¿Por qué la BlackBerry se llama así?

30/03/2011

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Le pusieron asi porque cuando habia esclavitud en los estados unidos, a los esclavos nuevos se les ataba una bola negra de hierro muy irregular y cacariza, vamos, no era una bola perfecta, con una cadena y un grillete al pie, para que no escaparan corriendo de los campos de algodon. Los Amos, para usar un eufemismo (palabra politicamente mas correcta que suena más bonito), le llamaban “BlackBerry” porque se asemejaba a dicha fruta. Ese era el símbolo antiguo esclavitud que decía que estaría forzado a dejar su vida hasta perecer sin poder escapar en esos campos de siembra.

En los tiempos modernos, a los nuevos empleados no se les puede amarrar una bola de hierro para que no escapen, en cambio, se les da un “Blackberry” y quedan inalámbricamente atados con ese grillete, que al igual que los esclavos, no pueden dejar de lado y que los tiene atados al trabajo todo el tiempo. Es el símbolo moderno de la esclavitud.

Yo tengo uno, al igual que todos los demás gerentes y directores y basta ver como estan pegados a la dichosa maquinita todo el tiempo, como adición; en el baño, en el alto, en el cine, en la cena, al dormirse y no hay forma de escapar cuando llama el jefe o cuando te mandan correos.No hay manera de decir que no te llegó o que no escuchaste porque este teléfono chismoso te avisa si llamaron y no contestaste, si tienes mensajes por leer, si los leiste y si los demás abrieron tus correos, te marca citas, horarios, te despierta, se apaga solo, se prende solo, y te permite estar idiotizado horas en la internet, mientras tu esposa, esposo, novia o novio y tus hijos y familia te reclaman porque no les pones atención. Y ahí los ves, modernos ejecutivos que se sienten muy importantes porque “el jefe” les dio su Blackberry” para que no escapen de los campos de trabajo.

No habrian podido pensar un nombre mejor, ¿no crees?

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Telaraña

25/03/2011

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Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Un grupo importante de nuestros jóvenes universitarios y algunos profesores y empleados, tuvieron que llegar a una medida extrema ante la indolencia del Ejecutivo Nacional con las Universidades. Se declararon en huelga de hambre. Llevan un mes ayunando. Reclaman que el presupuesto universitario es el mismo desde 2007. Ha sido reconducido año tras año. En ese mismo período la inflación acumulada está por el orden del 120% y la moneda se ha devaluado 2 veces. La infraestructura universitaria se deteriora, talleres y laboratorios en ruina, bibliotecas vacías, comedores prácticamente cerrados, transporte chatarra, becas estudiantiles miserables, las profesorales no existen, cero investigación y extensión. Aumenta el número de estudiantes que ingresan a esas casas de estudio. La consecuencia que la calidad se deteriora. Hay éxodo de docentes.

Como nuestros sueldos no son un secreto de Estado, podemos mostrar lo que ganamos. Antes, en la era democrática, nuestros sueldos eran equivalentes a los de los militares. Un Profesor Titular a dedicación exclusiva ganaba lo mismo que un General de División. Ahora cambió radicalmente. Los sueldos vigentes de las diferentes categorías a tiempo completo, que es la categoría comparable y mayoritaria, son: Instructor Bs. 1912; Asistente 2209; Agregado 2552; Asociado 2972 y Titular 3461. En todo caso un Instructor a dedición exclusiva gana Bs. 2.382 y un titular 5.166. Si lo referimos a salarios mínimos se tiene: en el año 2000, saliendo de la era democrática y entrando en la era revolucionaria, un Instructor ganaba 4,56 salarios mínimos y un Titular 10,46. En el año 2011, plena revolución socialista, un Instructor gana 1,95 salarios mínimos y un Titular 4,22.

