País enfermo

24/04/2010

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Todos a votar el domingo 25. En general todos los candidatos son buenos, lo importante es que los que no ganen apoyen, sin pero alguno, a los ganadores. Y el 26S el gran triunfo de la democracia sobre el comunismo.

El teniente coronel que desgobierna el país señalaba que los que se le oponen, los que no lo siguen, los que no creen en su tal revolución socialista, los que no aceptan su liderazgo universal, es decir los que son oposición o disiente de sus propuestas, están enfermos. Y lo grita a todo gañote como es ya su costumbre. “Escuálidos, oligarcas, burgueses, contra revolucionarios, apátridas, están enfermos”. Cierto tc, no sólo los que no compartimos sus locuras y disparates estamos enfermos, es el país todo el que está enfermo, incluido usted mismo. Aquello que se coreaba hace ya tiempo de que “Chávez los tiene loco” se ha hecho una realidad. Todos estamos locos. Los que se consideran de izquierda, los de derecha, los del centro y los de cualquiera y de ningún lado. Valga decir que como la “chavendemia” ha persistido en el tiempo y se ha hecho general podemos hablar de la peor endemia jamás vivida por nuestro pueblo (del griego en: en y demos: pueblo).

El primer enfermo del país es el propio gobernante. Sus actuaciones, sus decisiones, su forma de ser, de dirigirse al país, de atacar a la disidencia, de amenazar y burlarse de todo y de todos: De cómo actúa en los foros internacionales, de cómo maneja las finanzas públicas, de cómo tergiversa la historia patria y universal. El irrespeto a las decisiones electorales del pueblo. Eso de inventar magnicidios, bombardeos, invasiones imperiales, ataques extraterrestres. El usar disfraces, el obligar a marchar a todo el mundo. El partido único, el color único. Cambiarlo todo para que todo siga igual. El acabar con los pobres y los niños de la calle incrementándolos. Destruyendo todo lo que toca. Acabando con todo lo bueno que dejó la IV república y potenciando sus errores. Regresarnos al siglo XIX. Todo eso y muchísimo más son signos inequívocos de una enfermedad gravísima, de pronósticos reservados, casi que terminal.

Igual o peor enfermedad la han contraído los que lo siguen, los que lo aplauden y adulan. Los que se le arrastran. Sus ministros, gobernadores y alcaldes. Sus diputados. Sus magistrados. Sus embajadores. Todos los funcionarios públicos de todos los poderes. Sus FAN, sus milicias, sus guerrillas. Sus estudiantes, sus profesores, sus empresarios, sus dirigentes sindicales. Toda esa masa de rojo, rojito, que se deja trasportar de un sitio a otro para vitorearlo. Los que hacen auditorio en sus maratónicas cadenas. Los que hacen justos reclamos pero “ayúdenos comandante”. Los que les matan familiares, le cortan la luz, no les llega el agua, no consiguen alimentos, pero “es que mi comandante no lo sabe”. Endemia total. Grave, muy grave.

Pero también los que no estamos con él, los que él nos ha diagnosticado la enfermedad, realmente si estamos enfermos. Y muy graves también. El aceptar un gobierno como éste, sin que pase nada, indica que estamos mal. Aceptar que a la universidad venezolana se le acorrale, se le trate de quitar su autonomía, sus derechos, sus recursos. Que a los profesores, empleados y obreros no se les respeten sus contratos y que a los estudiantes se les atropelle. Quienes son expropiados de un bien y acuden con la cabeza gacha, como pidiendo perdón, a negociar un mendrugo. Quienes aceptan que a sus hijos los pongan a marchar, uniformados, a recibir instrucción ideológica. Los padres que han aceptado que sus hijos conformen las “guerrillas comunicacionales”. Los que creen en el CNE o en el TSJ. Los que aspiran un cargo por vía electoral a sabiendas que no tienen ningún chance y que le van a quitar la posibilidad a otro. Los que creen que el tc puede dialogar, rectificar, corregir. Toda la oposición democrática cuando cree que este régimen juega con las mismas reglas que ellos juegan. Los que creen que el gobierno y sus instituciones respetan la Constitución. Los que están esperando una invasión yanqui o la intervención de la OEA o de la ONU. Los que creen en pajaritos preñados. Todos esos síntomas son signos de un grave trastorno patológico.

Los únicos que no están contagiados, creo yo, son los que se están haciendo rico con este gobierno. Sus familiares y amigos íntimos. Y claro los amigos de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Bielorusia, Rusia, China y algunos otros.

¿Y cuál podría ser la cura para esta endemia nacional? Se me ocurre que los que creemos en las reglas de la democracia, que probablemente también estamos enfermos, podíamos intentar la cura vía uso de las disposiciones constitucionales. Comenzando con la concurrencia masiva a votar en las parlamentarias del 26S y votar por los candidatos menos contagiados o que se han vacunado. De acuerdo con estos resultados comenzaremos el tratamiento. Quimioterapia. Mi amor ven a tomarte la pastilla, ya voy.

