidos inocentes. Actos todos cometidos, según ellos, en nombre de una ideología, marxista, castro comunista, para derrocar gobiernos elegidos de forma democrática con altísimo apoyo popular. Esos gobiernos tenían la obligación constitucional de defenderse, de impedir ser derrocados, de evitar que grupos minúsculos dieran al traste con la voluntad popular. Es posible, y de seguro así fue, que en esa defensa se violaran derechos humanos. Pero es que en esas primeras etapas de la democracia venezolana se vivió prácticamente un estado de guerra. Los organismos de seguridad del Estado, sus Fuerzas Armadas, tenían que responder a esas agresiones criminales usando la fuerza proporcional a los ataques recibidos. En todo caso los primeros violadores de derechos humanos fueron precisamente esos facinerosos, por más discurso ideológico que exhibieran. Cierto es que no es fácil justificar una muerte, pero también es difícil dejarse matar. No puede ser lo mismo la respuesta a quienes discursean sobre el marxismo a aquellos que matan por imponer el comunismo. Se dice que muchos de los hoy miembros relevantes de este gobierno tienen prontuario criminal en los archivos de los organismos de seguridad del Estado. Es posible, seguro es así, que esos archivos fueron limpiados, pero los que tenemos cierta edad y memoria algún recuerdo nos queda.

El hecho de que en estos momentos ellos estén gobernado al país en forma totalitaria, los derrotados en esa etapa, y que el orador en el acto sea uno de los hombres claves de esta llamada revolución socialista, que no es más que un remedo del obsoleto y desprestigiado comunismo del siglo pasado, no le da licencia para tergiversar la verdad. Y menos a él que fue parte importante de esa etapa de la democracia venezolana, que la vivió, la padeció y la disfrutó. Yo me he puesto una norma de conducta, no acepto que se calumnie lo ocurrido durante los años de mayor ejercicio democrático de nuestra historia. Igualmente reclamo las posturas timoratas, los silencios de quienes tuvieron responsabilidades en ese tiempo. No puede haber miedo, no debe haber miedo. Defiendo lo vivido, lo actuado, los logros de esos 40 años. En cualquiera de los períodos constitucionales de esa etapa, de 5 años, se hizo más, se progresó más, en cualquier aspecto que se compare, que en estos casi 13 años de desgobierno militar. En lo que si nos gana es en el número de presos y exiliados políticos, de muertos y de violaciones a los derechos humanos, de expatriados. De que si vivió mejor en esos años no hay discusión.

Iolaizola@hotmail.com

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Se enfermó el presidente

17/06/2011

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Para resolver el problema de la sucesión se crea el ministerio de los vicepresidentes.

Grave problema el que se nos está presentando. Primero fue una operación de la articulación más grande del cuerpo, claro tenía que ser así. Más grande. La que une muslo con pierna, y soporta la mayor parte del peso del cuerpo en posición de pie. Es decir firme como soldado. Se le conoce como rodilla y está compuesta por la acción conjunta de 3 huesos, no de 3 R, fémur, tibia y rótula, además de 2 meniscos, que no 2 crustáceos. En los humanos, y según versiones él lo es, es vulnerable a lesiones por traumatismos, frecuentemente ocurridos durante actividades deportivas, y él tiene su rabo’ e cochino. Total que cirugía en adentro de un barrio y bastón con empuñadura de cara de perro. Y los perros ladran: Jau y Jaua.