Ahora bien, hagamos un pequeño ejercicio de gastos. Me pongo de ejemplo, pues no les averiguo la vida a los demás profesores. Soy jubilado a dedicación exclusiva, vivo solo con mi señora. No tengo segundo frente, no fumo, bebo socialmente, no soy adicto a exquisiteces ni tengo malas mañas. Tengo un apartamento y un carro, adquiridos en la IV. Cifras en bolívares actuales. Condominio 400; Teléfono fijo 120, móviles 250; Internet 120; Cable 270; mantenimiento mensual del vehículo 650; gasolina 70; medicinas para mi, soy operado de corazón y tercera edad avanzada, 1580; medicinas para mi señora, entrando en tercera edad, 850; Electricidad 125; Doméstica, una vez por semana 700; corte de pelo mío 70; peluquería mi señora 250; hacerme los pies, las uñas se me encajan, 80; un libro de lectura 125; dos idas al cine (precio tercera edad) 100; ida a Valencia a visitar a la suegra (vivo en Caracas) 300; una visita a restaurante para no perder la costumbre, sin licor, 350; imprevistos 500. Es de hacer notar que a uno le descuentan del sueldo, aproximadamente, un 30% para pago de seguros, aporte a caja de ahorro, gremios, préstamos, etc. Si se han tomado la molestia de sumar ya llevamos Bs. 10.955.

Y para comprar comida. No hay. Tronco de verga y orilla de cazabe como decía mi padre. En serio que hacemos milagros. Quien no tiene otro ingreso no puede vivir. Y a punta de tarjetas de crédito, ese maligno invento del capitalismo salvaje. Así que lo de la huelga de hambre es ya una cotidianeidad para nosotros. Más bien tenemos telaraña en la parte terminal del intestino grueso.

Iolaizola@hotamil.com

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No le da pena pero produce pena ajena

19/03/2011

Por:Iván Olaizola D’Alessandro

Cambio pensión de jubilación de profesor universitario por beca de misión Sucre.

Cuando uno ve que alguien dice o hace cosas a todas luces incorrectas, que no tienen lógica ni sentido alguno, de falta de sindéresis, que son un total disparate, que hacen dudar de la seriedad o sensatez de la persona en cuestión, pero que además esa persona significa algo especial para uno, bien sea por parentesco, amistad, superioridad, condición o posición, se dice que uno siente pena ajena. Usando un lugar común, uno no sabe dónde meter la cabeza. Eso creo que nos está pasando, desde hace ya bastante tiempo a muchos, y cada vez muchos más, con las intervenciones, actuaciones, decisiones públicas del teniente coronel felón. El mismo que se supone rige los destinos del país. Algunos piensan que es su estilo, su forma de ser, pero otros, la gran mayoría, piensa que hay algo de insania, desconocimiento, aventurerismo, incapacidad. O que no le importa un bledo, que no le da pena hacer el ridículo.

Pensamos esto por cuanto cada vez que el teniente coronel dice algo, hace algo, decide algo, no tiene ni pié ni cabeza, al menos para el común de los habitantes de este país. Cuando uno ve, siempre en cadena nacional, la cara de los que asisten, obligados por cierto, a esos actos se da cuenta que el rubor les sonroja, bueno nos referimos a aquellos que tienen cierta preparación y pundonor, porque hay unos que o no le están parando nada al discurso del “comandante en jefe”, o no lo entiende o no les importa.

