No hay conciliación con el chavismo, ni la habrá

18/09/2010

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

El 26S vota y el 27S celebra. Comunistas nunca, venezolanos siempre.

El teniente coronel felón insiste en que no hay conciliación con la burguesía, no puede haberla, y lo ha repetido por enésima vez. Y él entiende por burguesía a toda la oposición, a todos los disidentes, a todos los que no comparten sus ideas y caprichos y disparates.  A los adecos y copeyanos, a los de Primero Justicia y un Nuevo Tiempo, a los masista y Bandera Roja, a los de Podemos y Causa R. A los gobernadores y alcaldes que no son del PSUV. A los empresarios y trabajadores y a los curas.  A los universitarios e intelectuales. A los ricos y a los pobres.  En fin a mucho, muchísimo,  más de la mitad del país. Al país que cree en la democracia. Al país que no cree en el comunismo. Al país que no cree en militares golpistas. Al país que no siente odios ni rencores ni resentimientos. Al país productivo. Entonces podía ser válida la conseja, parodiándolo a él, que titula este paraninfo.

Pero no, los venezolanos que creemos en los postulados de la democracia, los que creemos de verdad en un Dios Todopoderoso y en Cristo, los que practicamos una ética y una moral ante la vida, los que pensamos que los países se construyen con el aporte de todos sus ciudadanos, los que no creemos en el odio como actitud de vida, los que no actuamos con resentimientos en fin la mayoría, la inmensa mayoría, de los venezolanos, si creemos en la necesidad de una conciliación, más bien podríamos decir en una reconciliación nacional. Los que creemos en la necesidad de regresar a ser un país de ciudadanos respetuosos, tolerantes y alegres, con fe y esperanzas en el futuro, con posibilidades reales de surgir, de mejorar su calidad de vida. En la necesidad de vivir en una verdadera democracia, donde haya alternabilidad en el poder, donde los poderes públicos sean autónomos e independientes, un país descentralizado, donde no sea más un solo hombre decidiéndolo todo. Claro una reconciliación que, obviamente,  no puede implicar impunidad ni olvido. Los responsables de todo lo malo que ha pasado en el país en estos casi doce años tienen que rendir cuentas ante una justicia imparcial. El teniente coronel y sus secuaces que han despilfarrado los inmensos recursos recibidos en estos años, que han desunido a la gran familia venezolana, los que han destrozado la infraestructura nacional. A  los responsables  que han dejado sin empleo a tantos padres de familia por el sólo hecho de no vestir de rojo, a los responsables de que muchas familias se hayan desmembrado, a los responsables de tanto robo, de tanta corrupción, de tantos crímenes. En fin a los responsables de que Venezuela se haya convertido en un país de quinta, a un país subordinado de la dictadura más longeva y criminal del planeta. Ellos tendrán que pagar por eso pero, insistimos, juzgados por una justicia imparcial, ajena de presiones e intereses partidistas o bastardos. Pero no más sobreseimientos de causas, ni indultos a condenados. No bajo la consigna de “cárcel o bajo tierra”, como dijera uno de los militares próceres de esta revolución comunista, sino bajo la consigna de procesos judiciales donde se respete el debido proceso. Donde los acusados gocen de todos su derechos.

