La batalla de Asculum

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Y no y que había freído a los adecos. Las alpargatas se las va a tener que poner usted.   

Con el sólo hecho de no aparecer en el balcón del pueblo, la madrugada del 27, el teniente coronel le dijo a Venezuela y al mundo que no había podido demoler a la oposición, destruir a los escuálidos y lograr el triunfo prometido. Tácitamente aceptó que había sido derrotado en sus aspiraciones de mantener la hegemonía en la Asamblea Nacional. “Mínimo 112 po’el pecho”, vociferaba encaramado en un camión oficial, cual reina de carnaval. Cómo sería esa pataleta en palacio. “Llámenme al negro Aristóbulo”, se le oía gritar en la casa de misia Jacinta. Los pocos objetos de valor que quedaron en pié después de la victoria de “mierda”, que obtuvo la oposición en diciembre de 2007, se volvieron añicos en esta oportunidad. “Zulianos y gochos malditos”. “Qué hicieron esos buenos para nada de Ramírez y Cabezas. Y el poeta de la revolución en Anzoátegui y Mestre en Sucre. Y el flojo loquero de Rodriguez y toda esa caterva de parásitos revolucionarios. Cuánto plata les mandé para comprar votos y se la robaron, se la bebieron”. Menos mal que no los dejé hablar durante la campaña, porque la torta hubiese sido mayúscula. Díganle a Tiby que ya puede dar el boletín, y tú, pedazo de negro, asómate al balcón y le dices cuatro pendejadas a esos bolsas que están allí y los mandas a dormir, que para eso es lo único que sirves”.  Se cerró el balcón, se durmió el teniente coronel después de su infusión de litio con coca boliviana y los cubanos de la sala situacional le pusieron manos a la obra para convertir la derrota en un apoteósico triunfo.

24 horas pasaron para que los sicotrópicos y los cubiches de la sala situacional hicieran su trabajo. Vuelta la calma, “me convocan un rueda de prensa con los periodistas internacionales acreditados aquí, pero ojo cuidado con la selección de los que van a preguntar. Me encadenan para yo hablar y luego la quitan para las preguntas, uno nunca sabe”. Entendido mi comandante en jefe. Después de leer un poemario regalado por la Cristina, y los últimos consejos del resucitado del Caribe, se tragó media jarra de café para explicar lo inexplicable. Sacamos más diputados, sacamos más votos, el pueblo de nuevo me dio su confianza y sigue creyendo en la revolución y su líder. A raspar la olla. Referendo ya. Sí Luis. Si así ganan que sigan ganado pues.  Desencadenémonos y ahora las preguntas. Un cubano, un ruso y un telesur: ¿verdad que usted ganó comandante? Sí, seguro. ¿Verdad que ahora va a profundizar la revolución? Sí, seguro. Bueno estos “sí, seguro”, necesitaron tiempo para explicarlos. Tiene la palabra la periodista de Radio Francia y RCN radio. Joder. “Buenas noches presidente, sólo dos preguntitas: ¿Porqué si la diferencia de votos a su favor fue de unos escasos 100 mil votos, de acuerdo a su cuenta, su partido tiene 34 diputados más que la disidencia Ah, y qué opina de la destitución de la senadora” Ardió Troya. Sudor frio, tensión alta, un sorbo de café con coca y “Que estúpida, que ignorante. Por cierto de dónde tú eres? Venezolana, entonces conoces la Constitución. Viniste o te mandaron? Un café para ella. No gracias. Ah, ahora te ofendes, vas a manipular. No te he ofendido. Desestabilizadora. Ponte a estudiar. La respuesta a tu pregunta es muy fácil, verdad Aristóbulo, no es así Jorge. Pásenme la libreta que traje, no esa no. Por cierto dónde estabas tú cuando por más de dos horas expliqué lo que me preguntas. Claro, en la luna. Tome nota; pásale un lápiz. Mire general llámeme a Merentes. Si, tiene derecho a réplica, pásenle un micrófono. “Disculpe presidente, mis radio oyentes en Francia y Colombia sólo quieren saber por qué aquí en Venezuela el 52 % de 165 es 64 y el 48% es 98”. “Mira chica tú no rebuznas por la configuración de tu pescuezo. No es así Bilbao. De Piedad no te digo nada, yo no me meto en cosas de otros países, yo respeto la soberanía, pero sí te puedo decir que eso es una canallada del gobierno de Santos, eso fue que la CIA y el negrito Obama le dieron esa orden. En todo caso, si la destituyen la nombro asistente de Zelaya”.  Corten, se acabó la entrevista.

Mire convénzase, usted perdió. El 26S fue su batalla de Asculum, donde por ganar perdió todo. Pregúntele al general Pirro de Epiro. Y la disidencia perdiendo ganó. Como usted mismo predijo, ahora vamos por usted. Le quedan dos años para que haga algo concreto, más allá de promesas. Trabaje, si es que sabe. Y no le de más vueltas a los números, que por más que se menee se le ve el bojote.

Iolaizola@hotmail.com

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