Así no se gobierna

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Dentro del programa gubernamental de “tierra arrasada”, ya acabaron con la OPSU, universidades prevenidas.

Definitivamente usted no tiene idea de cómo se gobierna un país. Ni por casualidad se asemeja a lo que debe ser un Estadista. Un gobernante es un constructor, usted es un destructor. Los gobernantes toman sus decisiones después de largas consultas, de haber so pesado los pros y los contras de las mismas. Usted las toma en público, en TV, de repente, sin pensarlas dos veces, porque se le ocurrió o mejor, porque le dio su real gana. Los mandatarios se hacen rodear de personas idóneas, preparadas, con experiencia, que le puedan asesorar sobre las cosas de Estado. Usted ha gobernado, bueno mejor desgobernado, rodeado de incapaces, de uniformados sin experiencia, de adulantes, de buenos para nada. El gobernante demócrata es tolerante, acepta la disidencia, dialoga, se reúne con los suyos y con los que se le oponen, respeta al pueblo que lo eligió. Usted está bien lejos de eso. Usted no dialoga, no es tolerante, no acepta que se le critique, se reúne sólo con los suyos, con los que le adulan, pero para que lo oigan. Usted irrespeta a sus electores y al pueblo en general. Usted no entiende lo que es una democracia, lo que es gobernar con las reglas de oro de la democracia. Los primeros magistrados tratan de tener buenas relaciones con sus pares, de representar con dignidad a su país en los foros internacionales, de ser comedidos, de obtener las mejores ventajas en los negocios que se hacen con las otras naciones. Usted nos hace pasar pena ajena con su comportamiento en las relaciones internacionales, se ha convertido en el hazme reír de del mundo. Se pelea por cualquier nimiedad y usa un vocabulario más propio de un cuartelario que de un mandatario, bueno es que realmente lo primero es lo que usted realmente es. Los negocios que hace a nombre del país son para beneficio exclusivo de los otros y para desmedro del tesoro de la república.

Eso es lo que usted ha hecho en estos largos once años. Recibió un país en desarrollo, con muchos problemas pero con instituciones sólidas, con esperanzas y futuro. Con un pueblo alegre y unido. Con indicadores de país serio. Un país respetado en el concierto de naciones. Con una democracia tomada como ejemplo en el mundo. Con inversiones de nacionales y extranjeros. Con buenas relaciones con todos los países. Con unas FAN respetadas, institucionales, defensores de la soberanía nacional. Con un poder judicial que funcionaba, independiente, aun con todas las críticas que se le pudiesen hacer. Con un Congreso que legislaba sin tener que pedir autorización del poder ejecutivo. Con contralores que controlaban y fiscales que actuaban. Recibió un país con una aceptable credibilidad en sus instituciones. Un país que venía de tener presidentes serios, con errores por humanos, pero serios, lo que se dice presidentes. Que sabían lo que era gobernar y lo hicieron. Después de once años usted ha logrado cambiar todo esto. La historia, si es que lo pueda recordar, lo recordará como el gran destructor de un país y su página estará en blanco.

Por más dinero que ha usada, malbaratado, regalado, botado, ya no le da resultado. Ese pueblo que equivocadamente creyó en usted, ya abrió los ojos. Dejó de ser pendejo, sabe que usted es un farsante. Que las migajas que le lanza son sólo para comprarle la conciencia. Que cuando “le sube la camisa es porque le baja los pantalones” como se decía. Que la culpa es suya, no es de ningún niño, ni del imperio, ni de la CIA ni de Uribe. Es suya porque usted no sabe gobernar. En once años no ha aprendido y no hace el esfuerzo para aprender. Todo lo contrario, se ufana de hacerlo mal, de ridiculizar el cargo por el cual le pagamos. Y le paga a unos cuantos para que ante cada disparate le coreen: “Así, así, así es que se gobierna”. Ni hablar saben. Hasta las encuestas que usted paga con todo y el miedo de los encuestados, le dan malos números. Por más que encarcele a la disidencia no mejora el enfermo. Por más cadenas que haga no sube y si sube es como el alka seltzer. Por más días feriados que le conceda al pueblo ya ese pueblo no come cuento, se los vive.

Para mí, no se para usted, que yo usaría esta Semana Santa, esta Semana Mayor, para meditar sobre lo que realmente ha hecho en estos once años. Lleva ya más de dos períodos constitucionales de la IV y casi tres períodos de los del imperio. ¿Y qué ha hecho? 150 mil ataúdes. Un bolívar sifilítico. Velas y totumas. No hay azúcar y la leche es mala. Acusaciones por doquier. La espada de la justicia, no la de Bolívar ni la de Damocles, sobre su cabeza. Yo que usted me lo pensaba bien y hasta se me ocurriría poner mi cargo a la orden. Más vale que digan “aquí corrió que aquí pasó a mejor vida”. Bueno en esto de correr usted tiene mucha práctica.

Iolaizola

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