Por eso este 26 de septiembre tenemos la gran oportunidad para comenzar a cambiar todas estas irregulares cosas. Todos tenemos que salir a votar. Todas las encuestas, hasta las pagadas por el propio gobierno, dan una clara ventaja electoral a los candidatos de la oposición, a los candidatos de la unidad democrática. Pero hay que ir a votar. Sin miedo alguno porque el voto es secreto, no hay forma ni manera de que los comisarios políticos del régimen comunista puedan saber por quién se vota. Ni hay posibilidad que los representantes chavistas del CNE puedan voltear los resultados. Pero hay que ir a votar, hay que tener testigos en todas y cada una de las mesas electorales. Hay que tener las actas debidamente firmadas y selladas una vez cerrado el proceso y luego cotejarlas para que no haya trampas numéricas. Y luego de verificado el indudable triunfo electoral de nuestros candidatos a la Asamblea Nacional estar en la calle, prestos a impedir cualquier jugada o marramuncia del teniente coronel. Lo decimos porque ya lo intentó cuando lo derrotamos en el 2007, en la reforma constitucional, la misma que llamó victoria pírrica, de mierda, pero que buena parte de su alto mando militar lo obligó a aceptar. Y ahora deberá ser igual. Nuestras FAN, a pesar de algunas excepciones, de algunos militares comunistas y pro cubanos, son institucionales, respetuosas de las reglas de la democracia, de la voluntad popular. Y seguro estamos, harán respetar estos resultados y le dirán nuevamente, como en el 2007, que debe aceptar los desfavorables resultados y que debe ordenarle a sus huestes que se queden tranquilas, rumiando en silencio su derrota. Pero hay que ir a votar. A votar por los candidatos de la unidad democrática. A votar a favor de la democracia y en contra del comunismo. Venezuela amanecerá alegre, feliz, radiante, democrática, el lunes 27. Pero hay que ir a votar.

Iolaizola@hotmail.com

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Cinismo grosero

12/09/2010

Por: Iván Olaizola

Un gran abrazo a mis compañeros de partido al arribar a la edad erótica. Todavía tenemos con qué. Este 26S abajo y a la izquierda, penúltima fila. Comunistas nunca.

Será que estos revolucionarios piensan que su tal revolución es eterna. No se habrán enterado que hasta los grandes imperios de la historia han caído. Que las más recientes revoluciones, como la de la URSS, se derrumbaron. Que dentro de los propios procesos revolucionarios ha habido grandes purgas donde ruedan las cabezas de muchos de los jefes. Decimos esto por la forma de cómo se expresan y actúan los jerarcas de esta revolución. Desde el teniente coronel, jefe absoluto, hasta el dirigente más bajo de la pirámide comunista. Para ellos una docena de años no es nada, su verbo es a futuro. Pero lo más grave es que su prepotencia llega al límite. De aquí no nos saca nadie. Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y la venceremos. Recordemos el deslave de Vargas. Hasta el dos mil siempre, es la consigna. Se manda, se atropella, se amenaza, se burla, se roba, se mata sin ningún rubor, seguros de que jamás se les pedirá que rindan cuenta. Y resulta que la historia está llena de especímenes similares que han pagado caro esta forma de entender el mandato que en algún momento el pueblo les ha dado.

Fresca está la reciente declaración que daba la presidenta del Consejo Nacional Electoral al salir de una reunión de su directorio. Aquí los únicos que faltan a las normas  electorales y violan las disposiciones  y leyes son los de la oposición. Son Televén y Globovisión. 5 minutos y 32 segundos se han pasado en propaganda electoral de la oposición. Son los gobernadores y alcaldes no revolucionarios los que usan los recursos de sus respectivos despachos para hacerles campaña a sus candidatos. VTV, el canal de todos los venezolanos, lo que hace está perfectamente enmarcado dentro de la ley. Los avances de dos y tres horas no es propaganda, es información necesaria que debe dársele a la población. El comandante en jefe no viola nada, él tiene todo el derecho como cualquier ciudadano de encaramarse  en un camión, del gobierno, y hacer campaña por sus candidatos. Y claro que puede usar el avión presidencial y los helicópteros rusos para desplazarse, o ustedes piensan que va a ir en autobús a ver si lo magnicidan. Y los recursos del Estado para hacer la campaña, pues claro, a la revolución hay que protegerla, eso es cuestión de Estado, ella está por encima de cualquier otra consideración. Así le habló Tiby a la nación, con su carita de yo no fui. Además, concluyó, esto lo pensamos 4 de 5 rectores. Así funciona la democracia. Lo que corroboró el propio rector Díaz, el único rector que tiene militancia política, de la IV pues, ya que los otros cuatro son total y absolutamente independientes.