Iolaizola


Armémonos

19/04/2010

Por Iván Olaizola D’Alessandro

Todo Capitán General necesita de su Madariaga

El teniente coronel, aquel de quien dijo Lula que habría que pararle a lo que hacía y no a lo que decía, pasó a la historia, así como pasó a la historia, dicho por él mismo, aquel “pendejo” del año 2002. De un buen tiempo para acá el tc esta sincronizado entre lo que dice, y vaya que dice cosas, con lo que al poco rato hace o manda a hacer. “Diosdado qué c…hace RCTV transmitiendo, ciérrala chico” y el ministro comodín ejecutó la acción a media noche. “Te voy a poner preso desgraciado” vociferó en una cadena y al poco tiempo Rosales tuvo que coger las de Villadiego porque si no lo encanaban. “Exprópiese” señaló con su dedo, el mismo dedo que le puso a la Jakelyn, y de inmediato el psiquiatra alcalde lo mandó a expropiar. “Treinta años a esa jueza corrupta” y más rápido que inmediatamente a la jueza le pusieron las esposas. Y así hemos venido observando cómo después de cada cadena en donde dice cosas, sus secuaces las ejecutan. Si hay algún pero legal de inmediato la fiscalía o el TSJ o la propia AN allanan el camino, y hasta inmunidades parlamentarias. Es decir que ahora lo que él dice si hay que pararle. Por eso ante sus últimas arengas hay que comprar alpargatas porque lo que viene es joropo y del “tramao”. Aclaro para evitar malos entendidos, me refiero a sus amenazas destructivas no a sus propuestas productivas, que en ese tema si mantiene su costumbre de sólo promesas.

“Traje para este acto la espada de Bolívar y la voy a usar”. Esto lo dijo al juramentar a más de 35.000 jóvenes (lo de jóvenes es un decir si a las fotos nos remitimos) como “sus milicias”. Más adelante bramó: “Si me asesinan, ustedes saben qué hacer. Sencillamente tomen el poder. Hay que barrer a la burguesía; profundizar la revolución a fondo, radicalizarla a fondo”. Previamente había lanzado a través de su dedo favorito y de su ministra dando y dando y en presencia del ministro de Educación, la “Operación Trueno” que la llevarán a cabo las “guerrillas comunicacionales” formadas por menores de edad de algunos liceos de la capital. Pues bien esto no parece mamadera de gallo. Hay que pararle. Debemos prepararnos para dar respuesta a estas amenazas ciertas.

Pienso que la Mesa de la Unidad Democrática, en un paréntesis de esa importante tarea de escoger a los candidatos que nos representarán en la próxima AN, debe abocarse rápidamente a formar las “cátedras democráticas”, conformadas por los jóvenes de los diferentes partidos políticos que la integran. Buscar un uniforme, puede ser un pantalón blue jeam y una franela Lacoste. Botas Nike y gorra de cualquier equipo grande liga. Como armas se pueden usar palos de escoba (con ellos se practicaba en las clases de instrucción pre-militar que se dictaba en los liceos de la IV), total que los fusiles que el tcf le dio a sus milicias son armas viejas de la antigua URSS y sin proyectiles. Y lo que es igual no es trampa. Claro que en el entrenamiento a darles a los jóvenes de la milicia democrática es de cómo, con esos palos de escoba, barrer al comunismo comenzando el 26 de septiembre. Votos como proyectiles.

Con respecto a la “ley sapito”, es decir a la tal guerrilla comunicacional y su operación trueno, la MUD debe girar instrucciones también a la juventud de los partidos políticos a que formen las “aulas de la verdad” para desenmascarar los embustes del tc que transmiten por VTV y la catajarra de medios gubernamentales. Para que le digan a sus compañeros de clase que no se debe ser como los Silvas o Nolias y menos como el tc. Que le expliquen que la Democracia es tolerancia y respeto. Que se gobierna haciendo, no destruyendo. Que el odio y la división son dañinos a los pueblos. Que el Niño, la iguana, el árbol y el Imperio, no tienen nada que ver con la falta de luz y de agua. Ni los colombianos con la muerte de los casi 150 mil personas en 11 años. Y tampoco FEDECÁMARAS con la falta de azúcar, arroz, harina pan y leche. Ni con que el bolívar no valga ni una locha (moneda que en un tiempo compraba un helado de paleta). Que todos esos problemas son culpa, responsabilidad, del teniente coronel, ahora más felón que nunca, por su inmensa incapacidad. Y decirles que ese tiene el tiempo vencido y que el 2012 va “pa fuera”. Con milicia y sin milicia, con guerrilla y sin guerrilla, con fusiles y sin fusiles. Y por favor exigir que a los pilotos del avión presidencial les den buen adiestramiento y rogar al Todopoderoso que le dé larga vida.

