Punto de Inflexión

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Qué cosa no, a nuestro país con este teniente coronel todos los arreglos nos cuestan caros. Y en dólares.

Matemáticamente hablando (como le gusta al teniente coronel) “punto de inflexión” es aquel punto donde una curva corta a su tangente, es decir f(x)=0 o sea que la función cambia de curvatura. De cóncava a convexa o viceversa. Coloquialmente tenemos un punto de inflexión cuando decimos “de hoy en lo adelante eso cambiará mi vida”, o también cuando se hace referencia a giros de una situación, cambios de sentido, incluso de 180º. Muchos eventos, dada la importancia que se les da y lo que pueden representar para el futuro de un conglomerado, se consideran como un punto de inflexión, para señalar que de allí en adelante las cosas cambiarán o se profundizarán en uno u otro sentido. Para bien o para mal. Este parece ser el caso de las elecciones del próximo 26 de septiembre, mediante las cuales se elegirá la nueva Asamblea Nacional. Todos los actores de ese proceso parece que están de acuerdo de que ese evento reúne las características necesarias para ser consideradas como un evento de capital importancia para la vida del país. Un evento cuya tercera derivada será distinta de cero.  ¿Entendió teniente coronel?   

A estas alturas del gobierno del teniente coronel felón, casi una docena de años ya, se presenta una situación que deberá marcar el rumbo a seguir en Venezuela. Él mismo lo ha dicho en muchas ocasiones, con su peculiar estilo guerrerista. Arengando a sus masas ¿pagadas? “la revolución está en juego”, “vienen por mi”. Bueno es recordar que las pasadas elecciones para designar a los diputados miembros de la AN estuvieron signadas por un enorme error colectivo. Los partidos políticos  de oposición, presionados por una fuerte corriente de opinión de la sociedad civil, decidieron no participar en ese proceso, lo que permitió que todas las curules las obtuviera el oficialismo. Y como consecuencia de ello hemos tenido una AN integrada por obedientes soldaditos, que se hacen eco de los deseos y caprichos del primer magistrado. Firmes y entendido mi comandante en jefe. En esta oportunidad la situación es totalmente diferente. La oposición también está consciente de la importancia de elegir una nueva AN donde se tenga una importante representación de diputados, mayoría es la meta, que pueda actuar de forma libre, independiente y autonómicamente, sin recibir instrucciones y mandatos de Miraflores. Que oiga al pueblo y no al “comandante”. Pero lo más significativo en esta oportunidad, lo esencial, lo vital, lo capital, es que estaremos decidiendo si se elige una AN para que definitivamente se le permita al teniente coronel felón, que sin tapujos, sin eufemismos, convierta al país en un país COMUNISTA, con todo lo que ello significa. Eliminación de la propiedad privada, de la libre enseñanza, del libre comercio, de la libertad de expresión, de la libertad de decidir qué hacer, cómo hacerlo, cuando hacerlo, dónde hacerlo. Un sólo partido, una sola forma de pensar, uno sólo mandando y todos los demás obedeciendo.  Sin Estado de Derecho. Sin derechos humanos de ninguna especie. Oscuridad total. Ruina total.  Ya lo dijo muy claramente Fidel: “socialismo es comunismo”. Ratificando lo que ya había dicho nuestro Cardenal Urosa. Y lo que muchos venezolanos habíamos denunciado con antelación. Con una AN mayoritariamente roja rojita, ya no tendrá necesidad el teniente coronel de estar engañando a nadie. El primer acto legislativo de esa supuesta AN roja rojita sería otro cambio de nombre del país: República Socialista Bolivariana de Venezuela (RESOBOVEN).

O nos vamos al otro extremo, elegimos una AN mayoritariamente democrática. Una AN que le ponga un freno al avance del COMUNISMO en el país. Que se restituya el Estado de Derecho. El ejercicio pleno de la Democracia. El respeto a todos los derechos fundamentales de los ciudadanos. Que de nuevo reine la paz, la concordia, la tolerancia. Una AN que cambie los poderes que constitucionalmente le corresponde cambiar, designando ciudadanas y ciudadanos  probos e idóneos. Que actúen de forma soberana, independiente, sin miedo y sin acatar órdenes de nadie, sólo de sus conciencias. Que legisle de acuerdo a las disposiciones  constitucionales, apegados a derecho. Que impida que se sigan regalando los recursos del país, que pida rendición de cuentas a los funcionarios  públicos, que controle. Que no permita el enajenamiento de la soberanía nacional ni la intromisión de gobiernos extranjeros en el manejo de nuestras instituciones. Y que prepare al país todo para que en el 2012 se cambie al militar totalitario, comunista, por un ciudadano o ciudadana de pensamiento civil, civilista.  Ese es el punto de inflexión que debe ocurrir el 26 S. Todos a votar y a votar bien. Este evento electoral, tercero desde que se le dio un parado a la intentona de reformar la constitución, por vía espuria, la que el léxico presidencial tildó de “victoria de mierda”. Y esta vez la tercera derivada será distinta de cero. Será positiva. Seguro. Como que 7×8 son 56 y no 52, como dice el matemático de Sabaneta.

Iolaizola@cantv.net

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