Por su parte el teniente coronel ofendido por las denuncias del rector escuálido, pide derecho a réplica. Lo amenaza con una demanda judicial por calumniador. Suponemos que ya la Fiscal designó a un fiscal con competencia nacional para que se encargue del asunto y se seleccione al juez de control respectivo para que dicte el auto de privación de libertad, o la moribunda AN lo destituya. Jamás en los jamases he usado algo del Estado para hacer campaña. Si no pregúntenle al Contralor. Piss, piss, Clodovaldo, despierta, que el jefe te está mencionado.  Si me encadeno es por petición popular. Estamos en cadena nacional, uh, ah. Si me arropo con el tricolor nacional es porque tengo todo el derecho para hacerlo, yo soy el que soy. La canalla mediática copa todos los espacios y no nos deja un chancecito para hablarle al pueblo, para darle a conocer nuestras grandes obras, nuestros grandes proyectos, nuestros viajes a Cuba y los consejos de Fidel. Tania hazme el favor y borras esa partecita del video donde Fidel se cuadra con el Cardenal.

Aristóbulo, el negro de la revolución, el hombre de las lumpias, se queja de la campaña de odio y violencia de la oposición. Hay que matarlos, aniquilarlos, destruirlos, enterrarlos, picarlos en trocitos. Nuestra campaña es de amor.  Haz el amor no la guerra. Navarro por su parte, con su cara de permanente asustado,  le reclama a Henry Ramos compostura, que no ofenda, que no desestabilice, que respete. Ante la expresión más acabada de lo que debe ser justicia, pronunciada por el general Benavides, de no muy gratos recuerdos, la defensora del pueblo en ejercicio pleno de su cargo responde “ese no es el tema de esta rueda de prensa”. Cuando escribía este paraninfo oí a un diputado candidato nuevamente a la AN, por Vargas, decir que a Vargas lo destruyó la IV. Y así podemos ir señalando un rosario de expresiones cínicas, groseramente cínicas, del teniente coronel, de los jefes de todos los poderes públicos y de los dirigentes del partido único. No sólo en la cuestión electoral sino en todos los aspectos de la vida nacional. Cosas que le hacen hervir la sangre a uno pero que la única vía de escape, por ahora, para aliviar la presión es escribir con ironía. Esperando el 26S para propinarles la más grande de las derrotas electorales. Para parar esto. No se puede esperar que el comandante de aquí, diga lo que acaba de decir Fidel Castro, 52 años después, miles de fusilados y encarcelados después, cientos de miles de exiliados y balseros después, varias generaciones perdidas después, un país en ruina después , que la revolución no sirve ni para ellos. Sí, claro que vamos por usted, por sus corifeos y por su revolución, democráticamente, a la brevedad constitucional posible.

Iolaizola@cantv.net

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Los gobiernos comunistas siempre mienten y matan

04/09/2010

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Paz a su alma y el deseo de que su inmolación no sea en vano. El gobierno inventó la tarjeta Sears. Tiby, si es verdad embustera.