Expliquémonos. Cuando él lanza aquello de “how are you Fidel”. Se ríen los asistentes al acto, pero sus caras son un poema. Cuando dice que va a construir dos millones de casas los cachetes se les ponen cual pomarrosa. Cuando le echa la culpa al Imperio o la IV de, por ejemplo, las fallas de electricidad, la inseguridad, la escasez, la inflación las frentes sudan copiosamente. Cuando interpela a alguno de sus ministros sobre tal o cual materia de su competencia y se auto responde antes de que el azorado funcionario pueda balbucear algo, éste, o sea el ministro, en su más profundo adentro se dice “si no fuera por los billullos que me estoy metiendo, saldría corriendo de aquí”. Cuando manda a algún general a mover tropas o tanques para invadir cualquier cosa, el general de turno piensa, enterrándose bajo la gorra para que no pueda leerle el pensamiento “qué se pensará éste pichón de Idi Amín”. Cuando se dirige a un embajador de esos países que están haciendo el negocio redondo con nuestro plata y le pregunta alguna estupidez, éste, o sea el embajador, se escuda en su muy pobre castellano y en su peor traductor para no decir absolutamente nada. Cuando vocifera a pleno gañote de que va a profundizar la revolución, que va a mandar hasta el dos mil siempre, que a él lo aman, que el pueblo es él, los que están más cerca de donde él está gritando, separados lógicamente por algunos cubanos, se les retuercen las vísceras, pero de nuevo los verdes pueden más que las convicciones, si es que las hay. Que si 6 por 8 son veinticuatro y que en la vida todo es matemática, o que él lo que quiere es la “felisidad” para su pueblo y por eso hay que “adquerir” armas para mantener la revolución, que si se va a bañar en el Guaire, y dígame cuando sale disfrazado de general norcoreano, la nausea se hace presente en la mayoría de los ídem. Cuando se convierte en filósofo y pontifica sobre temas profundos como aquello de “juventud divino tesoro de mi amigo Gustavo Adolfo”, algunos de sus más allegados, sobre todo de aquellos que no sacaron el bachillerato vía Misión Ribas, pierden el control de sus esfínteres. Oh, y cuando canta, el bel canto de las sabanas de Apure, la risa nerviosa contagia el auditorio. Los gallos saltan. Es que a mí, cuando chiquito, vendiendo arañitas me decían el trovador de Sabaneta. Y así, 4, 5, 6 y hasta 7 horas de pena ajena. Dios mío cuándo se terminará esto, y eso no sólo lo dicen los “ajuroacompañantes”, sino también los que por masoquismo no lo calamos durante todo ese tiempo frente al televisor.

Pero qué dirá el mundo de este espécimen. En una oportunidad oímos el grito gitano de “porqué no te callas”, que él lamentablemente no oyó. Y por intermedio de las filtraciones de Wikileaks hemos podido enterarnos de la opinión de algunos de “mis hermanos”, de “mis amigos”, que dicen que han dicho de él los más “agradables piropos”, pero que a por los maletines, contratos, proyectos, préstamos, regalos y demás dádivas, han hecho aceptable la compañía y, como yo, se lo han calado.

Iolaizola@cantv.net

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La pandemia democrática

04/03/2011

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Se agradece a quien conozca las coordenadas del país pintado en la AN por los señores ministros del régimen, hacerlas llegar a este columnista. Gracias anticipadas.

Se sublevan los oprimidos. Las dictaduras decenarias se tambalean. El totalitarismo pierde fuerza. Los pueblos se cansan de sus mesías. Ya basta que un solo hombre mande en un país por décadas. Fuera los que se adueñan de todos los poderes de una nación. Abajo los que vulneran los procesos electorales, que hacen trampas y fraudes para mantenerse en el poder burlándose de la voluntad popular. Fuera también los que a punta de demagogia y populismo compran la conciencia y voluntad de los grupos menos favorecidos, de los marginales. Al degredo los que usan y abusan del poder para seguir en el poder. Fuera también los que han usado las reglas de la democracia para llegar el poder y luego violarlas para perpetuarse en el mismo. No a las revoluciones en nombre de ideologías proscritas, fracasadas, obsoletas o de credos religiosos mal entendidos, radicales, sectarios e intolerantes. Fuera los “yo digo”, “yo hago”, “yo soy”, “yo ordeno”, los supremos, los comandantes en jefe. Todo esto y mucho más deben haber pensado los pueblos de Túnez y Egipto y también los de Libia, Yemen, Bahréin, Marruecos y Argelia y otros nombres en reserva. El norte de Africa y el Oriente Medio se convulsionan. Cuba queda en el cercano Caribe. Ya no aguantan más.

