A Pueblos y gobiernos del mundo

19/06/2010

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Ven a mí que tengo flor. Las flores no hieden. Barajo el truco.

Como compatriota de Bolívar, libertador de buena parte de Sur América, y miembro de este mundo globalizado quiero dirigirme a ustedes en esta hora aciaga de nuestro patria, cuando estamos atravesando la crisis política, moral, social y económica más grave de toda nuestra historia, en el entendido que de seguro han tenido noticias del hombre que hoy ostenta la primera magistratura nacional, el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías. Trataré de narrarles, en la forma más escueta y objetiva posible, lo que ha ocurrido en el país, para que tengan una versión de la situación para contrastarla con la expresada por el ciudadano presidente en sus histriónicos, demagógicos y excesivamente largos discursos.

Les recuerdo que Venezuela, hasta 1999, venía disfrutando de más de cuarenta años de práctica democrática, con altos y bajos propios del sistema, que fueron creando una cultura democrática, ejemplo en nuestro continente que permitió lograr niveles de desarrollo aceptables. Pero como todo proceso humano, se desvía y se cometen errores y los pueblos pasan facturas a estas desviaciones y, su permanente deseo de mejorar su calidad de vida los lleva a tratar de experimentar cambios, a través de nuevos hombres. Así llegó a la presidencia el actual gobernante, militar golpista que intentó derrocar a un gobierno democrático, en dos oportunidades, donde mucha sangre de jóvenes inocentes se derramó y marcó negativamente el desarrollo sostenido que se venía gestando.

El mismo día de su ascensión al poder, el 2 de febrero de 1999, desconoció la Constitución mediante la cual había sido electo presidente, amenazó a todas aquellas organizaciones políticas que no lo acompañaran en sus planteamientos y anunció el cambio total de todas las estructuras del Estado. El país quedó en suspenso pero siguió dándole su confianza. Comenzó a dividir al país entre “los que están conmigo y los que están contra mí”. Envolvió al país en un carnaval electoral. Cambió todas las reglas de la democracia vendiendo la idea de más democracia. Hizo una Constitución a su medida. Dentro de una borrachera electoral dio inicio a la destrucción de todas las instituciones del Estado. Los poderes se fueron fundiendo en uno solo. El presidente civil se convirtió en un uniformado militar. Sus discursos se hicieron agresivos, amenazantes y burlones. Nacieron los llamados círculos bolivarianos, grupos armados de defensa de lo que se comenzó a llamar revolución. Se incentivó, desde el propio palacio presidencial, todo tipo de actividades ilícitas. Invasiones de fincas, empresas e inmuebles, agresiones a la disidencia, a los partidos políticos, a los medios de comunicación social, a la iglesia, empresas, sindicatos y universidades. Se introdujo la división social y de clases. Pobres contra ricos, negros contra blancos. El teniente coronel felón se apropió del país. Suyo era y es, el presupuesto nacional, los medios de comunicación, los órganos del Estado, las empresas, los institutos, la educación, la salud, la justicia, la Fuerza Armada, la vida misma de los venezolanos. La violación de todos los derechos humanos es política de Estado.

La “revolución pacífica” se armó. Recorre el mundo cual jefe millonario repartiendo los dineros de la Nación, comprando conciencia de pueblos y gobiernos. Imperialismo del siglo XXI. Sus amistades internacionales se orientan hacia gobiernos que están lejos de practicar la democracia. Cuba, la dictadura más antigua del mundo, se ha convertido en paradigma para el teniente coronel. Grupos narcos guerrilleros y terroristas del mundo, según versiones de buenas fuentes, han sido privilegiadas con la amistad del gobierno y supuestamente son receptores de importante ayuda para la realización de sus actividades, situación que nos ha colocado entre países de dudosa reputación.

Disentir está penado. Las libertades se reducen y su ejercicio peligroso. El uso inescrupuloso del poder, de sus recursos y el miedo hacen que todavía mantenga cierto respaldo en algunos sectores, pero el descontento crece y crece. El deterioro del país hace que la desesperación comience a tomar las calles. Sus colaboradores lo abandonan y revelan sus insanas intenciones. Algo similar ocurrió ya, lo que costó vidas inocentes. Golpe de Estado o vacío de poder. Ahora, ante la posibilidad cierta de una derrota electoral el régimen hunde el acelerador. Hay que imponer a toda costa su particular versión del comunismo.

Este sucinto recuento no es para que vengan a ayudarnos, no, sólo queremos que nos entiendan, que no aplaudan sus insensateces. Organismos internacionales han mostrado su preocupación. Al régimen lo incomoda ahora la comunidad internacional. Trata de impedir, con aviesas intenciones, toda salida democrática, constitucional, electoral y pacífica. Nos resistimos a ello, pero algo puede ocurrir. Si ocurre, Dios nos libre, hay un solo culpable. El militar felón. No se puede aceptar un gobierno comunista en pleno siglo XXI.

