Así no se gobierna

27/03/2010

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Dentro del programa gubernamental de “tierra arrasada”, ya acabaron con la OPSU, universidades prevenidas.

Definitivamente usted no tiene idea de cómo se gobierna un país. Ni por casualidad se asemeja a lo que debe ser un Estadista. Un gobernante es un constructor, usted es un destructor. Los gobernantes toman sus decisiones después de largas consultas, de haber so pesado los pros y los contras de las mismas. Usted las toma en público, en TV, de repente, sin pensarlas dos veces, porque se le ocurrió o mejor, porque le dio su real gana. Los mandatarios se hacen rodear de personas idóneas, preparadas, con experiencia, que le puedan asesorar sobre las cosas de Estado. Usted ha gobernado, bueno mejor desgobernado, rodeado de incapaces, de uniformados sin experiencia, de adulantes, de buenos para nada. El gobernante demócrata es tolerante, acepta la disidencia, dialoga, se reúne con los suyos y con los que se le oponen, respeta al pueblo que lo eligió. Usted está bien lejos de eso. Usted no dialoga, no es tolerante, no acepta que se le critique, se reúne sólo con los suyos, con los que le adulan, pero para que lo oigan. Usted irrespeta a sus electores y al pueblo en general. Usted no entiende lo que es una democracia, lo que es gobernar con las reglas de oro de la democracia. Los primeros magistrados tratan de tener buenas relaciones con sus pares, de representar con dignidad a su país en los foros internacionales, de ser comedidos, de obtener las mejores ventajas en los negocios que se hacen con las otras naciones. Usted nos hace pasar pena ajena con su comportamiento en las relaciones internacionales, se ha convertido en el hazme reír de del mundo. Se pelea por cualquier nimiedad y usa un vocabulario más propio de un cuartelario que de un mandatario, bueno es que realmente lo primero es lo que usted realmente es. Los negocios que hace a nombre del país son para beneficio exclusivo de los otros y para desmedro del tesoro de la república.

Eso es lo que usted ha hecho en estos largos once años. Recibió un país en desarrollo, con muchos problemas pero con instituciones sólidas, con esperanzas y futuro. Con un pueblo alegre y unido. Con indicadores de país serio. Un país respetado en el concierto de naciones. Con una democracia tomada como ejemplo en el mundo. Con inversiones de nacionales y extranjeros. Con buenas relaciones con todos los países. Con unas FAN respetadas, institucionales, defensores de la soberanía nacional. Con un poder judicial que funcionaba, independiente, aun con todas las críticas que se le pudiesen hacer. Con un Congreso que legislaba sin tener que pedir autorización del poder ejecutivo. Con contralores que controlaban y fiscales que actuaban. Recibió un país con una aceptable credibilidad en sus instituciones. Un país que venía de tener presidentes serios, con errores por humanos, pero serios, lo que se dice presidentes. Que sabían lo que era gobernar y lo hicieron. Después de once años usted ha logrado cambiar todo esto. La historia, si es que lo pueda recordar, lo recordará como el gran destructor de un país y su página estará en blanco.

Por más dinero que ha usada, malbaratado, regalado, botado, ya no le da resultado. Ese pueblo que equivocadamente creyó en usted, ya abrió los ojos. Dejó de ser pendejo, sabe que usted es un farsante. Que las migajas que le lanza son sólo para comprarle la conciencia. Que cuando “le sube la camisa es porque le baja los pantalones” como se decía. Que la culpa es suya, no es de ningún niño, ni del imperio, ni de la CIA ni de Uribe. Es suya porque usted no sabe gobernar. En once años no ha aprendido y no hace el esfuerzo para aprender. Todo lo contrario, se ufana de hacerlo mal, de ridiculizar el cargo por el cual le pagamos. Y le paga a unos cuantos para que ante cada disparate le coreen: “Así, así, así es que se gobierna”. Ni hablar saben. Hasta las encuestas que usted paga con todo y el miedo de los encuestados, le dan malos números. Por más que encarcele a la disidencia no mejora el enfermo. Por más cadenas que haga no sube y si sube es como el alka seltzer. Por más días feriados que le conceda al pueblo ya ese pueblo no come cuento, se los vive.

Para mí, no se para usted, que yo usaría esta Semana Santa, esta Semana Mayor, para meditar sobre lo que realmente ha hecho en estos once años. Lleva ya más de dos períodos constitucionales de la IV y casi tres períodos de los del imperio. ¿Y qué ha hecho? 150 mil ataúdes. Un bolívar sifilítico. Velas y totumas. No hay azúcar y la leche es mala. Acusaciones por doquier. La espada de la justicia, no la de Bolívar ni la de Damocles, sobre su cabeza. Yo que usted me lo pensaba bien y hasta se me ocurriría poner mi cargo a la orden. Más vale que digan “aquí corrió que aquí pasó a mejor vida”. Bueno en esto de correr usted tiene mucha práctica.

Iolaizola

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¿Es así como usted quiere que opinemos?

20/03/2010

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

Yo digo:

He dicho.