Túnez abrió el camino. Un joven, Mohamed Bouazizi, informático él, se cremó a lo bonzo, en protesta porque la policía le quitó un puesto de venta de frutas, no frente a la OEA, sino en una calle de la ciudad de Sidi Bousid y allí comenzó un movimiento popular que dio al traste con casi cinco lustros de mandato, y aspiraciones de cuatro más, de Zine el Abidine Ben Alí. Él y su mujer, poseedores de una inmensa fortuna pusieron pies en polvorosa. No se habían marchitado todavía los jazmines tunecinos, cuando su aroma llegó a la tierra de los faraones. Los jóvenes tomaron la plaza Tahrir, no la de Altamira, y no la abandonaron hasta que Hosni Mubarak y sus 30 años de totalitarismo se fueron a zapatazos. Sin tregua, el dominó africano ha seguido su tumbar de piezas. La mayoría de los pobladores de la rimbombante “Gran República Arabe Libia Popular y Socialista” se cansaron del “Bolívar africano” y seguramente tomaron una de las espadas del Libertador que el teniente coronel felón del Caribe le obsequiara al coronel Muahamar al-Gaddafi para tratar de liquidar los más de 40 años de genocidios del orate. Cuando escribimos este Paraninfo el “Hermano Líder y Guía de la Revolución” se tambalea. El mundo se asombra (¿ahora?) del plan Advilah del beduino. Bombardea barrios de Trípoli, mientras los rebeldes se apoderan de Bengasi y desertan varios ministros, embajadores y parte de las fuerzas armadas. Su ejército particular, milicias conformados por mercenarios, masacran a la población indefensa. Los cables internacionales habían anunciado su huida hacia la “República Bolivariana Socialista de Venezuela”. Según dicen, ya estaban listos los preparativos de recepción en La Viñeta, cuando a la sombra de un paraguas el descompuesto y metamorfósico coronel desmintió la noticia anunciando que le gustaría mucho, pero que preferiría resistir hasta morir, sin esconderse en cualquier museo militar, “mártir como mi abuelo”. No el abuelo Maisanta, el Abu Minyar que murió hace justo cien años combatiendo contra los italianos. Total, que muchos libros verdes y rojos se quedaron fríos, al menos hasta estos momentos, y también muchos crespos se quedaron hechos. Mientras, las noticias van y vienen. Y la comunidad internacional, bien gracias. Primero los intereses comerciales y luego los del pueblo. A lo mejor unos cien mil cadáveres les ablandan el corazón.

Pero parece que el virus comienza a convertirse en pandemia. El pueblo marroquí cuestiona a su rey, Mohammed VI, y se hacen reformas apresuradas para evitar males mayores. Igual le ocurre a Abdelaziz Buteflika, otro hermano del alma, en Argelia. En Bahréin le sucede otro tanto al reyecito Hamad ibn Isa Al Khalifah y en Yemen a Alí Abdulah Saleh. El denominador común son los años ejerciendo el poder, atropellando pueblos, violando constituciones, engañando. De dos décadas hacia arriba es cacería.

En nuestros lares parece que aquella aseveración del Chapulín Colorado de que “no panda el cúnico” se está poniendo en práctica. Resulta muy raro que un grupo de jóvenes imberbes haciendo una pacífica dieta hayan logrado que el supremo, comandante en jefe, con doce años de antigüedad, le ordenase al Poder Judicial poner en libertad a un grupo de presos políticos, de los que él llama políticos presos. No se inmolaron, no se quemaron, solo bajaron algunos kilitos, pero obtuvieron un inmenso triunfo. Y que no se le ocurra al comandante burlarse de ellos, porque no le arriendo la ganancia. Puede que tengan cara de pendejos, pero ningún pedazo de carne los amilana. Cuidado con una revolución del ayuno.

Iolaizola@hotmail.com

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