Pero nuestro presidente es inquieto y no guardó el reposo debido. Como es muy parejero salió disparado a visitar a una vecina a la que le tiene la vista puesta y de allí pasó a llevarle unos cobres a un buen amigo para echarle una ayudadita. Él es caritativo, sobre todo con los reales de los demás. Y no conforme con eso extendió su salida para visitar a su padre putativo, por allá por el Paraíso. Claro que todo eso le provocó otra dolencia. Esta vez más arriba de la rodilla. Según un galeno, fue un absceso pélvico, debido a una acumulación de pus, es decir de un líquido blanquecino -como el color que tenemos ahora los adecos por la falta de estar en el gobierno- que produce el cuerpo durante procesos infecciosos. Esta acumulación del líquido en un tejido cerrado es producida por una infección bacteriana o parasitaria, en este caso realmente “parasitaria”, y produce fiebre, del sábado por la noche, escalofríos poniendo la piel de gallina, temblores como cuando le solicitan a uno algo por la fuerza y enrojecimiento que es su color favorito. Algunos llaman a esto pus o grano, otros verruga. Este pus, según el ex ministro Oleta, es producido por células blancas, y vuelven con los adecos, caray, muertas o vivas, o más vivas que muertas, según Henry. Pero además él dice que no es una enfermedad primaria, como las del 12 de febrero del próximo año, sino que detrás de eso está una lesión en algún órgano de la zona: el recto, la uretra, la vejiga, la próstata, el ano, sobre todo el ano (teclado en inglés) que viene. En todo caso si no se le anda a tiempo puede producir males mayores y hasta coroneles.
Total que nuestro presidente está un tanto malito pero no quiere soltar el coroto. Yo, como vicepresidente, he convocado a la Junta del Condominio para tomar una decisión al respecto. Le he dicho en su lecho de convalecencia, allá en la clínica de El Paraíso, que se quede tranquilo, que le soy fiel y que le cuidaré la silla, sobre todo la de rueda, y que defenderé con la vida de los otros, si es necesario, los intereses del edificio.

Iolaizola@hotmail.com

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La destrucción roja

12/06/2011

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Otra Ley de endeudamiento electoral.

Doce años, solo doce años han bastado para que este gobierno comunista haya destruido casi todas las instituciones del Estado. Según los estudiosos de las doctrinas políticas ese procedimiento destructivo es fundamental para poder instaurar un régimen marxista, eufemísticamente llamado “Socialismo del Siglo XXI” por el teniente coronel, pero denominado que su mentor, el octogenario y decrépito dictador cubano Fidel Castro, simple y llanamente comunista. La Constitución, vía constituyente, fue modificada de acuerdo a los caprichos del “comandante en jefe”, que luego con artificios seudo legales y tramposos la fue adaptando a sus verdaderas intenciones. Así murió el Congreso Nacional y nació la Asamblea Nacional. Luego se cambió la Corte Suprema de Justica por el Tribunal Supremo y lo mismo le ocurrió al Consejo Supremo Electoral, convertido en CNE. Todas instituciones fundamentales en una democracia, que fueron destruidas en su esencia y subordinadas, de hecho, al jefe supremo, líder de la revolución. Y a partir de allí, se comenzó con el proceso de destrucción de todo el aparato del Estado. Ni el nombre de la república y los emblemas de la patria se salvaron de ello. Todo se derrumbó como dice la vieja canción.

Hoy asistimos al triste y deprimente espectáculo de que no queda ni una institución del Estado que se haya salvado de la intervención arbitraria de las hordas chavistas. La Contraloría, la Fiscalía y la Defensoría son apéndices del partido de gobierno. El SENIAT e INBDEPABIS son instrumentos para castigar la disidencia y obligar a los empresarios a aceptar la voluntad de la revolución. CADIVI hace otro tanto. La FAN se ha venido deteriorando de tal forma que ya muchos integrantes de esa institución se han ido de baja y otros, en un silencio ruidoso, cuentan los días que los separan de la fecha de retiro. Las milicias, grupo que no tiene otro nombre y función que el de ser un cuerpo para militar, comienza a sustituir al otrora ejército de libertadores. El Sistema Nacional de Salud y el de Educación, han sido suplantados por sistemas paralelos, tipo misiones, masificados y de baja calidad. Las funciones constitucionales de gobernaciones y alcaldías les han sido cercenadas y transferidas, ilegalmente, al poder Ejecutivo, en un proceso centralizador también inconstitucional. Los dineros del fisco nacional son de uso particular y privado del ungido. Y los servicios públicos el sistema productivo, el campo, la propiedad privada. Yo violo lo que me da la gana y punto. ¿Y el TSJ, y la Sala Constitucional, y la Contraloría y la Fiscalía qué? El comandante en jefe tiene la razón, si él lo dice, así es. Uno de los últimos actos de destrucción institucional lo acabamos de ver con lo que está ocurriendo con el CICPC, otrora órgano de policía científica, orgullo de los policías de carrera, de los investigadores con experiencia y experticia comprobada. Y es que su Director, que entiendo es un policía de carrera, se vistió de rojo, obligó a todos sus subalternos a enrojarse y allí comenzó el deterioro. Y en escribiendo esta columna nos enteramos del lamentable suceso ocurrido el portón de Ferrominera. La violencia, producto de la vehemencia irresponsable del discurso gubernamental se ha desbordado. Cosa grave cuando un país no tiene instituciones que funcionen bien, que sean creíbles, confiables, que se sale de la madre vieja institucional. Por eso oímos decir por doquier, con justificada angustia: ¿Qué hacemos? ¿A dónde acudimos? ¿Cómo logramos una solución? ¿Cómo salimos de esto? ¿Hasta dónde podremos aguantar?

