Para sentarse en la Silla hay primero que poner la Mesa

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

82% de los venezolanos rechaza el Comunismo y 54% cree que el tal Socialismo del Siglo XXI es un comunismo disfrazado. Y no pasa nada. ¿Y entonces?

Cuesta entender la posición que asumen algunos compatriotas ante las decisiones que toma la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Entiendo que la MUD se formó, fundamentalmente, por la imperiosa necesidad de poder competir electoralmente contra una persona que tiene todos los poderes y los usa groseramente. Había necesidad de hacer un ejercicio de unidad entre todas las fuerzas democráticas para frenar las enfermizas ambiciones del teniente coronel felón de seguir apropiándose del país, de acabar con la democracia e instaurar un castro-comunismo. La primera prueba de esta gran unidad democrática son las elecciones del venidero 26 de septiembre, cuando por la vía electoral debe renovarse la Asamblea Nacional. En esa mesa se han sentado todas las fuerzas políticas democráticas que hacen oposición a este régimen totalitario. AD, Copei, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia, Alianza Bravo Pueblo, Podemos, La Causa R, Mas, entro otros, así como representantes de los diversos sectores que conforman la sociedad civil, se acordaron en una serie de reglas y normas de cómo enfrentar el proceso electoral del 26S. Después de muchas y arduas discusiones se aprobó UNA PLANCHA VARIAS TARJETAS. Prioridad en las listas, al partido que hubiese obtenido mayor votación en el último proceso electoral. Primarias para definir los candidatos nominales donde nos se consiguiera consenso. Inclusión de dirigentes representativos de la sociedad civil, más allá de los partidos políticos. Estudiantes y presos políticos. Todos estuvieron plenamente de acuerdo. Loable acuerdo, parecía difícil lograrlo pero se logró.

Pero, y siempre hay un pero. Cuando estamos llegando a la chiquitica, a la toma de las decisiones, parece que en algunos comienza a privar “primero yo que la unidad”. El “yo” salvador, indispensable, hace su presencia y crea problemas. Vemos el espectáculo de algunos compatriotas, por cierto valiosos todos ellos, rasgándose las vestiduras en función de la unidad pero siempre y cuando esa unidad sea “yo”. Pareciese que no terminan de entender que el enemigo sí, el enemigo, es el teniente coronel que desgobierna el país. Que el objetivo fundamental, y diría que único en estos momentos, es ganar la mayoría parlamentaria en la conformación de la próxima Asamblea Nacional, para poder comenzar el proceso de recomposición de los Poderes Públicos. Estos compatriotas, insisto que valiosos y con todo derecho, que aspiran a cualquier precio lograr una postulación deben, tienen, que entender que lo más importante, lo único importante en estos momentos, es mantener la unidad, única vía para poder derrotar al déspota. Que el 26 de septiembre nos estaremos jugando, casi como a Rosalinda, si se profundiza el comunismo, el deterioro del país, la entrega de nuestra soberanía a los grupos narco-guerrilleros, a Cuba, el regreso a etapas ya mundial e históricamente superadas, o regresamos al disfrute de la democracia, de país independiente, soberano, de tolerancia, de diálogo, de concordia. Al país decente, de trabajo, de progreso. Donde quepamos todos, sin odios. Donde exista un verdadero Estado de Derecho y se respeten las libertades individuales, donde se pueda opinar sin miedo a represalias. Todo eso es lo que nos estaremos jugando el domingo 26 de septiembre.

Pienso que no debe ser difícil que estos compatriotas entiendan cabalmente eso. Poner a un lado sus legítimas aspiraciones en función de superiores intereses. Ya vendrán tiempos de verdadera democracia donde se podrá competir abiertamente. De todos contra todos. No hay excusa posible ni aceptable. Aquellos que se resistan a entender esto tan sencillo, por lo obvio, serán los responsables de algún descalabro que nos pueda ocurrir.

En la inmensa mayoría de los estados del país parece que no hay mayores discrepancias. Entiendo que sólo en los estados Miranda y Carabobo no se ha logrado un acuerdo. La dirigencia de estos dos importantes estados tiene la inmensa responsabilidad de ponerse de acuerdo. Mientras más connotados sean esos dirigentes, mientras más “grandes electores” sean, mayor la responsabilidad de lograr la unidad. Somos optimistas. Al final se logrará la necesaria unidad que nos dará el gran triunfo. Y el 27 de septiembre Venezuela amanecerá tricolor. Uno comenzando a hacer sus maletas y los otros, los que se sentaron a la mesa, comenzando a acariciar la silla.

Iolaizola

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