Iolaizola

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Para sentarse en la Silla hay primero que poner la Mesa

10/04/2010

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

82% de los venezolanos rechaza el Comunismo y 54% cree que el tal Socialismo del Siglo XXI es un comunismo disfrazado. Y no pasa nada. ¿Y entonces?

Cuesta entender la posición que asumen algunos compatriotas ante las decisiones que toma la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Entiendo que la MUD se formó, fundamentalmente, por la imperiosa necesidad de poder competir electoralmente contra una persona que tiene todos los poderes y los usa groseramente. Había necesidad de hacer un ejercicio de unidad entre todas las fuerzas democráticas para frenar las enfermizas ambiciones del teniente coronel felón de seguir apropiándose del país, de acabar con la democracia e instaurar un castro-comunismo. La primera prueba de esta gran unidad democrática son las elecciones del venidero 26 de septiembre, cuando por la vía electoral debe renovarse la Asamblea Nacional. En esa mesa se han sentado todas las fuerzas políticas democráticas que hacen oposición a este régimen totalitario. AD, Copei, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia, Alianza Bravo Pueblo, Podemos, La Causa R, Mas, entro otros, así como representantes de los diversos sectores que conforman la sociedad civil, se acordaron en una serie de reglas y normas de cómo enfrentar el proceso electoral del 26S. Después de muchas y arduas discusiones se aprobó UNA PLANCHA VARIAS TARJETAS. Prioridad en las listas, al partido que hubiese obtenido mayor votación en el último proceso electoral. Primarias para definir los candidatos nominales donde nos se consiguiera consenso. Inclusión de dirigentes representativos de la sociedad civil, más allá de los partidos políticos. Estudiantes y presos políticos. Todos estuvieron plenamente de acuerdo. Loable acuerdo, parecía difícil lograrlo pero se logró.

Pero, y siempre hay un pero. Cuando estamos llegando a la chiquitica, a la toma de las decisiones, parece que en algunos comienza a privar “primero yo que la unidad”. El “yo” salvador, indispensable, hace su presencia y crea problemas. Vemos el espectáculo de algunos compatriotas, por cierto valiosos todos ellos, rasgándose las vestiduras en función de la unidad pero siempre y cuando esa unidad sea “yo”. Pareciese que no terminan de entender que el enemigo sí, el enemigo, es el teniente coronel que desgobierna el país. Que el objetivo fundamental, y diría que único en estos momentos, es ganar la mayoría parlamentaria en la conformación de la próxima Asamblea Nacional, para poder comenzar el proceso de recomposición de los Poderes Públicos. Estos compatriotas, insisto que valiosos y con todo derecho, que aspiran a cualquier precio lograr una postulación deben, tienen, que entender que lo más importante, lo único importante en estos momentos, es mantener la unidad, única vía para poder derrotar al déspota. Que el 26 de septiembre nos estaremos jugando, casi como a Rosalinda, si se profundiza el comunismo, el deterioro del país, la entrega de nuestra soberanía a los grupos narco-guerrilleros, a Cuba, el regreso a etapas ya mundial e históricamente superadas, o regresamos al disfrute de la democracia, de país independiente, soberano, de tolerancia, de diálogo, de concordia. Al país decente, de trabajo, de progreso. Donde quepamos todos, sin odios. Donde exista un verdadero Estado de Derecho y se respeten las libertades individuales, donde se pueda opinar sin miedo a represalias. Todo eso es lo que nos estaremos jugando el domingo 26 de septiembre.

Pienso que no debe ser difícil que estos compatriotas entiendan cabalmente eso. Poner a un lado sus legítimas aspiraciones en función de superiores intereses. Ya vendrán tiempos de verdadera democracia donde se podrá competir abiertamente. De todos contra todos. No hay excusa posible ni aceptable. Aquellos que se resistan a entender esto tan sencillo, por lo obvio, serán los responsables de algún descalabro que nos pueda ocurrir.

En la inmensa mayoría de los estados del país parece que no hay mayores discrepancias. Entiendo que sólo en los estados Miranda y Carabobo no se ha logrado un acuerdo. La dirigencia de estos dos importantes estados tiene la inmensa responsabilidad de ponerse de acuerdo. Mientras más connotados sean esos dirigentes, mientras más “grandes electores” sean, mayor la responsabilidad de lograr la unidad. Somos optimistas. Al final se logrará la necesaria unidad que nos dará el gran triunfo. Y el 27 de septiembre Venezuela amanecerá tricolor. Uno comenzando a hacer sus maletas y los otros, los que se sentaron a la mesa, comenzando a acariciar la silla.

Iolaizola

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