Preguntas que atormentan pero que tendremos que buscarle solución lo antes posible. No puede ser que un solo hombre acabe con un país, así de fácil. No podemos aceptar que por un capricho o por la conseja de un troglodita marxista, y el oportunismo de unos cuantos resentidos sociales o desadaptados de los años sesenta y de la izquierda trasnochada, corrupta y criminal se hunda un país. No puede ser que haciendo irresponsable y amañado e interesado uso del mensaje y legado del padre de la patria, El Libertador Bolívar, se acabe con lo que a él y a muchísimos otros venezolanos de diferentes épocas les costó sacrificios y en algunos casos hasta sus vidas.

Ya las elecciones están a la vuelta de la esquina. Tenemos que prepararnos para derrotar al militar comunista. Lo que queda de democracia nos da esa oportunidad. Pero también debemos estar prestos por si a este feloncillo se le ocurre una jugarreta. MUDcho ojo.

Iolaizola@hotmail.com


Al comunismo, carrera maaaarchhhh

04/06/2011

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

PDVSA necesitaba un conductor, y le nombraron a Maduro en su directiva.

No sé que esperamos para llamar las cosas por su nombre. Desde hace años he planteando que a este gobierno hay que llamarlo de acuerdo a sus verdaderas intenciones. Pocos tenían esa misma percepción. Lo propuse en mi partido, y nada. Se lo sugerí a amigos dirigentes y analistas políticos, y nada. Recientemente algunos cuantos se han montado en esa propuesta. Y esas intenciones las ha dado a conocer el teniente coronel desde el mismo comienzo de su actuación pública. En los papeles que se le incautaron cuando dio el fracasado golpe del 4F, habían una cantidad de decretos de puro corte castro comunista, negados durante algún tiempo, pero en los actuales momentos ya se han convertido, la mayoría de ellos, en leyes. Total que a estas alturas lo de que vamos rumbo al comunismo es público y notorio.

Expropiaciones de fincas. Expropiaciones de fábricas. Expropiaciones de viviendas. Comunas. Estatuas de guerrilleros. Imágenes del Che. Planificación centralizada. Destrucción del aparato productivo. Hegemonía comunicacional. Partido único. Gobierno y partido una sola cosa. Un solo líder con todos los poderes. Un solo poder. Un solo color. La FAN al servicio del partido. Las milicias del partido. Regulación de todas las actividades ciudadanas. Se come lo que el gobierno dice que se coma y la tarjetica de razonamiento ya debe estar en imprenta. El teatro y el cine que se hace es lo que permite el gobierno. Se pretende que se estudie lo que al gobierno le conviene. La propaganda es avasallante. El lavado de cerebro es diario. Desde el preescolar se comienza el adoctrinamiento. La educación privada con sus barbas en remojo. Se marcha. Se desfila. Todo se militariza. No hay ciudadano presidente, hay mi comandante en jefe. Se ataca a la iglesia y a sus prelados. Ahora se destrozan las imágenes sagradas. El anti imperialismo se hace militante. No se permite la disidencia. Se ataca violentamente al adversario, que más que adversario es enemigo. La propiedad privada en pico de zamuro. Ser rico es malo. Los pobres contra los ricos. Los negros contra los blancos. Socialismo es paz y amor. Capitalismo es guerra y odio. Las cosas son de quien las necesita. El trabajo es malo. Y mil ejemplos más. Solo faltan los tribunales populares y los fusilamientos. Los curas y monjas guindando de un poste. “No vale eso no va a pasar. Tú lo que eres es de extrema derecha. Macartistas”. Nos vemos en Miami.

Iolaizola@hotmail.com

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