Esta cuartilla en blanco contiene toda la rabia que el bravo pueblo ha venido acumulando en estos once años de desgobierno. Cuidado teniente coronel felón que en cualquier momento se puede atascar la válvula de escape y la explosión se hará inevitable.

Iolaizola

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Ponemos la Mesa o pondremos la Torta

13/03/2010

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

El ser jefe de un partido, el ser joven o estar preso no puede ser la única credencial obligante para exigir un puesto. La opinión unitaria debe ser la base de cualquier postulación.

Aquello de que el humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra pareciese que siempre está presente en nuestras decisiones, sobre todo cuando se trata de decisiones políticas. Ya vivimos una experiencia traumática, de esas de las cuales se debe aprender para no volver a cometer el mismo error. En Valencia no se pudo cumplir la orden que Bolívar le diese a Urdaneta “defenderla hasta morir”; se perdió esa alcaldía por la tozudez, por decir lo menos, de dos dirigentes regionales, Salas y Paco. En el estado Bolívar Borges y sus justicieros se empeñaron en poner por encima sus intereses partidistas a los de la mayoría de la gente de oposición, y lo perdimos. En mi opinión muy personal creo que se perdió el estado Mérida porque un partido opositor no le jugó limpio a William Dávila. Igual cosa pudo pasar en el municipio San Francisco del estado Zulia. Y estos son los casos más emblemáticos, pero por esas o causas parecidas se deben haber perdido alrededor de unas cuarenta alcaldías y muchos legisladores regionales. Esto es muy fácil comprobarlo, sólo hay que revisar los resultados electorales del 3D y usar las matemáticas como le gusta hacer al teniente coronel. Cuántos candidatos que se lanzaron a lo macho, porque les dio la gana y se creían líderes indispensables, quedaron detrás de la ambulancia como los caballos de carrera tipo burros haciendo perder al candidato que sí tenía reales posibilidades. Y lo peor, que muchos de estos “líderes” los vemos de nuevo exigiendo puestos en planchas. Porque nominal ni se les ocurre.

La “batalla de carabobo” si, con minúscula, es un buen ejemplo de lo que no se debe hacer. Y situaciones parecidas están pasando en Miranda, Táchira y algunos otros estados.

Sin embargo soy optimista. Pienso que al final las planchas que presentarán las fuerzas democráticas serán únicas en todos los estados del país, apoyadas por todos los sectores del país democrático. La sensatez se impondrá en los dirigentes de los partidos políticos y en la dirigencia de las diferentes organizaciones de la Sociedad Civil que están activando en política. Y los que se presenten por la vía uninominal, después de realizadas las primarias, donde se hagan, serán los candidatos ganadores y contarán con el apoyo absoluto, total, trasparente de todos. Si esto ocurre así, y tenemos que apostar a ello, exigir, reclamar, presionar que así sea, se tendrán muy buenos resultados electorales el domingo 26 de septiembre. Las matemáticas electorales y las encuestas recientes nos dicen que de no cometer torpezas, errores, tendremos una mayoría importante, determinante, en la próxima Asamblea Nacional. El mismo pueblo, la misma opinión pública, los mismos sesudos analistas políticos, que obligaron a la dirigencia nacional a no presentarse en las elecciones legislativas de 2005 con el resultado conocido de una AN obediente, monocolor, que le ha permitido al teniente coronel felón hacer lo que se le antoje, tienen ahora la inmensa responsabilidad de enmendar aquel dislate. Y la mejor forma de enmienda es obligando a la unidad, castigando a los desertores, yendo a votar, vigilando los votos y prestos a reclamar el triunfo impidiendo cualquier atisbo de trampa, de fraude, que se le ocurra hacer a este gobierno tramposo. Ninguna conseja, ninguna justificación, puede ser válida para no ir a votar y a votar bien.

La importancia de las elecciones legislativas del 26 de septiembre es de tal magnitud y significación que muchos creemos que lo que está en juego en ellas es la salud de la república. Es escoger entre seguir, o más bien regresar, a la democracia o dar el salto definitivo al comunismo. Es decidir entre Venezuela y Cuba. Entre la libertad y la dictadura. Entre la civilidad o el militarismo. Ese domingo decidimos el futuro de la patria de Bolívar, de nuestros hijos y nietos. De ingresar al siglo XXI o regresar al XIX. Por eso aquel dirigente político, aquel partido o grupo político, aquella ONG, aquel sector que no acate las disposiciones o decisiones unitarias tomadas por la Mesa de la Unidad Democrática y que hagan perder aunque sea una sola curul deberán ser expuestos al escarnio público. Los que en ese acto de “lesa patria” incurran deberán ser señalados por siempre, execrados. Toda la dirigencia del país, todo el país, todo el pueblo democrático, está en la obligación de poner la mesa, de lo contrario pondremos la inmensa torta.

