El marxista que no leyó El Capita

El marxista que no leyó El Capital

Iván Olaizola D’Alessandro

Si al niño lo hubiese desnucado Adán, el Guri estuviese hasta la bandera. Megavatios o megatortas. Tas Ponchao.

Definitivamente en este país tropical estamos ante la presencia de un gran embaucador, de un tremendo fraude. República bananera pues. Después de pontificar por varios largos años sobre el marxismo y de inventar su propio socialismo, el del siglo XXI, nos sorprende, en pleno Capitolio Federal (que ahora podríamos llamar Capitolio Central) engalanado con el atuendo de primer magistrado nacional, jefe de Estado y de gobierno, presidente del partido, Secretario General del mundo Comunista y Comandante en Jefe, cuando presentaba su Memoria y Cuenta, que algunos llaman desmemoria y cuentos, ante la Asamblea Nacional, nos espetó de golpe y porrazo: “Les confieso que yo no he leído El Capital”. Alí me lo regaló recién pero me prometió conseguirme otra versión”. El plenario aplaudió, pero no sabemos todavía de qué o por qué aplaudían. Bueno creo que de acuerdo a los decibeles cobran.

Un chavista amigo mío, de los muy pocos que tengo por no decir el único, aparte de mi suegra y una tía de mis señora, cuando le saqué el tema me dio una explicación que realmente vale la pena reseñar. Mira, me dijo: “Das Kapital, es decir El Capital, de Karl o Carlos Marx, es un estudio crítico de la economía política que a la vez analiza la especificidad histórica de la sociedad moderna. Y como tu bien sabes dada la erudición del comandante, éste tiene grandes reservas sobre algunos aspectos de la historia, no sólo de la nuestra, sino de la universal. Y como se sabe, Carlitos, como probablemente lo llama en privado, sólo publicó el primer libro en vida, por allá por 1867, ya que los otros dos libros fueron editados por Engels, un panadería de éste, es decir de Mark no de Hugo, a lo mejor se dejó influenciado por la CIA, y por otro lado las traducciones al español han tenido muchas críticas así que él ha preferido esperar hasta que le consigan, tal como le prometió el comandante Fausto (ahora comandante Diógenes por lo de la luz, pensé para mis adentros) o hasta que aprenda alemán, para poder beber de la fuente confiable. Y es posible que ya esté en consultas con Fidel para obtener su consejo sobre cual versión de El Capital leer y así no perder tiempo, ya que son muchas sus tareas para llevar adelante la revolución. Seguramente éste, es decir Fidel, le sabrá aclarar sobre lo que es El Capital y el capital, sobre todo cuando se trata de Diosdado y Jessi. Sí, te digo esto porque ustedes son muy mal pensados”.

Justo cuando el amigo chavista iba a continuar justificándome el porque el teniente coronel felón no había leído la obra cumbre de Marx, se fue la luz. Allí aproveché para descargarlo. Mira mi revolucionario preferido, ese comandante tuyo lo que es, es tremendo farsante. Explícame a qué hora puede leer algo si se la pasa en un programa de TV, viajando para todos lados, encaramado en una avión o un helicóptero, en reunión con los batallones de gordos reservistas, escribiendo su columna (si Luis), participando en Dando y Dando y en la Hojilla, conversando telefónicamente con Fidel, con Rafael, con Evo, con Putin; peleando con Uribe, invadiendo al Imperio, dándole instrucciones a Cilia, a Luisa, a Tiby y demás damas de los poderes. Practicando softbol, metido en reuniones “científicas” de varias horas para ver cómo es que se puede revaluar devaluando y diseñando en la sala situacional la estrategia para que los escuálidos no podamos ganar una curul en las próximas elecciones. Inventando nuevos nombres para ponérselos a las obras construidas en la IV. Y hasta ver programas de televisión. Aparte de que a mí se me hace que él debe comer y descomer, cumplir con sus necesidades de hombre normal, que supongo lo es, bañarse y echar un camaroncito. Mira vale, ese tercio para mí, no se para ti, pero ese no sabe ni leer. Te pregunto ¿tu lo has visto leer algo? Todos sus discursos son improvisados. Y así te molestes, pero es el mismo discurso que nos viene diciendo desde que se alzó el 4F, con una o dos palabritas nuevas que se las oye a alguien.

Si mi querido “camarada”, ese tercio tuyo es un tremendo Farsante. Lleva ya once años de mentiras, de embustes, de engaños. La gran farsa ante el pueblo y el país hundiéndose en la mayor miseria jamás vivida. Una revolución de odio, de maldad, de corrupción. Inepta, incapaz, ineficiente. Chabacana y grotesca. Escatológica. Pero ya el pueblo y el mundo se han dado cuenta de todo. No hay golpe, no hay magnicidio (entre otras cosas porque no calza los puntos de magnate). Lo que habrá serán votos. El 26 de septiembre será el voticidio, así Tiby haya cambiado los circuitos. A partir de ese día los poderes serán otros. Y tendrán que apretar el trasero los que han violado la Constitución. Y que no se le ocurra inventar un disparate. Sin luz, sin agua, sinalimentos, sin educación, sin salud, sin viviendas, sin seguridad, sin decencia, sin moral, no hay revolución que valga. Los pueblos aguantan, y el nuestro ha sido estoico al extremo, pero se cansa. Los espejitos de los españoles de hace 500 años ya no sirven. Es posible que cuando lo vuelvan a encanar tenga tiempo para leer El Capital, no sé si para entenderlo, pero al menos aprenderá que sin éxito no hay revolución. Tas ponchao. Cuando llegó la luz se fue el agua y el amigo. Creo que perdí al único amigo chavista, bueno pero al menos me queda la suegra.

Iolaizola

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