Iolaizola

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Como era antes y como es hora

05/06/2010

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Teniente coronel no sólo se hunde el barco sino que huele mal, muy mal. Creo que se pudre.

Qué lástima. Hace apenas una década atrás éramos un país prospero, con esperanzas, con deseos de seguir progresando, con gente alegre, sin odios, sin división de clases ni de ningún otro género. Bueno parece que no lo sabíamos. Los grandes ataja perros eran entre magallaneros y caraquistas y entre adecos, copeyanos, masista y demás militantes de partidos políticos, discutían y se acordaban. Los poderes funcionaban. En el mundo se nos respetaba. Éramos envidia de muchos por nuestra Democracia. Teníamos y cometíamos errores pero se hacían los intentos para corregirlos. Bueno practicábamos la Democracia. Existía una contraloría que fiscalizaba el gasto público. Bueno había Presupuesto Nacional y Contralor. El Congreso, ahora AN, legislaba, interpelaba y controlaba a los demás poderes, en especial al Ejecutivo. Bueno había diputados. La fiscalía al igual que la Corte Suprema de Justicia, ahora TSJ, y el sistema judicial en general, no discriminaban políticamente y para actuar no recibían órdenes de jefe alguno. Bueno había jueces y magistrados. Las FAN, ahora FANB, eran amarillo, azul y rojo. Bueno había una fuerza armada institucional, soldados servidores de la patria y defensores de la soberanía nacional. Existía un Consejo Supremo Electoral, ahora CNE, que arbitraba los procesos electorales e informaba de los resultados a pocas horas de realizado el proceso sin pedirle permiso a jefe alguno. Bueno había venezolanos probos integrando ese cuerpo y los partidos políticos estaban presentes en el mismo, había más trasparencia que “tramparencia”. Los ministerios, institutos autónomos y empresas del Estado funcionaban cada cual con sus respectivas funciones y responsabilidades. Bueno había ministros y demás funcionarios que trataban de desempeñar sus tareas de la mejor manera y un presidente que los designaba por sus credenciales, no en tv, y los dejaba trabajar y actuar y los evaluaba por ello y no por lo rojo de las palmas de la mano al batirlas.

No había defensoría del pueblo, ahora sí la hay. Bueno pero el pueblo se defendía sólo o a través de sus sindicatos, sus partidos políticos, sus gremios y demás organizaciones de la sociedad civil y se protestaba y marchaba sin pedir permiso. PDVSA era la gran industria nacional y una de las primeras del mundo tanto en rentabilidad como en tecnología y técnicos. Bueno era una industria independiente de los caprichos de un militar, meritocrática, aportaba inmensos recursos al Estado y reinvertía para estar al día. Los patronos y obreros discutían sus problemas, peleaban y al final se ponían de acuerdo y se firmaban contratos colectivos de trabajo. Bueno existía una FEDECÁMARAS y una CTV donde patronos y obreros estaban representados y un ministerio del Trabajo que arbitraba esas discusiones, no unas organizaciones paralelas organizadas y obedientes al teniente coronel. Se producían bienes y servicios y se vendían de acuerdo a las reglas de la economía. Bueno había empresas, industrias, comercios libres, privados, y pulperías, mercados y supermercados. Existía una moneda llamada bolívar que servía para comprar muchas cosas y una llamada dólar que se podía adquirir (no adquerir) para hacer muchas otras cosas. Se construían casas, escuelas, liceos, universidades, hospitales y carreteras. Bueno había dinero para ello y no para regalarlo a otros países. Las decisiones se tomaban a varios niveles y muchos tenían autoridad y responsabilidad sobre ellas. Bueno teníamos un proceso de descentralización en progreso. Había universidades funcionando, con déficits presupuestarios que de tanto en tano se les otorgaban créditos adicionales. Bueno las universidades eran autónomas, el CNU funcionaba, y los ministros de Educación las respetaban. Quien se enfermaba podía tener auxilio profesional. Bueno había hospitales atendidos por médicos venezolanos. El que quería estudiar podía hacerlo y sabía que el título logrado era constancia cierta de los conocimientos adquiridos. Bueno había un sistema educativo formal donde se estudiaban disciplinas actualizadas, las franelas de los estudiantes eran de diversos colores y los implementos usados eran libros, cuadernos y lápices. Se podía salir de noche y regresar vivo. Bueno había cuerpos de seguridad y no había impunidad ni discursos incentivadores de la violencia. Con una Constitución que no era la mejor del mundo pero era casi virgen. En fin que había un país con todos sus males y todas sus virtudes. Pero país. No un No-País como gusta decir mi dilecto amigo el Dr. Agustín Blanco Muñoz.