Iolaizola

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Productividad y Progreso 40 años haciendo caminos

06/03/2010

Por: Iván Olaizola D’Alessandro

El 15 de noviembre de 1963 egresa de la Universidad de Carabobo la primera promoción de ingenieros industriales de esa casa de estudios y de Venezuela. 13 profesionales conformaban esa promoción que llevó por titulo lo que sería una premonición de la labor que desarrollarían estos ingenieros durante el ejercicio de su profesión: Productividad y Progreso. Dos palabras que en esa época tenían poca significación, aun en el propio sector industrial. Fueron estos profesionales quienes se encargaron de darle sentido a las mismas a través del trabajo serio, responsable, honesto e idóneo. Dejaron las aulas universitarias y se fueron a las plantas de Cerámica y Cemento Carabobo, INSA, SIDOR, CREOLE, PROTINAL, FORD, CHRYSLER, entre otras. Plantas de manufacturas, de procesos químicos, de ensamblajes de productos, de alimentos, de materiales de construcción, de empresas de tecnología tradicional y de empresas de tecnologías de punta. Alli mejoraron procesos; tomaron tiempos y modificaron movimientos; establecieron estándares de producción y normas de higiene y seguridad; calcularon espacios de almacenes y pasillos; determinaron primas y establecieron incentivos para el personal, entre otras muchas actividades. Ejercieron la ingeniería en sus diversas facetas incorporando las enseñanzas del Taylorismo y el Fayolismo, entre otras técnicas de la gerencia de los recursos humanos y de los otros factores de producción. Esta actividad desplegada por estos pioneros hizo de esta nueva rama de la ingeniería, una de las profesiones de mayor demanda en el mercado industrial.

El veloz avance de las tecnologías hizo obligatorio que la mayoría de estos profesionales tuviesen que alzar vuelo hacia otras latitudes a adquirir nuevos conocimientos para adecuarse a los tiempos por venir. Universidades Norteamericanas y Europeas, de gran prestigio, fueron testigos de su deseo de superación. De regreso al país un grupo importante de ellos se incorporó a la docencia universitaria para transferir esos conocimientos avanzados a los futuros colegas. Muchas fueron las innovaciones académicas y profesionales que introdujeron para actualizar la formación profesional.

No pasó mucho tiempo para que la formación recibida en las aulas universitarias, en el país y en el exterior, aunado a la experiencia profesional adquirida les permitiera ir alcanzando posiciones cada vez de mayor importancia, tanto en el plano de la gerencia en empresas privadas y públicas, como en el de la gerencia académica y política del país. Institutos como IPOSTEL, INCE, OPSU e IPAPEDI fueron gerenciados por estos ingenieros. Los ministerios de Educación y Transporte también fueron campo de acción de ellos. Tres universidades han sido rectoradas por estos profesionales, la UNE, la UNEXPO y la UNITEC. Y el CNE, en una de sus etapas más conflictivas, fue presidido por uno de ellos. Y en todas estas y muchas otras posiciones, el trabajo realizado fue hecho con apego a la moral y ética propias de un profesional universitario y la idoneidad de un Ingeniero Industrial. Seguro que hubo errores pero siempre el balance debió ser positivo.

A la par del desarrollo profesional también la productividad y el progreso llegaron al plano personal. Se formaron hogares, nacieron hijos y vinieron nietos. Salieron canas, se cayeron cabellos, creció el abdomen y aparecieron las arrugas. Y claro, como en todo proceso vivo, hubo sus angustias, sacrificios, penas y dolores. Al doblar la esquina de las cuatro décadas de egresados y cercanos a la tercera edad cronológica, faltan algunos. Ramón, Rolando y Cristóbal se adelantaron, seguro que para mejorar procesos en esas eternidades. Otros han sentido la partida de la compañera o del hijo antes de tiempo. Pero la decena que queda sigue produciendo con alta productividad y ayudando al progreso, siendo paradigmas de nuevas promociones. La jubilación no ha sido empantuflamiento.

Cuando egresamos el país se acercaba a un hecho político trascendente. Por primera vez en la historia republicana un presidente popularmente electo le entregaba el gobierno a otro electo en igual forma. Se vivía el esplendor de la insipiente democracia. Hoy, cuando nos aprestamos a celebrar los 40 años de aquella fecha, igualmente nos acercamos a otro hecho de singular importancia. La voluntad popular, con un bolígrafo por arma, resolverá la crisis política, social y económica más profunda que jamas se haya vivido en esta patria de Bolívar. Y de nuevo regresaremos al ejercicio pleno de la democracia que nació cuando recién nosotros iniciábamos los estudios de ingeniería en aquellos provisionales, permanentes, galpones de Bárbula.

Y una anécdota de despedida. El colega que le tocó proclamar al teniente coronel como presidente de la bolivariana en el año 2000, por estar presidiendo el CNE, nos confesó que su mayor aspiración sería poder desproclamarlo. Que Dios te conceda esa gracia, Cesar.

Este 15 de noviembre elevaremos una plegaria al Todopoderoso para agradecerle el habernos permitido servir a nuestro país, ayudar a su desarrollo y dejar sembrada semillas para futuras cosechas. Que más se le puede pedir a la vida.

Iolaizola

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