A finales de la década de los cincuenta la mayoría de los jóvenes universitarios éramos fidelistas. Recogimos el “bolívar para la revolución cubana”.  Admirábamos las proezas olímpicas de los atletas cubanos. Luego de haber visitado muchos países comunistas nos pareció que no era verdad tanta belleza y más bien, de alguna manera, comenzamos a admirar a Josip Broz Tito, y su especie de tercera vía, el movimiento de Países No Alineados. Fue en esa etapa, recién graduado, a mediados de los sesenta, que comencé a trabajar como ingeniero de planta de una fábrica experimental de vajillas en La Morita, estado Aragua. Allí conocí a un viejo yugoeslavo que había salido exiliado de la Yugoslavia de Tito, la República Federativa Socialista de Yugoslavia, tiempo después que fusilaran a Draza Mihajlovic, un clérigo católico, declarado culpable de colaboración, alta traición y crímenes de guerra por el Departamento de Seguridad Popular, en julio de 1946 y como él era un católico practicante no le quedó más remedio que coger las de Villadiego para salvar el pellejo. El mundo que da muchas vueltas lo trajo por estos lares. En realidad era un artista ceramista y muy buen conversador, claro con las dificultades propias de adaptación de su lengua de origen al castellano. Pero con todo pasaba un buen rato oyéndole todas sus historias sobre Tito. Me conversaba sobre los partisanos, el nacionalismo de Tito, su actuación en la segunda guerra mundial, el pleito con la Conferencia Episcopal, su excomunión por parte del Vaticano. Su lealtad a Moscú y a Stalin y la supuesta ruptura de ambos. Su apoyo a la guerra civil griega. Su prédica de que su socialismo era diferente del sistema soviético. Su expulsión del Kominform. Los supuestos magnicidios promovidos por Moscú. Los campos de concentración en algunas islas yugoslavas. El deseo de eternizarse en el poder. En fin que mi viejo amigo viejo serbio me relataba con lujo de detalles todo lo que vivió y se enteró de la dictadura de Tito. Para la época de nuestra conversa ya llevaba Tito más de veinte años mandando. Y resumía sus apreciaciones históricas asegurándome que los gobiernos comunistas son unos grandes embusteros y criminales. Engañan y matan en función de su socialismo. Dada su vehemencia no le discutía al respecto, solo lo oía y me guardaba mis dudas por respeto a su avanzada edad. Ni por más remota idea me pasaba por la mente que en algún momento de nuestra historia futura experimentaríamos en carne propia los comentarios del viejo serbio.

Casi cuatro décadas después llegó al poder en nuestro país un militar felón, y comenzó la tragedia. Recordando a la distancia las vespertinas conversaciones con mi viejo amigo, allá en La Morita, la misma que visitó Kennedy con don Rómulo, me parece verlo y oírlo  contándome aquellas cosas que me parecían mentiras o media verdades o en todo caso reconcomio de un exiliado. Hoy podemos hacer similitudes, sobre todo en la parte negativa,  entre el Mariscal Tito y el teniente coronel. Arriba al poder por los votos. Hace promesas populares que avivan la esperanza de las masas populares, sobre todo de las más desposeídas. Usa su verbo para hacer promesas de todo tipo. Promete las cosas más inverosímiles. Plantea terceras vías. El nacionalismo es una de sus banderas. Inventa un nuevo socialismo. No es comunismo es socialismo del siglo XXI. Hasta que un cardenal y un comandante lo desenmascaran. Tenemos presos políticos, exiliados, pleitos con la Iglesia y con todo  aquel que ose disentir de sus opiniones, deseos o caprichos. Quiere guerrear contra todos, claro de embuste no como el Mariscal. Cambia la Constitución a su antojo. Le cambia el nombre a todo, en especial al país. Sus magnicidios se cuentan por decenas. Y plantea su especial deseo e interés de estar en el poder de por vida. Y, lo más parecido, son las mentiras y los crímenes.

Donde quiera que esté mi viejo amigo yugoslavo le pido disculpas por no haberle creído mucho sus historias. Hoy las estamos viviendo y creo que de forma potenciada. Ojalá no haya que esperar que el Todopoderoso lo llame a su regazo para salir de esto y que sea la voluntad del pueblo soberano la que se imponga, que se de cuenta de las mentiras y  engaños y crímenes de este régimen comunista. Que como todo gobierno comunista miente y mata. Las dos últimas perlas: La muerte de Brito y la Cédula del Buen Vivir. Por eso todos a votar, a  votar por los candidatos de la MUD, el 26 de septiembre, para elegir una Asamblea Nacional democrática, no comunista. Así será.

Iolaizola@cantv.net

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