Así que a tomar conciencia y apurarnos a cambiar esto. Dentro de pocos meses podremos comenzar el regreso al futuro. No más disparates. Citando a nuestro Libertador “Colombianos uníos”.

Iolaizola

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UN SACERDOTE RETA A CHAVEZ….. …… CIERRE A VENEZUELA

03/06/2010

Este mensaje lo escribió el Padre Gerardo Moreno, el párroco de la iglesia

Santa Teresa de Jesús, la que está bajando por el Uyapar en el Estado Bolivar.

El hombre, además de sacerdote, es escritor, poeta y está terminando la carrera de derecho. Tiene varias publicaciones y ha sido reconocido internacionalmente. Creo que no llega a 30 años de edad y tiene un estilo muy particular.
Es este el mejor mensaje que le han escrito al Presidente Chávez, no tiene ni una coma de desperdicio, al fin alguien y tenía que ser un Sacerdote, le dijo la verdad… ¡Ojalá que este mensaje le llegue al destinatario. ..!!!!

PRESIDENTE CHAVEZ: CIERRE TAMBIÉN A VENEZUELA…

“El que tenga oídos que oiga”, palabras de Jesús, el Señor, que usted Presidente Chávez, algunas veces cita a su conveniencia, y yo las retomo para que, por favor, no sólo cierre GLOBOVISION, sino también a Venezuela.

Sí, cierre a nuestro país y siga haciendo lo que le dé la gana, porque si hay algo que los venezolanos y venezolanas tenemos claro es que usted no ama este país, porque si lo amara no hubiera sembrando tanto odio de unos conta otros.

● Cierre también a Venezuela, porque un pueblo sin libertad no es pueblo, sino súbdito, y esto es lo que usted persigue.

● Cierre también a Venezuela, porque no es de todos, sino de los delincuentes de cuello rojo y delincuentes de a pie. Es de los secuestradores, corruptos y oportunistas revestidos de
revolucionarios. .

● Cierre también a Venezuela, porque los hospitales no cuentan con medicina, estructura y personal suficiente para salvar vidas. Por cierto, venga a Ciudad Guayana o mande al gobernador del Estado Bolívar y dígales que pasen por el Hospital Uyapar o el Seguro Social Raúl Leoni para que verifiquen el deterioro en que se encuentran.

● Cierre también a Venezuela, porque el desabastecimiento es galopante. ¡No hay comida, (no hay mantequilla, huevos, carne, leche y pare de contar…) Presidente! El pueblo está pasando hambre, o está “jodío” como dicen los chamos.

● Cierre también a Venezuela, porque usted Presidente es más eficiente hacia afuera, hacia otros países que hacia “su propio país”. Ciertamente, los presidentes latinoamericanos y de El Caribe deben estar muy alegres con usted, porque les ha regalado lo que nos pertenece a los venezolanos. Esos presidentes también son de cuello rojo.

● Cierre también a Venezuela, porque los militares, con sus pocas excepciones, perdieron su honor, su valentía y su dignidad, esta última no sé si la han tenido. Ellos ya no están para defender al país, sino para defender su locura revolucionaria. De hecho en todos los cuarteles se repite una y otra vez, “Patria, Socialismo o Muerte”. “Tremenda consigna para el progreso”.

● Cierre también a Venezuela, porque será la única forma de ocultar su cobardía, arrogancia, resentimiento, odio y “arrechera”, por no alcanzar sus logros con sus propios méritos, sino a fuerza de armas de militares que han bajado la cabeza y han vendido su honor. A fuerza de persecución política, de compra de los Poderes Públicos y hasta del Tribunal Supremo de Justicia.

● Cierre también a Venezuela, porque no ha cumplido sus promesas, lo único que usted ha cumplido es la promesa del fracaso como sucedió con el golpe que llevó a cabo. Por cierto, Presidente, ¿recuerda cuando era candidato y recorría Venezuela? ¿Recuerda cuándo estuvo en El Callao? Bueno, allá la gente está cada día más pobre, los mineros, los verdaderos hombres y mujeres que aman este país, no tienen como llevar el sustento a su familia.

● Cierre también a Venezuela, porque un pueblo que pierde su derecho de expresarse, es un pueblo sumiso y cobarde, sin embargo, VENEZUELA es un pueblo aguerrido, es un BRAVO PUEBLO que no permitirá que usted y sus altos funcionarios continúen deteriorando las familias con leyes obsoletas, maltratando la educación con leyes que apuntan a la ideologización, acabando con la propiedad privada con leyes en las cuales ni usted mismo cree.

● Cierre, también a Venezuela, y verá como se “prende el peo”, de hecho, ya está prendido y eso usted lo sabe.

Si es tan valiente cierre definitivamente a Venezuela.

Padre Gerardo Moreno


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